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Viaje al laboratorio del tenis español: 65.000 € al año para que tu hijo sea el próximo Alcaraz
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Así se 'fabrica' a la siguiente estrella

Viaje al laboratorio del tenis español: 65.000 € al año para que tu hijo sea el próximo Alcaraz

Las grandes academias de tenis españolas llevan décadas convirtiendo a nuestro país en una potencia mundial. Ahora todos quieren la fórmula mágica y pagan mucho por ella

Foto: Uno de los jóvenes de la academia Lozano Altur suelta un derechazo. (Biel Aliño)
Uno de los jóvenes de la academia Lozano Altur suelta un derechazo. (Biel Aliño)
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Son las 9:20 de la mañana y el peloteo ya es tan intenso que los dos contrincantes no paran de jadear tras cada raquetazo. De repente uno de ellos lanza una derecha cruzada a la esquina, el rival, en vez de defender y devolver la bola, intenta un contraataque que se va a la valla. Al instante, como un resorte automático, los tres entrenadores que miran el juego saltan a recriminarle el golpe. "Ya lo sabes, aquí se defiende siempre", le espeta el director. El joven recupera la respiración y aguanta el chaparrón cabizbajo. Lo sabe de sobra. A sus 14 años, lleva uno trabajando en esta escuela mañana y tarde, de lunes a sábado, siempre que no está en un torneo. Esta cancha bajo el sol de Valencia es un ejemplo perfecto de cómo se fragua en España a las figuras que han convertido a nuestro país en referencia tenística. O hacen todo lo posible, previo a grandes inversiones monetarias, para conseguirlo.

En un momento en el que España parece estar a punto de poder encontrar con Carlos Alcaraz el sucesor perfecto para su mayor estrella de todos los tiempos, algo con lo que cualquier país podría soñar y que la mayoría aún rebusca, las miradas se vuelven a nuestro territorio. Buscan dónde está esa fábrica de crear estrellas como churros y ver si sus niños también pueden salir convertidos en top mundial de ellas. ¿Y dónde están esos laboratorios? En sitios como el Club Deportivo Saladar, donde la Academia Lozano Altur ha heredado la batuta de la clásica TenisVal y prepara a cerca de 26 jóvenes de medio mundo para ser profesionales. De sus pistas salieron los números uno Marat Saffin y su hermana Dinara Saffina, pero también los actuales Sara Errani (llegó a 5 del mundo), Carlos Taberner (número 87) o Taro Daniel (103). ¿Cómo lo hacen? En el tenis, al menos en el español, no hay casualidades.

Foto: Carlos Alcaraz celebra su victoria en Madrid. (EFE/Juanjo Martín)

Tras la corrección por su intento, Sergi Fita, valenciano y uno de los mejores de España de su categoría, sigue con el entreno. Su rival es Vivek Kolluru un omaní de 17 años que lleva uno y medio viviendo en Valencia para dedicarse solo y exclusivamente al tenis. Se prepara para su gran momento, el salto a profesional. A ellos les toca entrenar en pista rápida porque el primero tiene torneo en esta superficie en unos días, pero no están solos. En las más de 10 pistas que tiene este enclave incrustado en el parque natural de la Albufera, la mayoría de tierra batida, se dispersan este jueves bastantes de los cerca de 26 alumnos principales que tiene la academia. "El número va variando y nunca los tienes a todos porque se van a torneos y demás. Por ejemplo, mañana nos vamos unos cuantos a Roland Garros. Pero bueno, ya es difícil gestionar estos números si quieres dedicarles tiempo y entrenarlos bien", comenta José Altur, director de la academia y extenista.

Todo el que sueña con ser tenista quiere venir a las academias con firma española, pese a necesitar una inversión importante (en Lozano Altur el programa más alto es de 65.000 euros al año). Además del clima, el sistema español, que no paran de mencionar todos los preguntados para el reportaje, funciona. En los últimos 25 años, España no ha parado de estar en el Top 3 mundial en prácticamente todos los niveles. Actualmente, tiene más jugadores, y jugadores en el Top 100 que muchas potencias clásicas como Francia, Australia o Reino Unido. Solo EEUU le sigue los pies (aunque siguen esperando una nueva estrella masculina), y si abrimos al abanico es fácil ver jugadores top foráneos como Rublev, Zverev o el propio Djokovic que han encontrado aquí su lugar de una u otra forma. La costa mediterránea española (De Barcelona a Málaga) se ha vuelto una nueva Florida que no para de producir buenos jugadores con unas bases clarísimas.

placeholder Varios de los jóvenes de la academia entrenan en el gimnasio del club. (B. A.)
Varios de los jóvenes de la academia entrenan en el gimnasio del club. (B. A.)

