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La misteriosa foto en la playa que embarra la guerra en el ajedrez mundial
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Jaque al rey

La misteriosa foto en la playa que embarra la guerra en el ajedrez mundial

Magnus Carlsen, mejor ajedrecista del planeta, acusó a Hans Niemann de hacer trampas en una partida. Y se armó. Bienvenidos al Karpov versus Kasparov de los bajos fondos

Foto: Carlsen y Niemann, jugando en una playa de Miami en agosto. (Twitter)
Carlsen y Niemann, jugando en una playa de Miami en agosto. (Twitter)
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A un lado del ring, el mejor ajedrecista del mundo, el noruego Magnus Carlsen (32 años). Al otro, una promesa en ciernes del ajedrez estadounidense, Hans Niemann (19 años). Segundos fuera.

El ajedrez vive estos días su mayor rivalidad mediática desde los maratonianos y densos duelos ochenteros entre Karpov y Kasparov, solo que Carlsen y Niemann solo han necesitado una partida cualquiera para que el tablero salte por los aires.

El pasado 5 de septiembre, Niemann y Carlsen se enfrentaron en la Copa Sinquefield (Saint Louis, EEUU). El número uno del mundo contra el 49. Para sorpresa de todos, Niemann ganó con negras, rompiendo una racha de 53 partidas sin perder del ajedrecista noruego.

Foto: Magnus Carlsen durante un torneo en Países Bajos. (EFE/Olaf Kraak)

Carlsen dio un portazo, se retiró del torneo y acusó veladamente a Niemann de tramposo. Había estallado una de las mayores tormentas de la historia del ajedrez. O cuando un deporte entre caballeros se convierte en una pelea de barro, engaños y puñaladas.

Al sugerir Carlsen (sin pruebas) que Niemann había hecho trampas, el mundo del ajedrez se preguntó: ¿cómo? ¿Recibió instrucciones vía pinganillo de alguien conectado a un ordenador? ¿Alguien 'hackeó' el ordenador de Carlsen para ver qué apertura había preparado? Nadie lo sabe y (hasta ahora) son todo elucubraciones de red social.

Gary Kasparov criticó a Carlsen por retirarse del torneo y hacer insinuaciones maliciosas. Levón Aronián, número 10 del mundo, también: “Los ajedrecistas de élite tienden a la paranoia y a acusar de trampas cuando pierden ante jugadores jóvenes”.

No obstante, dos días después de la partida sospechosa, el viento cambió de dirección, al admitir Niemann trampas en partidas 'online' cuando era más joven (dos veces, cuando tenía 12 y 16 años). El ajedrecista estadounidense, con todo, negó haber hecho trampas en partidas presenciales.

Si Niemann pretendía hacer control de daños con su confesión, solo lo logró a medias: aunque mitigó el impacto de futuras noticias sobre su pasado, el escándalo siguió escalando. Chess.com, portal de referencia del ajedrez mundial, aseguró después que Niemann hizo trampas 'online' más de dos veces y que había sido expulsado.

Joan Buch Prades, cocreador de un VAR para torneos de ajedrez 'online' (una inteligencia artificial que detecta comportamientos sospechosos en los jugadores) analiza el contexto del caso Niemann: “Hacer trampas 'online' es fácil; mucho más fácil que en partidas presenciales. Hay hasta un 'bot' tramposo que juega por ti 'online'. Las partidas presenciales requieren de mayor sigilo y sofisticación tecnológica, aunque hay microdispositivos electrónicos (complicados de detectar sin ciertos medios) que puedes esconder en cualquier lado para recibir instrucciones”.

“No es normal que Carlsen pierda una partida así contra un jugador tan alejado del 'ranking', pero a Niemann igual vino la virgen a verle ese día. Yo no me atrevería a apostar por una teoría o por otra, porque Carlsen es humano y también puede perder. Lo que tengo más claro es que si Niemann o su entorno no confiesan, si es que tienen algo que confesar, es muy difícil que se demuestre algo”, zanja Buch Prades.

