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Pepe Domingo: "El Papa parece buena persona, ¿pero por qué coño no viene a España?"
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Entrevista al histórico locutor

Pepe Domingo: "El Papa parece buena persona, ¿pero por qué coño no viene a España?"

Se marchó de Galicia el 31 de diciembre de 1966, cuando llovía a cántaros. Dudó si hacerlo, pero finalmente comenzó el año en Madrid. Aquí completó una carrera repleta de éxitos

Foto: Pepe Domingo Castaño. (Cedida)
Pepe Domingo Castaño. (Cedida)

La vida de Pepe Domingo Castaño (Padrón, La Coruña, 1942) estuvo cerca de transitar por los caminos del Señor. Sin embargo, en el año de hábito, antes de convertirse en fraile, la tentación por las mujeres pudo más. Por tanto, regresó a casa, algo que no gustó a sus padres.

El gallego fue profesor de latín y trabajó en una empresa de pieles y curtidos hasta que surgió la oportunidad en la radio. En aquella época, ya se ganó el pseudónimo de 'Pepe Fiestas' por su presencia en casi todas las verbenas de Galicia. Ahí comenzó a cantar, algo en lo que superó en México a su buen amigo Julio Iglesias.

Su trayectoria en la radio fue imparable. Cuando vio cumplidas sus expectativas en Santiago de Compostela, se mudó a Madrid donde hizo una carrera que aún continúa porque no se ha retirado. Actualmente, es copresentador de 'Tiempo de Juego' junto a Paco González y ha publicado su autobiografía, 'Hasta que se me acaben las palabras'. El importe que recaude con la venta de los ejemplares irá destinado en su totalidad a Cáritas y a la Fundación Aesleme España. Pepe Domingo Castaño atiende a El Confidencial.

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PREGUNTA. ¿Recuerda cuándo escuchó por primera vez la radio?

RESPUESTA. Era pequeño, pero no recuerdo qué edad tenía. No obstante, me acuerdo perfectamente de que estábamos todos los niños en la plazuela, en Padrón, y mi madre tenía la radio encendida. Como la ponía muy alto, el sonido salía por el balcón. Desde muy joven, el sonido de la radio era, incluso más que hoy, el sonido de la vida.

P. Cuando usted era pequeño, se rodeaba de gente más pudiente y se sentía inferior a ellos. ¿Cambió en algún momento esa percepción?

R. Ahora vuelvo a mi pueblo y las cosas han cambiado. Aquel semifeudalismo, implantado desde la Edad Media, se había transformado en una especie de aristocracia venida a menos. Sin embargo, esas familias seguían teniendo poder sobre las clases humildes como la nuestra. Yo me percaté cuando era niño porque cuando creces se igualan las situaciones. Actualmente, no existe esa diferencia entre ricos y pobres.

P. Usted estudió en un colegio católico por elección propia. ¿Lo hizo por su fe o por darle un respiro a sus padres?

R. En Padrón hay un convento de frailes en el que yo fui monaguillo. Por tanto, el contacto con los frailes dominicos, sin querer, me introdujo en la religión. 'A posteriori', influyó mucho el hecho de que mis padres tuvieran tantos hijos. Dos bocas menos (su hermano mayor y él) eran muy importantes en una familia que no tenía muchos posibles. Calculo que yo tendría nueve años, una edad tremenda para irte a un sitio interno (Asturias), y fue muy complicado. Por tanto, me marché más por el hecho de liberar a mi padre de dos bocas que por la vocación religiosa.

"Unas chicas nos estuvieron tentando y yo no superé la tentación"

P. ¿Cuándo se dio cuenta de que ser fraile no era lo suyo?

R. Mientras estudié el bachillerato, que eran cinco años, no me di cuenta de la situación porque jugábamos al fútbol, me divertía… Cuando finalizas esa etapa, entras en el noviciado, el último año antes del hábito. Es una ceremonia muy emocionante y me vi como fray Castaño, que era como me llamaban. Llevaba tres de esos 12 meses, en los que rezaba todo el día, cuando hicimos una procesión en Palencia. Íbamos vestidos de novicios y vimos a unas chicas que estaban riéndose. Y que nos miraban. Ellas nos dijeron: "Guapos, guapos". Nos estuvieron tentando y yo no superé la tentación (risas). Les dije que mi vida no era la de fraile y que quería probar ese mundo que desconocía.