Altur, como Pablo Lozano, su socio, son dos de esos 'artesanos' de tenistas. Llevan una larga carrera entrenando a figuras, pero siguen al pie del cañón. "El tenis, y más en España, es así. Hay que ser constante, trabajar mucho, repetir y repetir. Es uno de los puntos que nos diferencian del resto. No te puedo dar datos cerrados porque no los sé, pero mientras que en el sistema estadounidense o australiano los puntos son mucho más rápidos y cortos, aquí se trabaja muchísimo cada bola, y se enseña a hacerlo, a tener una estrategia, pensar y continuar. Uno en España puede acabar dando 20.000 bolas, no sé, por semana de entreno, y en los otros países no pasar de 2.000", comenta Altur. Y eso marca. En el sistema español se sufre. "Mira los resultados, década a década, el dominio español sigue ahí".

Preguntados por qué les ha traído hasta aquí, varios de los alumnos de los valencianos son claros: España es el lugar para entrenar y beber tenis. "En mi país, Rusia, no se puede entrenar como se hace aquí, todo el año con buen tiempo, el ritmo, la calidad... Y no soy el único que ha venido, tengo un montón de amigos entrenando en Barcelona también", señala Vladímir Ivanov, que a sus 22 años ocupa el puesto 961 de la ATP. Grande y fuerte es uno de los clásicos jugadores de puntos cortos a los que aquí exprimen. "Venga, Vlad, hay que seguir", le reclama su entrenador Nacho Beneyto. En la pista de al lado está Helene Pellicano, de origen maltés, habla ya español de corrido y se recupera de una lesión para dar guerra en la WTA. "Llevo 5 años aquí y la verdad es que quiero seguir aquí", añade.

Todos hacen suyos los pilares que se inculcan en un sistema español que se sigue como la Biblia en todos los rincones del país. Hay que ser constantes, aguantar bien sobre la pista, "aquí, mira, han parado a beber por primera vez tras unos 20 minutos de entreno, en otros países a los 7 ya habrían parado", señala Altur, amar la tierra batida por encima de todas las cosas y ser inteligentes. Defender no se discute, el sufrimiento tampoco, y hay que tener una estrategia para ganar. "Nosotros enseñamos a entender el tenis, porque esto no es solo golpe y golpe sin más, hay toda una táctica y una lógica detrás", añade el extenista. Por eso es importante que lleguen a estos sitios, dice, entre los 14 y los 17 "a los 18 ya vienes demasiado trabajado y es complicado pulir los defectos y cambiar inercias".

Todo está en el método

Esos mantras, que comentan todos los que conocen de cerca el tenis patrio, ya hay incluso quien los ha dejado escritos. Como Chris Lewit, un entrenador de tenis estadounidense que pasó más de un año viajando por las principales academias españolas y al culminar su viaje escribió un libro: ' Los secretos del tenis español'. En él enumera y clasifica lo que él considera que es como la guía del tenis español. Lo que ha marcado su camino desde que Luis Bruguera y William 'Pato' Álvarez señalasen las pautas desde los 70 a los 90. Un camino de crecimiento continuado, con bases muy parecidas en todo el país, e incluso cuando los entrenadores nacionales salían fuera.

"En mi libro, hablo sobre los seis secretos que enumero de esta forma: constancia, defensa, aceleración (construcción del golpe), juego de pies y movimiento, acondicionamiento físico y sufrimiento. Esos son los pilares sobre los que se construye el método español y que lo hace tan especial. Vamos, Alcaraz y Nada son grandes ejemplos de esto", explica Lewit en conversación con este periódico. El método, asegura Lewit, llegó con los dos "genios" mencionados antes y se instaló para quedarse. Ahora, todos los entrenadores del país siguen los pasos.

placeholder Sergi Fita posa tras el entrenamiento. (B. A.)
Sergi Fita posa tras el entrenamiento. (B. A.)

