la dura realidad del gran reto de alex txikon

La advertencia del Everest: "Por la noche se congelan las antenas, la red wifi..."

Ningún ser humano ha conseguido una ascensión sin oxígeno y ejecutando toda la expedición en plena temporada invernal. Alex Txikon sí se atreve con ello...

Foto: Alex Txikon siempre afronta aventuras cargadas de complejidad. (FOTO: Alex Txikon)
Alex Txikon siempre afronta aventuras cargadas de complejidad. (FOTO: Alex Txikon)

Alex Txikon se encuentra ya en el Valle del Silencio frente al caos de grietas abismales. Un laberinto móvil, inquietante, como la Gran Escalera del Colegio Hogwarts y cuyo nombre sobrecoge el espíritu: la Cascada del Khumbu. Aquí, los mortífagos han sido reemplazados por cíclopes de hielo. Es su segundo cara a cara con el Everest en invierno y sin oxígeno. El Confidencial ha comunicado con Alex cuando la expedición se está instalando en el Campo Base, a 5.300 metros.

El reto de Alex es de una envergadura que quizá no seamos capaces de valorar en estos tiempos en los que se establecen, consumen y olvidan récords en los segundos que se tarda en escribir un tuit. Ningún ser humano ha conseguido una ascensión sin oxígeno y ejecutando toda la expedición en plena temporada invernal. Esto último no es un detalle menor, ni una discusión de puristas.

Hipoxia e hipoxemia suenan similar. Y las dos son destructivas. La primera indica una cantidad insuficiente de oxígeno. Una correcta aclimatación la compensa. Ahora bien, la hipoxemia arterial severa produce insuficiencia respiratoria, lo que conlleva sufrimiento celular e incluso la muerte de tejidos. ¿Cómo responde tu organismo?

El doctor César Canales lo resume así: “En hipoxemia severa, como la que tendrá Alex Txikon con sensaciones térmicas inferiores a los 50 bajo cero, es decir, hipotermia, y a más de 8.000 metros de altitud, habrá vasoconstricción y redistribución vascular con taquicardia, para intentar asegurar aporte de oxígeno a órganos clave. Si llevas oxígeno artificial, esta terrible adaptación es menos lesiva”. Sigan los puristas con sus enredos, pero el desgaste físico, el sufrimiento metabólico de alguien expuesto a temperaturas y altitudes extremas, desde su llegada al Campo Base hasta el intento de cumbre, no es comparable con quien no lo hizo así, como es el caso del sherpa Ang Rita, con todo el respeto y sin entrar en otras consideraciones.

Alex Txikon, resguardado en una tienda.  (FOTO: Alex Txikon)
Alex Txikon, resguardado en una tienda. (FOTO: Alex Txikon)

Abogados comprometidos con la montaña

El 2 de junio de 1953, 'The Times' anunciaba la conquista del Everest por Hillary y Tenzing. Fue una expedición de Estado. La gesta que intenta Txikon 65 años después se habla de tú a tú, por no decir una 'bilbainada', con esa primera ascensión. Pero en esta ocasión, a duras penas ha conseguido los fondos para su segundo intento.

José Ramón Mínguez es socio del Bufete Barrilero. El patrocinio de este despacho de abogados ha sido clave para la expedición. “Nos pareció profundamente injusto que, en un mundo con grandes presupuestos deportivos, un reto como el de Alex estuviera pendiente de un hilo por falta de apoyos. El montañismo no existe para la publicidad y las televisiones, que son fundamentales en otros deportes, quizá por esa falta de apoyos sigue en ese complejo equilibrio que lo hace absolutamente auténtico. Aunque pueda resultar extraño en el tiempo en que vivimos, no hemos analizado tasas de retorno, ni cuestiones similares. A los abogados de Barrilero nos engancharon los valores y principios del montañismo y especialmente de Alex. Su humildad y compañerismo. Esa voluntad de hierro para afrontar retos imposibles. La honestidad que no admite trampas ni atajos”, explica José Ramón cuando le preguntamos el porqué de este patrocino.

A este respecto, el de los atajos, conviene recordar que la Lista de Prohibiciones elaborada por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA-AMA), en vigor desde el 1 de enero de 2007, establece en su apartado M1.2 como método prohibido la “mejora artificial de la captación, el transporte o la transferencia de oxígeno”. En pocas palabras: el oxígeno artificial es dopaje.

