El implacable vínculo de un alpinista extremo con el miedo: "Es parte de nuestra vida"
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charla con pedro cifuentes y tom randall

El implacable vínculo de un alpinista extremo con el miedo: "Es parte de nuestra vida"

El Confidencial convivió dos jornadas con Mountain Group, incluido el despertar sobre el suelo del refugio y tuvimos ocasión de hablar con Randall y Cifuentes

“¡Oye jefe, aquí hay una chica! Los Tedax de la Policía Nacional ordenaron desalojar ante el peligro de otra explosión, entonces yo escucho una voz de mujer, no se le entendía y le digo al jefe: 'Oigo a una chica dentro del vagón'. Y me contestó: 'Pues hay que sacarla, aquí estamos para salvar vidas'. Todo el mundo se va y me quedo con mi compañero y tocayo, Pedro Garau. Entramos al vagón y salimos con ella. Sabíamos que podía producirse otra explosión, pero… qué quieres que te diga, somos bomberos. Después, los técnicos en explosivos detonaron una mochila. En la estación de Cercanías de El Pozo los terroristas hicieron mucho daño”.

Pedro Cifuentes comparte sus recuerdos del atentado del 11-M. Es bombero del Ayuntamiento de Madrid y alpinista de élite. Escucho su historia mientras desayunamos en el Refugio Victory, frente a Los Galayos, contrafuerte de la Sierra de Gredos, un lugar de “tan original belleza como aspereza exagerada”, así lo describía Zabala.

Al Victory —inaugurado en octubre de 1949— se llega desde el pueblo de Guisando tras una larga caminata. Mountain Group, una tienda de material de montaña de alta calidad situada en el Rastro madrileño, organizó un fin de semana de confraternización con destacados montañeros: Pedro Cifuentes y Tom Randall, figura mundial de la escalada. También jóvenes talentos españoles, Bibiana (Bi Zaes), Rubén Martín —propietario de un original rocódromo, el BulderKing— y Mikel Inoriza, un vitoriano de 20 años que, no contento con estar todo el sábado escalando, subió de madrugada, con Rubén de compañero de cordada, El Torreón de Galayos.

Desde que 'La Flecha de Oro' se instaló en la Plaza de Nicolás Salmerón a principios del siglo pasado, en el Rastro se encuentran las mejores tiendas de montaña. 'La Flecha' tenía una original relación con sus clientes. En su catálogo del año 1933 advertía: “Creemos oportuno hacer ver al aficionado que siendo la bota el objeto que más sufre, el ser de calidad inferior hace que en realidad no sea artículo apto para este deporte”. Es posible que el catálogo incluyese los 'scarponi' que desde 1929 elaboran los artesanos italianos de Zamberlan. Algunos han heredado la búsqueda de ese buen hacer de 'La Flecha de Oro', pero no son habituales iniciativas de apoyo a la gente de montaña como las de Mountain Group. Se agradece. El Confidencial convivió dos jornadas con ellos, incluido el despertar sobre el suelo del refugio y tuvimos ocasión de hablar con Randall y Cifuentes.

Tom Randall, a sus 37 años, es una figura mundial de la escalada en fisuras. El arte más antiguo de la escalada sobre roca, ya que al buscar una línea de ascensión a una pared, las fisuras eran las guías naturales.

“Yo he sido una persona de extremos, algunos días estaba eufórico, otros, lo veía todo mal. Cuanto más me conozco, más puedo aproximar esos extremos y buscar el equilibrio. Me lo da mi seguridad como deportista y también la relación con las personas”. Tom vive en una aparente contradicción, practica un deporte que le exige asumir en soledad un riesgo altísimo, pero necesita sentir a las personas que encuentra en su vida. “La escalada es un deporte, pero también es un juego del cerebro, me permite intentar entender a los demás y a mí mismo”. La foto doble que reproducimos quizá refleje bien esa necesidad de crecer como deportista y persona. Junto a la imagen del gran escalador, vemos a Tom leer la autobiografía de un importante presentador de la BBC, Jeremy Paxman, reconocido por sus entrevistas y un profesional que intenta conocer, entrar en la mente de los demás con sus preguntas.

Hemos bajado de Galayos y comemos en el Kiosko La Cabra. Patatas revolconas, longaniza y chorizo con patatas y pimientos, del postre no quiero acordarme. “Mi mujer tiene un carácter muy tranquilo, me entiende muy bien. Ella es feliz cuando yo también lo soy”. Además de su mujer, se casó con 21 años y llevan dieciséis juntos, hay dos personas fundamentales en la vida de Randall: su abuelo y su amigo Pete Whittaker. “Mi abuelo era un hombre muy divertido, cuando yo tenía seis años vivíamos en Bath y me llevaba a Francia a ver los castillos y a beber vino. Mi padre nunca estaba en casa, mi abuelo era mi padre. Él siempre quería hacer aventuras, cosas interesantes, una persona anticonformista. Mi abuelo era un maestro para entender a los demás".

“Cuando encuentras a alguien muy, muy especial, te das cuenta que las metas cambian. Antes de escalar con Pete tenía unos límites, ahora son otros. He crecido mucho como deportista. Es muy extraño, nunca he conocido a otra persona como este chico. Le encontré en un rocódromo hace nueve años, él tenía 16. Con Pete rompí el récord de escalada en libre. En 24 horas hicimos 550 vías y pensé: 'Es un buen amigo'. Mi mujer siempre dice que estoy casado con dos personas”.

Pedro Cifuentes se une a la conversación ¿Qué es para ti el riesgo, Tom? “Es parte de la vida, tengo una buena relación con el riesgo. Con el miedo también. Buscas trucos para estar en otro sitio cuando aparece. En alguna escalada muy difícil yo no era Tom, mi cuerpo hacía las cosas, pero yo no estaba allí. Es una sensación de mucha tranquilidad. Pero debo esperar hasta que tengo el control; si no lo consigo lo mejor es bajar, porque en estas vías vas a morir si tienes un fallo. Hay una sola oportunidad”.

Así se entrena Tom Randall.

Le pregunto a Pedro cómo siente el riesgo. “Yo veo una cierta similitud entre ser bombero y alpinista. En mi profesión tienes que estar preparado para afrontar una situación límite y solventarla en poco tiempo”. Él practica un alpinismo extremo y solitario. Es muy difícil que hable de sí mismo: “Yo no soy nadie. No escalo por lo que digan los demás, lo hago para mí, pero, si te digo la verdad, las palabras de reconocimiento y afecto de Tom cuando escalábamos el diedro Ayuso a la Punta María Luisa, y que él entienda y reconozca mi alpinismo, han sido muy gratificantes. Me quedo con esto de nuestra experiencia en Galayos”.

Pedro Cifuentes prepara su próximo reto, la primera travesía en solitario al Fitz Roy, en la Patagonia. Cuarenta días sin descender de la pared, encadenando una cumbre tras otra. Lo intentará a finales de diciembre de este año y El Confidencial estará apoyándole.

PD. El pasado 30 de mayo tuve la oportunidad de conversar con Alberto Zerain. Vino a Madrid para personarse en el Consulado de Pakistán y tramitar el visado. Quedé comprometido con él y con Akbar Syed, el director de la agencia que le organizó la expedición al Nanga Parbat, en escribir una crónica de la agradable conversación que mantuvimos los tres. Es un compromiso difícil de cumplir; creo que todavía debe pasar un tiempo de respeto y silencio. Mi sentimiento de afecto hacia su familia.

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