"Por ejemplo, el método español es muy hábil para desarrollar una poderosa derecha. Hay un sistema de ejercicios que se usan en toda España para desarrollar la velocidad de la raqueta en el golpe de derecha. De nuevo, Alcaraz y Nadal son ejemplos perfectos de derechas liftadas muy potentes que son bastante comunes en todo el sistema de desarrollo español", añade. "Y está el sufrimiento. En todo el país se enseña a los jugadores a valorar el sufrimiento, a no tener miedo a sufrir y, de hecho, a aprender a amar el sufrir. Nadal ha hablado de esto muchas veces. La calidad del sufrimiento está directamente relacionada con la calidad de la resistencia".

Pero el trabajo también triunfa por otro punto que no se ve tanto, como que los tenistas más veteranos ayudan a los jóvenes, tanto, que la mayoría de extenistas españoles pasan a entrenadores como es el caso de Sánchez Vicario, Ferrero, Ferrer, Bruguera... Incluso Nadal tiene ya su academia con esa idea. "España tiene una tradición en la que los mejores jugadores ayudan a la generación más joven. Y ese no es siempre el caso en otros países. Como digo, hay muchos, muchos factores que se unieron casi como una tormenta perfecta para dar forma al éxito del tenis español en los años ochenta y principios de los noventa y, ya sabes, el crecimiento de la armada española", comenta el experto.

placeholder Vista de una de las pistas donde entrenan los miembros de la academia Lozano Altur. (B. A.)
Vista de una de las pistas donde entrenan los miembros de la academia Lozano Altur. (B. A.)

Sobre las razones para que muchos jugadores vengan de otros países, Lewitt lo tiene claro. "Hay muchos jugadores rusos, de Europa del Este y del norte que van a España para terminar su aprendizaje y España es vista como un destino para perfeccionar claramente tu tenis. Además, el clima es fantástico y pueden jugar todo el año al aire libre, aprender a jugar en tierra batida y beneficiarse del sistema de enseñanza que es tan excepcional. Así que España tiene una serie de atributos imprescindibles. Es como la Florida de Europa en muchos sentidos".

Pero lo que más destaca Lewitt es cómo los mejores jugadores españoles son un calco, el mejor ejemplo, de ese método. De los que triunfaban en los 90 hasta los dos genios que hoy copan todas las portadas, muestran cómo ninguno que el sistema español puede funcionar. Claro, no todos pueden ser Nadal, como también señala Altur. "Solo unos pocos lo consiguen y cuando vienes a la academia e inviertes debes tenerlo claro", señala. "Aunque Alcaraz es un jugador bastante agresivo, también tiene una defensa excepcional. Así que él es el prototipo. El modelo. Es el paradigma de lo que normalmente verías de un jugador entrenado en España. De alguna manera demuestra todas las grandes cualidades que ves que se desarrollan aquí. Por eso es que es muy emocionante verlo", termina Lewitt.

Carlitos Potter y los Hogwarts de la costa

Carlitos Alcaraz, como prefiere que le llamen, es un ejemplo perfecto de este crecimiento de España y de sus academias en el mundo del tenis. Un jovencísimo murciano, hijo de un extenista que tuvo que dejarlo por no tener suficiente dinero para poder seguir con su carrera que encuentra una academia en la que sacar todo su potencial siguiendo a rajatabla las bases del sistema. Él lo hizo en Villena, Alicante, en la academia de Juan Carlos Ferrero, Equelite. Un lugar similar al de Lozano Altur, pero con diferencias a tener en cuenta.

placeholder Vivek Kolluru, un joven omaní que ha llegado a Valencia para intentar vivir del tenis. (B. A.)
Vivek Kolluru, un joven omaní que ha llegado a Valencia para intentar vivir del tenis. (B. A.)

La de Ferrero, y ahora la de Alcaraz, donde también vive, es el siguiente paso de unas academias que cada vez se parecen más al ejemplo estadounidense. ¿Cómo? Tienen incluso sus propias escuelas dentro para que los jóvenes puedan seguir estudiando sin dejar de lado el tenis y el alojamiento también está incluido. Obviamente esto encarece el coste de los cursos, pero funcionan como una especie de internado basado en el tenis, un Hogwarts para magos de la raqueta. Su modelo lo sigue también Nadal en su academia de Mallorca, y quizá el más veterano en hacerlo es Emilio Sánchez Vicario con la Emilio Sánchez Academy, en Barcelona. La escuela del clásico doblista español tiene un colegio americano en su interior.

