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aficiones que emocionan

Ciudades modestas, equipos gigantes: la fórmula de Peñíscola, Valdepeñas y Murcia para estar en la élite del fútbol sala

POR EC BRANDS

Peñíscola, Valdepeñas y Murcia son un fiel reflejo de que, en el fútbol sala, no hay rival pequeño, aunque sus municipios sí lo sean. Sus equipos, de hecho, han alcanzado la máxima categoría

Para mí, ElPozo lo es todo. Y con mi Antonio, más todavía”. Carmen no puede evitar emocionarse cuando recuerda dos de las grandes relaciones de su vida. La primera, con Antonio (“mi Antonio”, como ella siempre dice), a quien conoció siendo adolescente y de quien no volvió a separarse hasta que falleció hace unos años.

La segunda, con ElPozo Murcia Costa Cálida FS, uno de los grandes clásicos de la Primera División de Fútbol Sala, que desde el principio se convirtió en su mayor pasión. Y hasta hoy la mantiene, igual de viva que el primer día.

ElPozo Murcia Costa Cálida FS una historia de amor

Afición de ElPozo Murcia Costa Cálida FS. Imagen: ElPozo Murcia Costa Cálida FS.

Lo mejor de todo es que las dos relaciones están íntimamente ligadas. “Mi Antonio y yo veníamos siempre a ver a ElPozo, lo hicimos durante casi 30 años. Tanto aquí, en el pabellón, como fuera. Nos hemos recorrido media España. Cuando había autobuses, en autobús; y si no, con algún amigo: nos cogíamos el coche y nos íbamos a donde tuviésemos que ir. Siempre para apoyar al equipo”.

Cuando Antonio murió, a finales de 2021, el propio club le hizo un homenaje antes de empezar el partido contra el Viña Albali Valdepeñas el 21 de diciembre. A Carmen le conservaron el carnet de socio de su marido, pero volver a donde había tantos recuerdos no siempre fue fácil para ella: “Yo no podía venir a los partidos”, recuerda. “Después empecé a venir, pero, cuando llegaba al aparcamiento, no podía salir del coche… y me volvía a casa”. Con el paso del tiempo, la herida se ha convertido, de nuevo, en un bonito recuerdo. “Me junto con mi grupo, ‘Los de siempre’. Sin mi Antonio no es lo mismo, pero ElPozo también es mi vida”.

Y vaya si lo es: “Ahora Carmen se sienta detrás del banquillo, así que siempre la oímos animar y darnos instrucciones”, recuerda entre risas Marcel Marqués, capitán del equipo. “Cuando volvemos a la pista tras el descanso, tenemos que pasar justo por donde está ella. Y ahí, por su cara, ya vemos si está contenta, si el partido está yendo bien, si no… Pero siempre la saludamos, es una de las aficionadas más cercanas que tenemos”.

Marcel Marqués, capitán de ElPozo Murcia Costa Cálida FS. Imagen: ElPozo Murcia Costa Cálida FS.

Carmen está detrás del banquillo, así que, cuando vemos su cara, ya sabemos si el partido va bien o no

En las distancias cortas, es imposible que Marcel te caiga mal: está todo el rato pendiente de Carmen, la conoce de sobra (su mujer y ella hablan muchas veces antes de los partidos) y, paseando por Murcia, hablan del sinfín de momentos que han pasado juntos, cada uno en su papel. El futbolista, de hecho, aprovecha el encuentro para regalarle su camiseta y recordarle un compromiso que tiene con ella: “¡Te debo un gol!”.

Cuando nos lo encontramos, Marcel viene nada menos que de ganar la Copa América Futsal apenas una semana antes. Es brasileño, pero puede pasar por un murciano más: en los cinco años que lleva en la ciudad, se ha integrado a la perfección. "Mi hijo ha nacido aquí y mi mujer y yo estamos encantados en Murcia. Es una ciudad que nos ha acogido muy bien, así que me siento un poco murciano".