El comunicado

El 19 de septiembre hubo otra partida entre Carlsen y Niemann. O casi. Ni se vieron las caras (era el torneo rápido por internet Julius Baer) ni hubo batalla: el ajedrecista noruego se retiró (como protesta) tras el primer movimiento. Gran escándalo.

Luego vino un comunicado en el que Carlsen volvió a acusar a Niemann sin pruebas, pero con más contundencia. Más madera:

"Cuando Niemann fue invitado a última hora a la Copa Sinquefield 2022, consideré seriamente retirarme antes del evento. Al final opté por jugar".

"Si Niemann no confiesa, si es que tiene algo que confesar, es muy difícil que se demuestre algo"

"Creo que Niemann ha hecho trampas más veces —y más recientemente— de lo que ha admitido públicamente. Su progreso ha sido inusual, y a lo largo de nuestra partida en la Copa Sinquefield tuve la impresión de que no estaba tenso o totalmente concentrado en las jugadas críticas, mientras me superaba con piezas negras con una contundencia que creo que solo está al alcance de un puñado de jugadores. Esta partida contribuyó a cambiar mi perspectiva".

"Debemos hacer algo con respecto a las trampas... En el futuro, no quiero jugar contra personas que hayan hecho trampas repetidamente en el pasado, porque no sé lo que serán capaces de hacer en el futuro".

En el comunicado, Carlsen sugirió que sospechaba de Niemann hace tiempo. ¿Seguro?

Lo que pasa en Miami

El pasado 12 de agosto, 24 días antes de la partida sospechosa, Niemann y Carlsen tuvieron un encuentro que arroja nuevas dudas sobre un caso ya de por sí barroco.

Los ajedrecistas coincidieron en el FTX Crypto Cup 2022, en Miami. Lo relevante no fue el resultado del torneo —el noruego quedó el primero y el estadounidense, el último—, sino la aparente complicidad entre ambos jugadores: fueron fotografiados jugando una partida informal en una playa de Miami. Parecían llevarse bien; nada hacía presagiar la tormenta que se avecinaba.

Foto: Magnus Carlsen.

¿Quiso confirmar Carlsen sus sospechas arrimándose a Niemann? O por contra: ¿Había buen rollo y la cosa no estalló hasta que el noruego perdió una partida?

"¿Es el conflicto entre Niemann y Carlsen más reciente de lo que todo el mundo piensa?”, se pregunta la web especializada ‘Chessdom.com’ sobre las fotos en Miami.

¿Pasó algo en Miami de lo que aún no somos conscientes? Podría ser, a juzgar por el último comunicado de comunicado de Carlsen: “Hay más cosas que me gustaría decir. Por desgracia, en este momento estoy limitado en lo que puedo decir sin el permiso explícito de Niemann para hablar abiertamente”.

¿Qué saben ellos dos que no sabemos los demás?

Expediente Carlsen

Secretos aparte, estamos ante una guerra total en la que los dos jugadores tienen mucho que perder: Carlsen, el prestigio; Niemann, su carrera.

Vamos por partes.

Más allá de la partida contra Carlsen, y de la admisión de haber hecho trampas 'online', las sospechas también se centran en el ascenso de Niemann a la élite, tras pasar a gran velocidad de 2485 puntos Elo a 2700 (la clasificación que mide el progreso ajedrecístico). Magnus Carlsen tardó tres años y medio en lograrlo. Fabiano Caruana, cuatro años, y Hikaru Nakamura, cinco años y medio. Niemann lo hizo en año y medio.

Según algunos análisis de las partidas de Niemann, un significativo porcentaje de sus movimientos coinciden con los que haría una computadora. Con trampas o sin ellas, toda la carrera de Niemann está bajo sospecha. Un ajedrecista en el abismo. Pero Carlsen también está en problemas...

