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SuperBowl: cómo entender todo lo que pasa en el partido cuando no está Bad Bunny
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Pelea por el anillo de la NFL

SuperBowl: cómo entender todo lo que pasa en el partido cuando no está Bad Bunny

El cantante se ha llevado tantos titulares como los equipos que disputarán la final. Esto es lo que necesitas saber para disfrutar de lo que suceda antes y después de su actuación

Foto: Los cascos de Seahawks (izquierda) y Patriots, en el estadio del partido. (Reuters/Kirby Lee)
Los cascos de Seahawks (izquierda) y Patriots, en el estadio del partido. (Reuters/Kirby Lee)

Bueno, vamos a quitarlo de delante antes de nada: va a ser la primera vez en la historia en la que el espectáculo del descanso genere más expectación que el partido. En Estados Unidos la cosa igual está empatada, pero en el resto del mundo no hay color.

El show que ofrecerá en el descanso Bad Bunny tiene a medio EEUU aprendiendo castellano, al otro medio, Donald Trump incluido, despotricando y, en general, a casi todo el mundo pendiente de qué pasará en esos 15 minutillos que tendrá el astro puertorriqueño para desplegar sus talentos. ¿Se meterá en el olimpo que ocupan las actuaciones de Michael Jackson en 1993 o la de Prince en 2007? Veremos.

Como el cuarto de hora de Bad Bunny estará emparedado entre hora y media de partido de la primera parte y otro tanto de la segunda, esta es una pequeña guía para disfrutar de la espera y de la resaca de la actuación. Porque entre tanto foco a veces cuesta recordar que New England Patriots y Seattle Seahawks se están jugando el anillo.

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Cuando ataque New England Patriots

¿Pero otra vez los Patriots? Sí, efectivamente. Cuando toda la liga se deleitaba con su mala racha después de la primera de las dos retiradas de Tom Brady, ya liberados de la tiranía que ejercieron durante lustros, han vuelto. Sí, han pasado un pequeño paseo por el desierto, pero la contratación de Mike Vrabel como entrenador principal les ha devuelto a lo más alto.

Despedido como entrenador de los Titans por no ser suficientemente bueno, Vrabel, que jugó en New England 7 años y ganó 3 anillos, le ha pegado una vuelta de 180 grados a un equipo que mostraba mimbres, pero parecía muy lejos de poder pelear por títulos. Llega ahora al partido con todas las opciones tras dominar la Conferencia Americana. No pregunten cómo les ha ido a los Titans tras dejar marchar a Vrabel.

placeholder Mike Vrabel, en rueda de prensa. (Reuters)
Mike Vrabel, en rueda de prensa. (Reuters)

No se pueden negar los méritos de Vrabel, pero al final en la NFL no haces mucha cosa si no tienes un quarterback en condiciones. Y los Patriots lo tienen, claro. Drake Maye, candidato al MVP, ha crecido una barbaridad respecto al año pasado y ha liderado a su equipo hasta la Super Bowl tras ganar 14 de los 17 partidos de temporada regular. Maye lo tiene todo: brazo, liderazgo, juventud y piernas. Esta última virtud fue clave para ganar a los Broncos en final de conferencia y lo volverá a ser contra Seattle. Josh McDaniels, el que ya fuera coordinador de los Patriots en la era Brady, sabe cómo exprimirle a la perfección.

En el resto del ataque, solidez por todos lados. El buen tiempo en San Francisco les permitirá jugar algo más por aire, pero, acostumbrados a la nieve, el viento y el frío de Foxboro, donde juegan como locales, los de New England seguirán apostando por el físico para derrumbar a la defensa rival. TreVeyon Henderson y Rhamondre Stevenson (con el 32 y el 38 a la espalda, respectivamente) llevarán el balón en las manos una y otra vez.

Foto: Rosalía en plena actuación.

¿Enfrente? La defensa de Mike Macdonald, entrenador jefe de los Seahawks y cabeza pensante de una estructura que nadie en la liga ha sido capaz de resolver. En su segundo año al mando de las operaciones, Macdonald lo ha tenido claro: ha entregado el ataque a Klint Kubiak y él se ha arremangado para crear un monstruo.

No es que sea el esquema más complicado que ha conocido el ser humano, pero es verdad que Macdonald tiene sus cosas. Una línea defensiva potente y una idea principal: el receptor estrella rival no nos puede ganar el partido. Si quieres ganar por aire a Seattle, tus amenazas aéreas secundarias van a tener que estar finas y lo cierto es que Patriots no tiene precisamente un arsenal nuclear después de Diggs, su principal receptor.

placeholder Mike Macdonald, entrenador de Seattle Seahawks. (Reuters)
Mike Macdonald, entrenador de Seattle Seahawks. (Reuters)

A sus 38 años, y en su segundo curso en el cargo, Macdonald ya tiene callo. Los dos años que pasó organizando la defensa de los Baltimore Ravens, con excelente resultado, le han dado experiencia. Seattle ha sido el mejor equipo del año y todo el mundo les da favoritos al título. Pero hay que jugar.