placeholder Pepe Domingo junto a Díaz Ayuso en la presentación de su libro. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Pepe Domingo junto a Díaz Ayuso en la presentación de su libro. (EFE/Rodrigo Jiménez)

P. A su padre no le hizo gracia su regreso a casa.

R. Comprendo que aquello no le gustara a mi padre porque yo había fracasado y porque sus ilusiones se vinieron abajo. Además de una boca más para alimentar, yo tenía que buscar trabajo porque no podía estudiar; no éramos una familia de posibles. Finalmente, buscamos una recomendación y empecé a trabajar en una empresa de pieles y curtidos, Picusa, más tarde di clases de latín… Hice lo que pude para ayudar a mis padres y superar mi fracaso.

P. ¿Ahora sigue creyendo o perdió la fe?

R. La perdí bastante porque creo que el mundo es muy injusto. Si Dios es un hombre bueno, no debería permitir las injusticias que hay. Ni que existiese Cáritas, o Médicos sin Fronteras… Eso es lo que me mantiene en la duda de qué pasará cuando me muera. Y de saber qué hay allí arriba. Cuando pienso en el infinito, me entra dolor de cabeza (risas).

P. ¿Qué opinión le merece el Papa Francisco?

R. Parece buena persona. Él ha llevado la naturalidad a la Iglesia y le ha quitado ese barniz de ampulosidad, y de separación de los fieles.

P. ¿Cree que la ha hecho más austera?

R. Sí, también. El hecho de vivir donde vive, de congeniar con quien lo hace… ha demostrado que es un papa humilde, sencillo, natural y cercano a los fieles. Eso es lo que tiene que ser un pastor de la Iglesia. En cambio, con sus ideas no estoy tan de acuerdo. ¿Por qué coño no viene a España? ¿Qué le hemos hecho los españoles para que vaya a todos los sitios y no venga aquí? Es una pregunta que le hago.

P. ¿Debe modernizarse la Iglesia?

R. Se está modernizando. La Iglesia tiene una lacra vieja, los problemas sobre abusos sexuales que ha tenido. Eso ha influido en su credibilidad. Estoy en una cadena que pertenece a la Conferencia Episcopal, pero nunca me han prohibido hablar claramente de lo que quiera. Puedo decir claramente que la Iglesia necesita modernizarse un poquito más todavía; acercarse más a los fieles. Hay que dejar de hablar de María, de Jesús, de Dios, de Jesucristo… y hacerlo de la caridad, de la entrega a los demás, de la igualdad de oportunidades, de ayudar a la gente… Esa es la labor de la Iglesia.

placeholder El Papa Francisco. (EFE/Fabio Frustaci)
El Papa Francisco. (EFE/Fabio Frustaci)

P. ¿Tuvo claro cuando regresó a Padrón que quería trabajar en la radio?

R. A mí me encantaba la radio y daba lo que fuera por estar en ella. Sin embargo, como vivía en Padrón, lejos de todo, era complicado llegar a cualquier emisora. Así que participé en mi pueblo en cosas que tenían relación con la radio: hice obras de teatro, iba en el coche delantero de la Vuelta a España y decía la publicidad, leía la publi en el campo de fútbol… Aunque hacía cosas relacionadas con la radio, pensaba que la oportunidad no llegaría nunca. Hasta que un día llegó. Y no desoí la llamada.

"No recuerdo nada de aquel 31 de diciembre. Debí agarrarme una buena borrachera"

P. Usted se mudó a Madrid el 31 de diciembre de 1966, un día que llovía a cántaros.

R. Me pareció una buena idea empezar el año con una vida nueva. Por tanto, cogí el tren a Madrid y pasé la Nochevieja en la Puerta del Sol. Dormí en una pensión porque solo tenía el dinero que me habían dado los amigos, a los que luego se lo devolví. Aboné un mes de pensión y así estuve tranquilo todo ese tiempo. El 31, tras instalarme, nos fuimos directamente a la Puerta del Sol. Y no me acuerdo de nada, solo de despertarme en la habitación de la pensión. Debí agarrarme una buena borrachera (risas).

