Dua Lipa, unos franceses y los vecinos de Pedralbes: la petanca es 'cool' en Barcelona
En los últimos años, la petanca se ha vuelto a popularizar entre las clases altas catalanas. Todo comenzó en agosto de 2023, cuando Dua Lipa publicó una fotografía jugando
Durante un sábado de otoño, un grupo de jóvenes se reúne en la pista de petanca sobre Passeig Sant Joan y espera en su sitio a que llegue el momento de jugar. La escena podría ser de la década de los 60, pero sucede en 2025. También hay hombres y mujeres mayores que en los últimos cincuenta años se convirtieron en casi los únicos jugadores de petanca en Barcelona. Pero algo está cambiando.
El regreso de los jóvenes a las pistas se podría pensar que comenzó en agosto de 2023, a unos cuantos kilómetros. En aquel verano, Dua Lipa celebró sus 28 años en Ibiza y publicó una foto en Instagram jugando a la petanca. En la imagen estaba el diseñador de moda Jacquemus, oriundo del sur de Francia, donde el deporte continúa siendo muy popular, especialmente durante el período estival. De hecho, su etimología proviene de allí: pès tancats, que significa ‘pies cerrados’, la postura que se exige al jugador al momento de arrojar la bocha. La afición de los galos se nota en las pistas de Passeig Sant Joan, donde son mayoría entre los jóvenes.
Meses después del cumpleaños de la cantante, Jacquemus lanzó su colección de tres bolas de petanca grabadas por 190 euros. En el mundo de la moda, siempre fascinados por el estilo retro y el deporte, se presentaron diferentes colecciones con diferentes referencias al legendario juego. Una de las más curiosas fue la pasarela en forma de pista de la Fashion Week de París que presentó Paloma Wool, la exclusiva marca de origen barcelonés.
Pudo haber sido una casualidad o un efecto de la criptomnesia, pero casi al mismo tiempo, se inauguró el chiringuito Petanca Pedralbes en el exclusivo barrio barcelonés. Los dueños, que ya tenían experiencia en el rubro gastronómico, colocaron un container, armaron mesas a su alrededor y el espacio libre decidieron que sería para jugar a la petanca. David Carbó i Amorós, uno de los responsables, asegura a El Confidencial que llegaron a la idea casi por casualidad.
"Para que te hagas una idea: ganamos la licitación y discutiendo cómo se iba a llamar, salió petanca porque el espacio de tierra nos recordaba a una pista. Nosotros en Francia identificamos que había una tirada muy heavy. Lo que tenemos son unas pelotas y mientras la gente toma una birra puede jugar".
Hay días en los que nadie las pide, pero un domingo de noviembre, a la hora del vermú, cuatro amigas de veintipocos años que están bebiendo son las primeras en coger la bolsa. Solo una dice que sabe jugar, pero parecen divertirse.
"Hay una petanca de moda en Francia que está entrando en Barcelona"
Cuando están a punto de acabar, se suman Ana y Sonia, dos hermanas valencianas casadas con catalanes que viven en el barrio desde hace décadas. Celebran la apertura del chiringuito y lo visitan con frecuencia:
"Por aquí no hay muchos sitios para beber algo. Ahora subimos andando y bajamos rodando", dice Sonia, entre risas, aún con la copa en la mano. Al terminar de jugar pide que les tomen fotos para enviar a sus familiares.
Un síntoma de afrancesamiento
Javier Ortiz trabaja en arquitectura y fue campeón de petanca en España. Juega desde hace años, da clases privadas y tiene una tienda online de venta de bochas llamada Petankeo. En los últimos meses, en el chiringuito de Pedralbes ha añadido una nueva vía de negocio: animar eventos sociales o team buildings que se organizan en base al deporte. Los clientes que ha tenido son de lo más variados y van desde una empresa francesa y una agencia de abogados hasta una preboda.
Abrió su negocio tras ver una fiesta electrónica con pista de petanca
"Para mí hay tres petancas. Una de competición, una de tiempo libre muy habitual en los campings o en ligas no oficiales y una tercera que es la petanca de moda. Esta lleva muchos años instaurada en Francia, donde se dice que todas las familias tienen un juego de bolas en el coche. La gente joven igual alquila una pista de bolos o una mesa de billar, lo mismo con la petanca. Y parece que esto ha entrado un poco en Barcelona", dice Javier.
En sus viajes a Francia para competir, una vez escuchó que había una fiesta electrónica con pistas de petanca. De las aproximadamente 20 mil licencias oficiales que hay en España, cerca de la mitad son de Cataluña, donde siempre se notó la influencia francesa. Javier es como un activista de la petanca:
"Es un deporte muy bonito, que lo puede practicar el abuelo con el nieto, la mamá con el hijo o la niña con el padre. No necesitas una forma física especial y te lo pasas bien. Lo mismo si tienes problemas físicos o eres minusválido. Yo creo que el punto clave para su difusión han sido las redes sociales y los famosos, pero Barcelona tiene una complejidad y es que no hay demasiado espacio libre".