La expedición da sus primeros pasos.  (FOTO: Alex Txikon)
La expedición da sus primeros pasos. (FOTO: Alex Txikon)

100 kilos de entrecot "de ternera española"

A alguien que custodia 100 kilos de entrecot "de ternera española”, más de 150 kilos de chorizos y embutidos; queso, jamón ibérico, pasta y conservas, hay que tomarle muy en serio. Ignacio Zuloaga es el mánager del Campo Base del Everest. “Esta vez hemos asegurado comida de primera calidad, ya que el año pasado dependimos totalmente de la agencia nepalí y Alex y el resto del equipo estuvieron dos meses comiendo Dal Bhat, un plato compuesto por sopa de lentejas servida en una escudilla, y un plato de arroz cocido, acompañado de alguna verdura o patatas y, excepcionalmente, pequeños trozos de carne.

Le preguntamos a Zuloaga sobre la logística de la expedición: “Hemos transportado 12 bidones de entre 50 a 100 litros y 8 petates de expedición, de 130 litros cada uno, en avioneta desde Katmandú a Lukla, donde iniciamos la caminata hacia el Campo Base. Los bultos se acarrean por porteadores y los más pesados, por yaks”.

“¿Lleváis un botiquín muy completo? Alex comentó que pesa 25 kilos”. “Sí, así es, hemos asegurado todo lo necesario para hacer curas, y medicamentos para paliar el mal de altura, posibles infecciones y aquellos percances que se pueden producir en una expedición de más de dos meses”.

Imagen del Campo Base. (FOTO: Alex Txikon)
Imagen del Campo Base. (FOTO: Alex Txikon)

Aclimatación

Ignacio Zuloaga se sorprende del ritmo tan lento que les marca Txikon: “Pese a tener más de 30 expediciones a sus espaldas, es sorprendente lo despacio que camina y el énfasis que pone para que todo el equipo siga sus pasos y conseguir una buena aclimatación. Cada poco nos dice: "Despacio, despacio, debéis caminar más despacio, movimientos muy suaves". La hidratación es clave, y es por eso que nos obliga a parar cada poco para que echemos un trago de nuestra cantimplora. Y nos recomienda no compartirla. Quiere que bebamos cada día más de tres litros de agua”.

Pese a todas las cautelas la aclimatación para algunos miembros del equipo no ha sido fácil y hubo que hacer alguna parada no programada. “Ahora, ya recuperados, estamos dispuestos a enfrentar los 20 grados bajo cero que nos esperan en el Campo Base”, subraya Zuloaga.

El año pasado tuvisteis problemas con las comunicaciones a causa del frío extremo. ¿A quién le tocará dormir con la antena dentro del saco? “Tendremos que sortearlo”, confirma Ignacio Zuloaga. “Llevamos una terminal Thuraya IP+ suministrada por VerasatGlobal que nos asegura comunicaciones de banda ancha por satélite. Lo que hemos visto hasta ahora es que por la noche las antenas de wifi de los lodges nepalíes donde hemos pernoctado se congelaban. Hay que proteger los equipos de comunicación, son una pieza esencial en una expedición que todos esperamos termine con algo realmente importante para la historia del himalayismo”, enfatiza.

Espectacular imagen del Everest. (Reuters)
Espectacular imagen del Everest. (Reuters)

Seguridad y comunicación

Alex lleva consigo una nueva baliza de geolocalización. Josep Añols, director de RaceTracker, nos cuenta sus características: “Hemos mejorado en fiabilidad vía satélite y en velocidad de comunicación. Antes emitíamos una señal cada 10 minutos y ahora estamos trabajando una frecuencia de dos minutos y medio por señal. Con ello aseguramos un track más preciso. El otro tema importante es la comunicación bidireccional. El racetraker emite y recibe sms, es un importante avance”.

Nuevas baterías y un interrogante: ¿cómo se comportarán a esas temperaturas? “Así es, sabemos que al aumentar la frecuencia de comunicación se consumirá más. La experiencia nos servirá de prueba real en condiciones extremas. El test que ha realizado Garmin en nevera a -50 grados es un indicativo de fiabilidad. Ahora hay que testarlo a 8.800 metros de altitud en invierno Durante el día la batería va enchufada a la placa solar que lleva Alex”, recuerda Zuloaga.

Alex Txikon regresó con valiosas enseñanzas de su primer ataque al Everest en invierno, hace ahora un año. No es menor la de la mejora de la alimentación. Lograr un equipo más cohesionado con otra rutina de trabajo. Pero, sobre todo, destaca haber comprendido el gran valor de la paciencia. La fuerza y la determinación que dan la tranquilidad. Continuaremos…

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