Foto: Tablero de ajedrez. (Imagen de archivo)

No están siendo los meses más gloriosos de la carrera de Magnus Carlsen. Desde que se proclamó campeón del Mundo en 2013, a los 22 años, el noruego no ha tenido rival. Paradójicamente, la falta de amenaza ha acabado siendo un contratiempo para él.

Hace unos meses, Carlsen renunció a disputar el próximo título mundial por falta de motivación. No quería repetir con el mismo rival (el ruso Ian Niepómniashi, ganador del torneo de aspirantes) y exigía cambiar el tradicional campeonato de partidas largas por uno mixto en el que se jugaran también partidas rápidas. No hubo acuerdo entre Carlsen y la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

El ajedrecista noruego tenía buenos motivos para pedir cambios (el ajedrez rápido y 'online' ha popularizado y rejuvenecido el ajedrez). No obstante, más allá de los intentos de Carlsen de llevar el ajedrez a otra dimensión, y de su comprensiva fatiga tras años preparando meticulosamente la alta competición, su renuncia también podría interpretarse como muestra de divismo: quiso elegir rival a la carta (el joven prodigio iraní Alirez Firouzja) y forzar unas reglas competitivas que le resultaran más cómodas.

Foto: Magnus Carlsen, durante un torneo este año. (EFE/EPA/Olaf Kraak)

Su denuncia de las supuestas trampas de Niemann también podría enfocarse así: Carlsen digirió mal una derrota inesperada contra un rival inferior, montó una terrible pataleta, lanzó graves acusaciones (sin pruebas) y se retiró de dos torneos (cosa que quizá solo se pueda permitir el número uno mundial). El ajedrecista noruego, consciente de que está arriesgando su prestigio en esta batalla, ahondó en ello en su último comunicado: "Sé que mis acciones han frustrado a muchos en la comunidad del ajedrez. Yo estoy frustrado. Quiero jugar al ajedrez. Quiero continuar jugando al más alto nivel en los mejores torneos".

Por si todo esto no fuera suficiente enredo, una multimillonaria operación industrial transcurre paralela al quilombo: Carlsen está en proceso de vender su emporio empresarial, Play Magnus Group, a la competencia ('Chess.com') por 83 millones de euros. Chess tiene más de 90 millones de usuarios y alberga 10 millones de partidas de ajedrez diarias. La compra, a falta del visto bueno de reguladores y accionistas, se oficializará los próximos días. Recordemos que Chess.com acaba de vetar a Niemann y dice tener pruebas de sus variadas y "graves" trampas en las partidas 'online'.

Lo cual, según ha contado Leontxo García en su 'newsletter' de ajedrez en 'El País', empieza a oler regular: "Carlsen ha insinuado en público que 'el entrenador' de Niemann, el también estadounidense Max Dlugy, está implicado en las supuestas trampas. A continuación, se ha filtrado no solo que Dlugy fue expulsado de Chess.com por hacer trampas en 2017 y 2020, sino incluso la correspondencia privada entre Chess.com y Dlugy sobre ello. Para empezar, no me consta que Dlugy sea el entrenador de Niemann, sino más bien que Niemann fue uno de los estudiantes de la academia de ajedrez de Dlugy... Y, quizá lo más grave, ¿cómo es posible que se filtre precisamente esa información cuando la política comercial de Chess.com ha sido siempre la de la discreción absoluta a la hora de expulsar a los tramposos? ¿Ha pasado Chess.com a Carlsen toda la información confidencial conectada con el caso? Por ejemplo, ¿los correos intercambiados con Niemann?".

En efecto, he aquí un mundo pequeño, donde se empieza a mover mucho dinero y en el que internet es, a la vez, oportunidad de negocio, trampas y... juego sucio.

El gran maestro

El ajedrecista Miguel Illescas, 'top 26' del ajedrez mundial en los años noventa y ocho veces campeón de España, lleva días analizando el caso Niemann en su canal de YouTube. Hablamos con Illescas.