P. ¿Fue el mejor fin de año de su vida?

R. No lo sé porque no me acuerdo de nada. Supongo que fue uno de los mejores.

P. ¿No pensó que la lluvia era una señal?

R. A punto estuve de no subirme al tren. Yo vivía en una pensión en Santiago, en la que dejé a deber un dinero que luego pagué. Recuerdo que fue el hijo de los dueños quien, en contra de la voluntad de sus padres, me bajó la maleta porque ellos no querían que yo me fuera. Tuve que ir a pie hasta la estación y llegué muy mojado. Pensé: "¿Valdrá la pena? ¿Será esto un aviso?". No obstante, pudo más el deseo de aventura que los accidentes meteorológicos.

P. ¿Cómo era Madrid en 1967?

R. Hacía sol y recuerdo que cuando paseé por la Gran Vía, para ver dónde estaba la Ser, no me reconoció nadie. En Galicia, sin embargo, me saludaban todos. En Madrid, en cambio, ni siquiera me miraron. Eso fue un choque brutal, pero en el fondo yo sabía que tenía que ser así porque a Madrid no llegaba mi voz.

P. ¿Vino a Madrid porque cumplió sus expectativas en Santiago?

R. Llegó un momento en el que ya había hecho todo en Santiago: deportes, guiones, programas especiales, teatro, cantaba en un coro… Me había acostumbrado a la ciudad. Y acostumbrase a una ciudad es malo porque te conviertes en monótono. En ese momento, la radio no me hacía mucha ilusión porque siempre hacía lo mismo. Cuando escuché a Joaquín Prat y 'El gran musical' lo tuve claro: tenía que ir a Madrid. Si no tomas la decisión, no te vas nunca.

placeholder Rajoy y Pepe Domingo. (EFE)
Rajoy y Pepe Domingo. (EFE)

P. Aquellos eran los tiempos del Parte. ¿Cómo era esa radio?

R. A pesar de la censura, se hacían programas de una categoría brutal. El gran inventor de la radio modera fue Bobby Deglané; de la radio espectáculo. Si buscabas un programa que tuviera de todo —música, deporte, controversia, tertulia...— era 'Cabalgata fin de semana', que yo oía en Padrón. Sin embargo, cuando llegué a Madrid la radio era distinta. No había informativos al nivel de lo que hay ahora porque los hacían los locutores, no los periodistas. Los periodistas llegaron cuando PRISA compró la Ser. Cuando se produjo esa adquisición, intentaron anularnos a los que éramos voces radiofónicas destacadas porque querían sustituirnos por los periodistas. Ahí atravesé un momento muy malo.

P. Pero usted perseveró.

R. Si tú luchas por algo y sabes que vales, siempre ganas. Lo que ocurre es que tienes que estar muy convencido de que estás haciendo lo que tienes que hacer. No concebía que antes valiera y después no. Aunque me diesen un programa de mierda como me dieron, era para niños y los domingos, lo hice lo mejor que pude. Y lo convertí en un programa que oían todos. Ese era mi aval para cosas mayores. Más tarde presenté un programa en Marbella durante el verano, cuando sustituí a Julio César Iglesias. Y no se me cayeron los anillos porque sabía que tenía que ser humilde. Por eso, tras aquel programa, presenté el matinal 'Viva la radio'.