Cuando ataque Seattle

Si en Macdonald tienen a su líder en defensa, el ataque de Seattle Seahawks es lo que es por Klint Kubiak. Criado en un estadio de fútbol, pues su padre Gary fue entrenador más de una década, Kubiak ha diseñado un ataque diabólico que ha encontrado en Sam Darnold a su catalizador perfecto. La historia es curiosa: el mánager general de Minnesota Vikings, Kwesi Adofo-Mensah (prometo que no me estoy inventando los nombres), decidió no renovar el contrato de Darnold la pasada primavera. No era suficientemente bueno, decía. Hoy, Darnold está en la Super Bowl tras una temporada de ensueño y Adofo-Mensah está apuntado al SEPE tras ser despedido hace una semana. La vida.

Darnold está al mando de las operaciones, pero lo cierto es que Seattle te gana aplastándote por vía terrestre. El dúo que forman Kenneth Walker (el número 9) y Zach Carbonnet se queda en la mitad, con el segundo lesionado, pero es la clave del encuentro. En los últimos 10 partidos, que se han saldado con 9 triunfos, los de Seattle han destrozado corriendo a sus rivales.

Foto: Donald Trump se opone a la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl.

Por aire, Darnold se servirá de esos diabólicos diseños de Kubiak para hacer llegar el balón a la gran estrella del equipo: Jaxon Smith-Njigba (de verdad, se llama así). En su tercer año en la liga, el natural de Texas ha reventado la liga. Con el 11 a la espalda, es el aliado perfecto de Darnold y aparecerá por todos lados del campo. Su amenaza será constante y protagonizará el duelo más interesante del encuentro cuando se mida a (este sí, va) Christian González, cornerback (el encargado de defender a los receptores) de los Patriots. González, también nacido en Texans aunque con ascendencia colombiana, lleva un año impoluto, pero no ha lidiado con un rival así.

¿Y qué pasa con la defensa de los Patriots? Lo cierto es que está creada a imagen y semejanza de su entrenador. Mike Vrabel era duro, muy físico y no cometía errores, y ha conseguido crear una unidad que replica su éxito como jugador. En el centro, Robert Spillane (dorsal 14) es su extensión en el campo, mientras que el mencionado González se encargará de proteger las espaldas.

placeholder Christian González, en el partido contra Denver Broncos. (Reuters)
Christian González, en el partido contra Denver Broncos. (Reuters)

El resto de la defensa, entre las mejores de la competición se mire la estadística que se mire, es más de lo mismo. En la línea, Milton Williams, con su 1,91 de altura y sus 131 kilos de humanidad, anclará la defensa contra la temible carrera de Seattle. Él y González han coincidido sobre el campo en 12 partidos y New England ha ganado todos, tal es la importancia de ambos.

La defensa jugará además con una motivación extra: el entrenador de la unidad, Terrell Williams, acaba de superar su batalla contra un cáncer de próstata que le diagnosticaron justo al empezar la temporada y estará en la banda con sus jugadores. Zak Kuhr ha sostenido el fuerte en la ausencia de Williams y será el que coordine a la defensa en el partido, pero la presencia de Williams será importante para la moral.

Vale, pero ¿quién gana?

Este partido, efectivamente, lo tiene que ganar alguien. Hay cierto consenso en que Seattle Seahawks es mejor equipo que Patriots, pero con eso y dos euros te ponen un café con leche en algunos bares. Ambos equipos han ganado el mismo número de partidos en temporada regular, pero hay un dato estadístico que podemos tomar como referencia: New England ha tenido uno de los calendarios más sencillos de la historia de la NFL.

placeholder Logo del partido en la camiseta de los Patriots. (Reuters)
Logo del partido en la camiseta de los Patriots. (Reuters)

Dirán en New England que uno juega contra el que tiene enfrente y que qué le van a hacer si los rivales son los que son. No les falta razón, y lo cierto es que en playoffs, donde solo hay buenos equipos, New England ha subido su nivel más si cabe. La fuerte nevada y la ventisca del partido de Denver tampoco les vino del todo mal.

Mientras, Seattle viene de partirse la cara en la final de conferencia contra Los Angeles Rams, para muchos el principal favorito en ese momento. Los de Seattle querrán regalarle la victoria a Kubiak, que lo tiene todo hecho para ser entrenador jefe de Las Vegas Raiders el año que viene, y volver a salir campeones tras el anillo de 2013. Desde luego, lo tienen todo de su lado. ¿Con quién irá Bad Bunny?

Bueno, vamos a quitarlo de delante antes de nada: va a ser la primera vez en la historia en la que el espectáculo del descanso genere más expectación que el partido. En Estados Unidos la cosa igual está empatada, pero en el resto del mundo no hay color.

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