Precisamente el terreno es el principal atractivo de La Font del Gat, la segunda apertura en el rubro gastronómico que apostó por la petanca en la capital catalana. El restaurante, construido a comienzos del siglo XX por el arquitecto Puig i Cadafalch en pleno Montjuic, reabrió las puertas este verano como parte de la apuesta del gigante gastronómico Grup Confiteria.
"Habíamos visto que funcionaba en Pedralbes y cuando se lo propuse al socio Lito Valdovinos me dijo ‘hostia, había pensado lo mismo’. Teníamos el espacio y queríamos que fuera algo muy intergeneracional. Lo vemos más como un acto social que como un deporte porque es una manera de encontrarte con amigos y hacer un plan diferente. Nos guiamos porque era algo divertido y hoy en día viene gente específicamente a jugar", relata Guillem Fructuoso, responsable de Comunicación y Marketing de Grup Confiteria.
La pista de petanca también fue una conexión con el pasado en La Font del Gat. A comienzos del siglo XX, en esa zona se realizaban fontades, que eran encuentros populares en torno a las fuentes, donde se bailaba, comía y bebía. Conservar ese espíritu era una manera de recuperar el espacio, pensaron:
"Si nosotros lo vimos y otros también, es que hay una necesidad de este tipo de actividades"
"Los locales estamos en un momento de la ciudad que sentimos que algo se va perdiendo. Al final, se desnaturalizan un poco ciertos barrios. Pasa en muchos sitios y está la idea romántica de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No es así, pero todos lo vivimos un poco así y estos puntos que nos conectan a cosas que hacían nuestros abuelos o que simplemente era de ellos reivindica un poco los orígenes de la propia ciudad".
El futuro está en la petanca
El renacer de la petanca en Barcelona no es exclusivo de catalanes y franceses. El portugués Gonçalo Salgado, de 28 años, y el polaco Lakis Sobyra, de 24, se conocieron en la Facultad de Diseño Elisava, ubicada en La Rambla. En su proyecto final de máster en 2024 tenían que crear una identidad visual como una herramienta para revitalizar un espacio comunitario. Cuando vieron las pistas de Passeig Sant Joan lo tuvieron claro.
"Ha sido un poco trend forecasting (predecir tendencias futuras). Si nosotros lo vimos y otros lo vieron a la vez es que hay una necesidad de este tipo de actividades. Creo que la gente está harta de salir de casa y pagar. Nos basamos en la teoría del tercer lugar: está la casa, el trabajo y en general hay pocos espacios sociales gratuitos. Si tú vas a un bar normalmente estás con tus amigos, aquí hay una cosa común. También es un poco de que la gente busca cosas nuevas para hacer y experimentar-, dice Lakis.
Durante semanas realizaron entrevistas, estudiaron la historia de la petanca y comenzaron su proyecto. Se encontraron con un mundillo mucho más abierto de lo que esperaban. Los adultos mayores recibían a los jóvenes y la actividad social intergeneracional se daba en pleno centro urbano. Un día encontraron a un señor que jugaba solo:
"Le preguntamos y resulta que las bolas eran heredadas del padre, con quien solía jugar a la petanca. Había muerto y cuando quería pensar en él o relajarse, iba y jugaba. La calidez que nos transmitió, dijimos ‘vale, aquí hay algo más'", cuenta Lakis.
Así es como decidieron organizar un torneo. Contactaron con el Club La Cènia en Glories, abrieron las invitaciones y cuando quisieron darse cuenta eran ochenta personas jugando a la petanca un sábado durante todo el día. Como un reconocimiento a los que mantienen viva la tradición catalana, llamaron al proyecto Heroes of Petanca.
La petanca en Barcelona se había vuelto una práctica aspiracional: "Cuando algo se mantiene mucho tiempo se hace 'cool'"
En 2025 obtuvieron el Premio ADG Laus al Talento Joven de la FAD (Fomento de las Artes y el Diseño), y otros galardones entregados por en el Art Directors Club of Europe y el Type Directors Club de Nueva York. De pronto, la petanca en Barcelona se había vuelto una práctica aspiracional:
"Algo que se ha mantenido durante tanto tiempo lo hace cool. Cuando se sale por Barcelona, el sitio al que todo el mundo quiere ir es a los lugares de toda la vida, a los bares que han estado siempre. Pues, con esto es lo mismo", sintetiza Gonçalo.
Los creadores de Heroes of Petanca son socios de La Cènia, a donde frecuentemente van con amigos los domingos a la hora del vermú. A la misma hora, en Pedralbes, la Font del Gat y Passeig Sant Joan, otros jóvenes se acercan a las pistas. En puntos presuntamente inconexos, Barcelona parece recuperar la afición por la petanca. Como en los años 60, pero ahora impulsados por el efecto Dua Lipa.
Durante un sábado de otoño, un grupo de jóvenes se reúne en la pista de petanca sobre Passeig Sant Joan y espera en su sitio a que llegue el momento de jugar. La escena podría ser de la década de los 60, pero sucede en 2025. También hay hombres y mujeres mayores que en los últimos cincuenta años se convirtieron en casi los únicos jugadores de petanca en Barcelona. Pero algo está cambiando.