P. Usted presentó programas musicales en sus comienzos en Madrid, además de tener una carrera como cantante. De hecho, fue más famoso que Julio Iglesias en México

R. Más famoso que Julio no (risas). Te voy a explicar cómo fue mi idilio con la música. Cuando vivía en Padrón, era muy ligón y me llamaban 'Pepe Fiestas' porque estaba en todas las verbenas. A mí me gustaba subir al palco de las orquestas a cantar. Y me dejaban. Como pensé que lo hacía bien, siempre tuve en mente grabar un disco. Sin embargo, si lo grababa lo haría para convertirme en número uno. Cuando presentaba 'El gran musical', me llamaron para que grabara un disco. Me dieron las canciones, pero no me gustó ninguna y no grabé. Otro día, en cambio, vino mi hermano Fernando y me comentó que tenía una canción para mí. La letra era suya y la música de Emilio José. Y la canción, 'Neniña', era un tiro. Como se hacían programas musicales, tenía miedo de que la envidia influyera en la opinión de los disc-jockey al ponerla. Por tanto, llegué a un acuerdo con la discográfica y lo mandamos a las emisoras sin saber quién la cantaba. Alguno me reconocería, pero otros no. Si se hacía popular la canción, y más tarde me reconocían, iban a tener que ponerme de todos modos. Fue un bombazo y así fui número uno.

"Julio me preguntó que hasta cuándo voy a estar y le dije que no lo sé"

P. ¿Quién se va a retirar antes, usted o Julio Iglesias?

R. Ambos a la vez. El otro día me preguntó: "¿Hasta cuándo vas a estar?". Y le contesté: "Yo qué sé (risas)". No estaré hasta que se me acaben las palabras porque ese día me acabaré yo, estaré hasta que haga el mejor programa de mi vida. Como no lo consigo hacer, porque cada día quiero hacerlo mejor, estaré hasta que el cuerpo aguante. Julio va a volver. En 'El Partidazo de Cope', dijo que en tres o cuatro meses volverá a cantar. Y cuando dice algo lo cumple.

P. Usted dijo que su canción favorita es 'Mediterráneo' de Serrat. ¿Con él también tiene relación?

R. Sí, sí, aunque lo veo menos. Es una gran persona y un buen amigo. Ese álbum, 'Mediterráneo', es el mejor que se ha hecho en música en castellano en la historia porque todas son buenísimas. Además, esa canción tiene el mar, la luz, el amor… En fin, lo tiene todo.

P. ¿Le parece Serrat el mejor cantante de España?

R. Los mejores compositores son Sabina y Serrat, pero el mejor cantante es Julio (Iglesias). Me gusta mucho porque es muy íntimo; porque transmite sencillez, amor…

placeholder Julio Iglesias, junto a Maradona. El prologuista es buen amigo de Pepe Domingo. (EFE)
Julio Iglesias, junto a Maradona. El prologuista es buen amigo de Pepe Domingo. (EFE)

P. ¿Qué canciones no faltan en una fiesta suya?

R. No falta rock, Los Beatles, Serrat, Julio Iglesias, Emilio José, Alberto Cortez, Víctor Manuel, Sabina, Raphael... La música de los 60 y 70 es irrepetible. No digo que la de ahora sea peor, sino que la de aquellos años trascendió muchísimo. Ahora los grupos duran unos años y luego se olvidan.

"Tiempo de Juego es un Masterchef radiofónico"

P. Usted siempre quiso ser el presentador de 'El gran musical', de '300 millones' y de 'Carrusel Deportivo' y lo consiguió. ¿Hay algún programa actual que le gustaría presentar?

R. Ahora no porque hago lo que me gusta. 'Tiempo de Juego' tiene todos los ingredientes que tiene que tener un buen programa de radio. Porque la radio es ritmo. Y nuestro programa lo tiene porque el menú es increíble; es como un Masterchef radiofónico. Hay goles, penaltis, cabreos, opiniones, tertulias, voces, viajes… Están todos los ingredientes y bien guisados, por eso nos estamos llevando el gato al agua (el liderato en el EGM).

P. Con la televisión no ha mantenido el mismo idilio que con la radio. ¿No la ha echado de menos estos años?

R. En la tele me veo horrible, creo que no valgo y no siento el mismo cariño que por la radio. Ambas son completamente distintas: la tele es imagen, mientras que la radio es imaginación. En la radio, yo me hago la idea del conjunto de gente a la que quiero llegar. No es un micrófono, es la persona ideal.

P. Usted tuvo claro que quería cambiar su forma de hacer publicidad. ¿Siempre fueron revolucionarios sus pensamientos?

R. Siempre. Cuando presenté 'El gran musical', venían los clientes y yo les pedía permiso para hacer mis locuras. Ahí ya cantaba yo la publicidad y el resto colaboraba conmigo. Me di cuenta de que la publicidad coral podía funcionar.