Ambos están de acuerdo en que ElPozo Murcia Costa Cálida FS es mucho más que un club de fútbol sala. "La gente está acostumbrada no solo a tener un equipo, sino a tener un equipo ganador", nos cuenta Marcel. “Si ElPozo Murcia no existiese, la ciudad lo echaría de menos. Se nota mucho en la pista: siempre queremos jugar en casa porque la afición es un jugador más. Siempre hemos pedido su apoyo y siempre nos lo han dado". Carmen tampoco tiene dudas: “Hemos vivido épocas muy buenas y otras menos buenas, pero la afición siempre está porque quiere a su equipo. Yo siempre llevaré a ElPozo dentro de mí, en mi corazón. Gane o pierda, mientras yo viva, siempre con ElPozo”.

Servigroup Peñíscola FS

el equipo de amigos Que llegó a la élite

Jugadores del Servigroup Peñíscola FS, celebrando una victoria. Imagen: EFE

La comunión perfecta entre un equipo que ha alcanzado la cima del fútbol sala y un municipio más que modesto también se vive en Peñíscola. El pueblo, que cada verano recibe a cerca de 200.000 turistas pese a tener poco más de 8.000 habitantes censados, vive una curiosa dualidad: la de ser un modestísimo municipio que, sin embargo, cuenta con un equipo en la primera categoría del fútbol sala español.

Para Juan Antonio Boix, ‘Juanan’, ser aficionado ha sido lo más fácil del mundo: “¡Si es que era un equipo de mis amigos!”, recuerda. “No somos como esos clubes de fútbol que tienen 100 años de historia. El Peñíscola cumplió 25 años en 2025, así que lo vi nacer. Y al principio, quienes jugaban eran amigos míos, gente del pueblo”.

Y en los inicios, como siempre, tocó remar juntos: “Echábamos una mano en lo que podíamos: en el bar, vendiendo entradas, organizando paellas para que la gente viniese… Desde que nació, yo estoy vinculado directamente al club, tanto desde dentro como desde fuera”.

Jugadores del Servigroup Peñíscola FS, celebrando una victoria. Imagen: EFE.

En el equipo jugaban mis amigos. Echábamos una mano en lo que podíamos: en el bar, vendiendo entradas, organizando paellas…

Cinco años después, Juanan fue uno de los fundadores de Fondo Sèquia, un grupo de animación que cuenta con cerca de 200 socios. "Los días de partido, si el horario lo permite, organizamos una paella, una barbacoa, una fideuà... Al final es una excusa para juntarnos al lado del pabellón y crear 'ambientillo' antes de que empiece". El número de socios, reconoce, ha ido creciendo con el tiempo: “He visto cómo esto crecía hasta donde estamos ahora”.

Ese ‘donde estamos ahora’ es nada menos que un lugar privilegiado: el de la Primera División de Fútbol Sala y con una vitrina de trofeos ya estrenada. En la temporada 2022-2023, el Servigroup Peñíscola FS ganó el título de la segunda categoría y subió a la primera. Y apenas dos años después, en 2025, ganó la Copa de España. Sin embargo, el entrenador del equipo, Santi Valladares, añade un ‘trofeo’ que, para él, es casi más importante: “En 2025 fuimos campeones de la liga regular. La gente le da mucha importancia a la Copa, que la tiene, pero en una liga con transatlánticos como el Barça, ElPozo, el Cartagena, Inter, Palma… acabar primeros la liga regular es un mérito enorme”. Juanan, pese a todos los éxitos, mantiene la calma: "Nosotros, que lo hemos vivido desde el principio y sabemos lo que ha costado llegar hasta aquí, le hacemos recordar a la gente quiénes somos. Hay gente que se cree que, como ya tenemos un título, tenemos que ganar todos los años. Pero, señores, los pies en el suelo”.

Afición del Servigroup Peñíscola FS. Imagen: EFE.

Es por eso que Valladares insiste en que, tras los éxitos y las sorpresas de sus primeros años en Primera, “ahora el Servigroup Peñíscola ocupa el sitio que en principio debería ocupar: luchar por estar entre los ocho primeros”. Se trata de un mensaje que no es derrotista, sino realista: “En Peñíscola se están haciendo las cosas muy bien, empezando por la dirección, y todos debemos tener calma y los pies en el suelo. Así es como se puede conseguir que el club tenga una trayectoria larga. Es lo que yo deseo”.