PREGUNTA. Ciñéndonos al juego: ¿fue rara la partida sospechosa entre Carlsen y Niemann?

RESPUESTA. La partida tuvo algunos rasgos peculiares, pero más allá de las jugadas en sí, hay otros detalles importantes. Los tiempos de reflexión entre jugada y jugada son claves. Hay jugadas difíciles que un ajedrecista puede llegar a hacer, pero si las hace en tres segundos, resulta sospechoso… si uno es un hombre (la máquina sí puede hacer una jugada compleja en tres segundos, porque calcula millones de jugadas al segundo).

P. Dice Niemann que jugó tan fluido ese día porque se preparó la apertura de Carlsen por casualidad. ¿Cómo le suena?

"No es la primera vez que parece preparado para una apertura en concreto. Cuando a uno le toca la lotería tantas veces, la gente sospecha"

R. Es verosímil, pero lo dijo dos días después de la partida, quizá tuvo tiempo para cocinar una ‘coartada’. Por otra parte, no es la primera vez que Niemann parece especialmente preparado para una apertura en concreto. Cuando a uno le toca la lotería tantas veces, la gente tiende a sospechar.

P. Carlsen ha dicho que Niemann no parecía tan concentrado como para meterle ese repaso. ¿Percepción subjetiva o intuición relevante?

R. Decir que Niemann no estaba tenso en los momentos cruciales de la partida no es tontería. Los jugadores tenemos un instinto especial para detectar estas cosas.

P. ¿Habrá pruebas en algún momento?

R. Si un jugador fuerte hace bien las trampas es casi imposible matemáticamente demostrarlas. Vuelvo a lo de la lotería. No recuerdo bien a qué político le tocó varias veces seguidas [Carlos Fabra, siete veces]. La posibilidad estadística de que eso suceda es muy baja… pero tú no puedes ir a un juez con eso.

En ajedrez pasa algo similar. La coincidencia entre las jugadas que hace Niemann y las que haría una máquina es bastante alta, pero eso por sí solo... La partida contra Carlsen fue sospechosa pero no hasta el extremo de poder asegurar que hizo trampas.

Foto: Paco Vallejo, el mejor jugador español de todos los tiempos. (GMVallejo)

P. Hay dos tendencias en la carrera de Niemann que chirrían a algunos: jugadas que podría haber hecho una máquina, como acaba usted de señalar, y ascenso abrupto en el 'ranking'. ¿Le parece sospechoso?

R. Es una acumulación de indicios: ajedrecista con carrera meteórica, cuyas jugadas coinciden (a veces) con las de las máquinas y que confiesa haber hecho trampas por internet… No es el único caso de ascenso vertiginoso en el 'ranking', aunque hay pocos como el suyo. Extraordinario, pero no imposible.

Ahora bien: solo con estos indicios no se puede condenar a alguien, aunque formen una imagen oscura de lo que podía estar pasando.

Habría que analizar también cada cuanto hace Niemann jugadas extraordinarias apenas aptas para los primeros del 'ranking' mundial. La clásica jugada que dices “¡qué rara, nunca se me hubiera ocurrido!”, y cuando la analizas el ordenador te dice que es buenísima. Hay mucha diferencia entre la jugada humana, que es la que muchos humanos harían, y la jugada de la máquina, que es la que ningún humano haría. Si un ajedrecista hace una o dos jugadas de máquina en cada partida, malo.

Yo he visto a niños hacer trampas en partidas 'online'. ¿Cómo las detecté? Te doy un ejemplo: Una posición en la que las blancas ganan fácil, casi sin hacer nada, pero el jugador con blancas hace, de pronto, un movimiento extraño, complicado y aparentemente arriesgado. Lo hace porque la máquina le ha soplado que es mate rápido en ocho jugadas, pero al humano por sí solo nunca se le hubiera ocurrido tomar ese camino. Ahí te delatas.