Si uno echa un ojo a los horarios, por ejemplo, que ha tenido que llevar Alcaraz se hace una idea de la exigencia de estas academias: 7.30 Desayuno - 8.00 Clases - 9.45 Prep. física - 11.20 Break - 11.30 Entrenamiento - 13.30 Aseo y comida - 15.30 Entrenamiento - 17.00 Break - 17.10 Entrenamiento - 19.00 Clases - 21.00 Cena - 23.00 Silencio. ¿El precio? Con estancia 4.025 euros al mes y con colegio son 2.000 euros más que añadir por curso. "El total de horas de entrenamiento semanal es de 33 a 38 horas, tanto de tenis como de preparación física y psicológica. Se entrena todos los días salvo los domingos y sábados por la tarde, días de descanso salvo excepciones: torneo y/o preparación específica de alguno", rezan en la web.

placeholder Sergi Fita (i) y Vivek Kolluru durante el entrenamiento. (B. A.)
Sergi Fita (i) y Vivek Kolluru durante el entrenamiento. (B. A.)

"El tenis es caro y es algo con lo que se tiene que ser transparente. Hay que viajar, costear el material, los torneos, etc. Nosotros aquí, por ejemplo, tenemos 5 entrenadores y uno en reserva que está si lo necesitamos. Podríamos pagarles 1.400 euros y listo, pero claro, no podríamos pedirle que trabajase los fines de semana, que se tirase 5 meses fuera de casa por los torneos... Nadie te va a hacer eso por menos de 3.000", comenta Altur. Ellos entre los planes que tienen también incluyen acompañamiento a los torneos, pero solo para los que pagan a partir de la categoría Bronce, lo que se traduce en 29.000 euros al año. "Es lo mínimo que necesitamos para poder sostener que un entrenador del equipo te acompañe. Si no, no podemos", añade.

Altur también echa cuentas, junto a Marc Giner, uno de los últimos en sumarse a la plantilla como entrenador y ex número 200 de la ATP, qué posición se necesita tener en el ránking profesional para vivir de esto. "Mira, si estás el 200 y vas tú solo quizá puedes sacarte un sueldo. Pero en cuanto viajes con entrenador y tengas algún gasto más de preparador físico o tal, ya está difícil. Quizá empatas", comenta Altur. La idea de los padres de todos los chavales de su academia es que con esta inversión podrán conseguir algún tipo de retorno, pero no parece sencillo que lo puedan recuperar muchos.

placeholder La italiana Sara Errani, exnúmero 5 del mundo, se prepara con Pablo Lozano para intentar volver a los primeros puestos de la WTA. (B. A.)
La italiana Sara Errani, exnúmero 5 del mundo, se prepara con Pablo Lozano para intentar volver a los primeros puestos de la WTA. (B. A.)

"A los 18 tienen que buscarse un hueco en el ranking y pelearlo. Claro, que si eres de un país u otro puede ayudarte para conseguir plaza en torneos, 'wild cards', etc. que te aseguren torneos, puedan atraer patrocinadores y demás. De todos modos es muy complicado", añade Giner, que a sus 30 años es claro. "Yo los últimos años de profesional lo pasé mal, me costaba dormir, no lo disfrutaba, tenía muchísima presión... Ahora, me encanta el tenis, por lo que decidí meterme aquí y estoy muy bien. Yo enseño a los chicos lo que tienen que hacer, pero son ellos los que al final tienen que clavar la bola".

El problema: la elitización

El problema de la elitización extrema, que solo unos pocos puedan costearse algo así, sobrevuela todas las academias, y más cuando entre el 80% y el 90% de los alumnos que tienen son foraneos con capacidad para gastar más que muchos nacionales. Incluso algunas escuelas clásicas, como la de Bruguera en Barcelona tuvo que cerrar ante las cuarentenas de los países con la crisis del covid. Para conseguir paliar esto, países como EEUU tienen becas, y en España algunas academias también, pero no son la mayoría, y ahí entra el último eslabón de la cadena: los torneos. Competiciones más o menos asequibles a pocos kilómetros de la casa de los jugadores que permita a las promesas poder mostrarse incluso sin estar en grandes escuelas o tener dinero para pagarlas. Un punto en el que España no para de crecer.