Con todo, Juanan está convencido de que “si el club no existiera, el pueblo lo echaría mucho de menos; ya es una parte más de Peñíscola”. Y quizá no haya por qué obligarse a sumar nuevos títulos: por ahora, Juanan y sus amigos, aquellos que vendían bocadillos en el bar del pabellón, se conforman con el sueño de seguir viendo a su equipo en la máxima categoría del fútbol sala de nuestro país.

Viña Albali Valdepeñas

una camiseta doble

Jugadores del Viña Albali Valdepeñas, celebrando una victoria. Imagen: EFE.

“Cuando Zamo fichó por el Valdepeñas, venía de ganarnos el play off de ascenso con un golazo”, nos reconoce Álvaro Rubio, aficionado del Viña Albali en este municipio de poco más de 30.000 habitantes situado a 62 kilómetros de Ciudad Real.

Pese a la anterior rivalidad, "era mi jugador top con diferencia. Se lo dije y le apoyé desde el principio". La sorpresa le llegó en marzo: “En mi cumpleaños, me vino con un regalo: una camiseta del equipo". Y no una camiseta cualquiera: "Las camisetas del club no me valen", nos cuenta entre risas, "así que compró dos, habló con la mujer que las cosía... y me regaló una camiseta doble. Desde entonces, tenemos una bonita amistad".

Esta comunión entre club y afición la ha vivido también de cerca Roberto Alarcón, actual vicepresidente, que ha pasado por casi todos los estamentos del Viña Albali Valdepeñas: “Estoy desde que se fundó, en 2002. He sido jugador, ayudante de entrenadores, luego en la parte directiva, ahora de vicepresidente… Incluso un año fui presidente. Para mí, el club significa mucho, pero también le debo mucho, porque me ha dado muchas alegrías. Estoy muy agradecido de poder pertenecer a esta familia”.

Afición del Viña Albali Valdepeñas. Imagen: EFE.
Jugadores del Viña Albali Valdepeñas, celebrando un gol. Imagen: EFE.

Zamo, por mi cumpleaños, compró dos camisetas, pidió que las cosieran juntas y me regaló una doble. Desde entonces, mantenemos una bonita amistad

La del Viña Albali Valdepeñas es una historia de pasión y de unos aficionados que disfrutan cada momento, pero a Roberto Alarcón le pasa lo mismo que a casi todos los protagonistas de este reportaje: “Tenemos que tener los pies en la tierra. Este es un trabajo de recorrido muy de fondo, con mucha gente detrás y muchísimo trabajo, y hay veces que no lo ponemos en valor”. Sin embargo, la huella que deja es imborrable: “Sin el Viña Albali, Valdepeñas ya no sería lo mismo”.

Como vemos, Murcia, Peñíscola y Valdepeñas tienen quizá solo dos cosas en común: las tres son ciudades modestas, algunas incluso realmente pequeñas, pero un equipo instalado, por méritos propios, en la primera categoría de la Primera División de Fútbol Sala. Y lo hacen gracias a una combinación a tres bandas: un club trabajador, una afición incansable y una ciudad que ha convertido a su club en un auténtico emblema. La fórmula del éxito, que parece fácil de enunciar pero muy difícil de conjugar, se ha completado en estos tres casos para que estas pequeñas ciudades puedan presumir de que, cuando juegan al fútbol sala, son auténticos gigantes.

El jugador de Viña Albalí (i) defiende al jugador de Jaén Paraiso Interior. Foto: EFE José Manuel Pedrosa

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"Si solo vas al pabellón, solo podrás ver un partido cada 15 días", reconoce Marcel Marqués, capitán de ElPozo Murcia. Es una ventaja que puedas tener todos los partidos en LALIGA+. Tanto para ver a tu equipo como para ver todos los demás partidos que quieras. Es una forma de que este deporte llegue a más gente.

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