P. ¿Qué nos dice este caso sobre el ajedrez hoy?

R. El ajedrez convive con las máquinas desde Deep Blue [la computadora de IBM que venció a Kasparov en 1996]. Desde ese día, quedó claro que las máquinas jugaban al ajedrez mejor que los humanos, y que iban a tener un rol crucial en la evolución de este deporte.

Seguro que a Carlsen le dolió mucho la derrota contra Niemann, pero lo que está haciendo es denunciar que el ajedrez tiene un problema con las trampas, que se hacen en internet (Niemann ha admitido haberlas hecho) y que acaban repercutiendo en el mundo real. Jugar contra un ajedrecista con ‘antecedentes’, aunque sean solo en internet, es incómodo. Los reglamentos no están del todo adaptados a una nueva situación en la que la tecnología juega un papel relevante. Carlsen reclama que se tome este asunto en serio.

Foto: El Rey Enigma, en El Retiro.

P. Hablando de Deep Blue. En 2022, lo sospechoso es que un hombre juegue como una máquina. En 1996, por contra, lo sospechoso era que una máquina jugara como un hombre: es de lo que se quejó Kasparov cuando perdió contra Deep Blue, que la máquina había hecho un movimiento inesperado que solo le había podido sugerir un hombre. El mundo al revés, ¿verdad?

R. Esa es una buena paradoja. ¡Deep Blue hizo una jugada humana! Yo estaba viendo la partida en Nueva York porque era asesor de la computadora. Kaspárov se quejó de que Deep Blue hizo una jugada demasiado humana para una máquina. De hecho, ninguna máquina de la época sabía hacerla… menos Deep Blue. ¿Por qué sabía? Porque le enseñamos a jugar como un humano… y acabó volviendo un poco loco a Kaspárov. Fue una revolución. En 25 años se ha dado completamente la vuelta a la tortilla.

De la playa al barro

El gran maestro Anish Giri, 'top 10' del ajedrez mundial, se ha tomado la molestia de investigar y analizar la partida en la playa de Miami entre Niemann y Carlsen.

¿El resultado? El noruego aplastó al estadounidense. Luego hubo revancha... y guerra civil. El Karpov/Kasparov de los bajos fondos.

Al margen de su pachanga playera, Niemann y Carlsen jugaron 4 partidas rápidas en el torneo en Miami. El jugador noruego ganó 3 y el estadounidense 1. Pese a lo sugerido en su comunicado, Carlsen no tenía entonces problema alguno en jugar contra el estadounidense.

Aunque Niemann quedó último en el torneo de Miami, sus explosivas entrevistas pospartida —plenas de provocaciones, comentarios ingeniosos y arrogancias— no pasaron desapercibidas. "Carlsen gana el torneo, pero Niemann le roba el show", tituló un medio especializado. El nuevo 'enfant terrible' del ajedrez.

A Niemann, en definitiva, le va la marcha y es un piquito de oro. Como ya hemos visto, en pleno escándalo por las acusaciones de trampas, Niemann admitió con desparpajo sus trampas juveniles. Si tiene algo que ocultar, lo disimula con gran aplomo.

El Festival de Ajedrez de Salamanca, que se celebrará a finales de octubre, tanteó hace unos días a Niemann para traerle al torneo. "Su presencia podía habernos dado mucha publicidad. Le pedí que hiciera una propuesta económica y me contestó que era de 25.000 dólares, además de todos los gastos de estancia y manutención. Es una cifra imposible para nosotros", contó el responsable del festival a 'La Gaceta de Salamanca'.

Niemann, el nuevo villano del ajedrez ya tiene caché de superestrella. No hay mal que por bien no venga. Ni un paso atrás.

A un lado del ring, el mejor ajedrecista del mundo, el noruego Magnus Carlsen (32 años). Al otro, una promesa en ciernes del ajedrez estadounidense, Hans Niemann (19 años). Segundos fuera.

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