En los últimos años, España ha multiplicado la presencia de torneos profesionales menores durante todo el año y en toda la geografía. Entre torneos juniors y Europe, destinados a chavales de hasta 18 años, el país es líder en competiciones organizadas, incluso por encima de EEUU, con 41 torneos. Un escalón más arriba la cifra llega a los 66 torneos profesionales siguiendo el calendario de la RFET en su web. Hay 46 de los circuitos de la ITF, 14 ATP Challenger, 3 del WTA Tour y 3 del ATP Tour. "Estamos muy centrados en ayudar en la creación de torneos, sobre todo en los escalones más bajos, que permitan a todo el jugador que quiera, que entrene dónde sea y cómo sea, jugar y probarse. Que las promesas aparezcan", señala Soler.

Las propias academias también colaboran en el asentamiento de estos torneos. Por ejemplo, la Emilio Sánchez Academy organiza un Europe que ha ganado Alcaraz en su versión para chicos de 12 años y también en la de 14 años. Un título que también se llevó en la categoría Challenger. Otros de su academia que ahora son grandes nombres del circuito como Dimitrov, Juan Mónaco o Murray también se han desfogado en el circuito español, demostrando que es un lugar en el que iniciarse para luego dar el salto al entorno profesional con buen nivel competitivo.

La obsesión de Soler y el equipo de la federación con los torneos tiene otra explicación que se sale un poco de la idea de España como paraíso del tenis, y es que el número de tenistas federados en nuestro país llevaba una década sin parar de bajar. Hasta este 2021, cuando repuntó levemente. El tenis ha visto como el pádel, un deporte de moda y que puede llegar a ser algo más barato y sencillo, le robaba mucha de la atención de los aficionados y un buen circuito es una forma de recuperar parte del interés. ¿Suficiente? Aún es pronto para saberlo, pero el espaldarazo de Alcaraz puede ser clave. Algunos expertos ya señalan que en este último curso el gusto por el tenis ha regresado.

placeholder Raqueteros en la puerta del gimnasio. (B. A.)
Raqueteros en la puerta del gimnasio. (B. A.)

Al terminar el entrenamiento en la Lozano Altur, varios de los jóvenes tenistas se van para casa y otros tantos se quedan en el gimnasio o entrenando su saque, como Kolluru. En una parte de las pistas continua Sara Errani, acompañada de su entrenador Pablo Lozano y hace su aparición un amigo de la academia, el tenista Pablo Andújar, número 86 del mundo. Por su parte, Fita, promesa de la escuela y que cuenta ya con varios patrocinios, espera para volver a su pueblo, en el que vive con sus padres. ¿Qué pasa con el colegio? "Nada, voy por la tarde a uno que es 'online'. Lo mismo no lo conoces, pero lo hace mucha gente en esto del tenis, si no no hay manera de compaginarlo", termina el joven. A sus 14 años ya tiene más que decidida su primera apuesta vital, el tenis, aunque haya que sufrir.

Son las 9:20 de la mañana y el peloteo ya es tan intenso que los dos contrincantes no paran de jadear tras cada raquetazo. De repente uno de ellos lanza una derecha cruzada a la esquina, el rival, en vez de defender y devolver la bola, intenta un contraataque que se va a la valla. Al instante, como un resorte automático, los tres entrenadores que miran el juego saltan a recriminarle el golpe. "Ya lo sabes, aquí se defiende siempre", le espeta el director. El joven recupera la respiración y aguanta el chaparrón cabizbajo. Lo sabe de sobra. A sus 14 años, lleva uno trabajando en esta escuela mañana y tarde, de lunes a sábado, siempre que no está en un torneo. Esta cancha bajo el sol de Valencia es un ejemplo perfecto de cómo se fragua en España a las figuras que han convertido a nuestro país en referencia tenística. O hacen todo lo posible, previo a grandes inversiones monetarias, para conseguirlo.

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