P. Y todavía le siguen recordando por "Pepe, un purito".

R. Mucho. Llegué a pensar que un día en Wikipedia pondría: "Pepe Domingo Castaño es un famoso locutor de radio conocido por ‘Pepe, un purito" (risas).

P. ¿En cualquier momento piensa en las letras de la publicidad o tiene sus espacios dedicados en exclusiva a ello?

R. No, no, en cualquier momento. Ahora estoy hablando contigo y ayer comí con un cliente, pero mi mente siempre está pensando en la palabra que tengo que anunciar. Intento relacionarla con cualquier cosa: nuestra conversación, la canción que escucho en el taxi…

placeholder Paco González y Pepe Domingo Castaño. (EFE/Pedro Menéndez de la Cuesta)
Paco González y Pepe Domingo Castaño. (EFE/Pedro Menéndez de la Cuesta)

P. Usted empezó en 'Carrusel deportivo' en 1988, cuando era la hegemonía de García. ¿Cuál era la receta para ganarle?

R. En 1988 nosotros teníamos 400.000 oyentes y García 1,6 millones. Entre 1989 y 1992, presenté el programa con Antonio Martín Valbuena. Aunque era muy bueno, tenía una pega: le gustaba más el baloncesto que el fútbol y eso se notó. Por eso seguimos a la misma distancia de 'Supergarcía'. Cuando llegó Paco González, le dio la vuelta total al programa. 'Carrusel' era un programa monótono y poco digerible radiofónicamente, y acabó como un programa brutal. Él me dio libertad para que hiciera lo que me diese la gana, me metió más en el programa… Paco es un genio porque es capaz de resumirte en tres minutos todo lo que pasa en el mundo del deporte. En seis meses, le ganamos a García.

P. Usted, sin embargo, dudó al principio de él. ¿Por qué pensó que no era la persona adecuada para presentar 'Carrusel Deportivo'?

R. Por el tono de voz. Hasta ese momento, nunca había hecho un programa de tono alto porque hacía de inalámbrico y solo entraba en los informativos para dar las informaciones. Como 'Carrusel' exigía un tono tan alto, pensé que mi tono desentonaría con el suyo. Tenía miedo a levantar mucho la voz en el "Hola, hola" (inicio del programa) y que él no llegara. Lo obligué a llegar y reaccionó muy bien. Por tanto, vi que tenía otro registro. Ahí me di cuenta de que era la persona adecuada para presentar el programa.

"Si me lo hubiera pedido otro, jamás me hubiera marchado de la Ser"

P. ¿Cómo se explica que se llevara a 50 personas de una emisora a otra?

R. Porque es Paco González. Si me lo hubiera pedido otro, jamás me hubiera marchado. Yo llevaba 37 años y era engranaje de la Ser, me querían nombrar embajador… Mi futuro estaba completamente asegurado. De hecho, la Cope era el Espanyol y la Ser el Madrid. Paco inspira amor, cariño, felicidad, amistad… Desde el primer momento dije que me iba.

P. Usted dijo que la Cope era una emisora "muerta" cuando llegaron. ¿Cuándo se acabaron esos prejuicios?

R. No era la emisora que nosotros queríamos porque estaba en mal momento. Para que 50 personas entren en una cadena, tiene que haber una amplitud de miras brutal porque revolucionas toda la casa. Punto Radio fue la primera emisora que nos llamó. Cuando quedé con Germán Dobarro (periodista gallego de la Cope), me dijo que esa emisora no tenía cobertura en Galicia. Y a mí me interesaba mucho mi tierra. Llamé a Paco urgentemente y suspendimos las conversaciones con ellos. Luego intentamos irnos a Onda Cero, pero nos dejaron helados: solo nos querían a Lama, a Paco, a mí y a cuatro o cinco más. Nosotros le habíamos dado nuestra palabra a 50 personas y solo nos quedó la Cope, que aceptó todas nuestras condiciones. Especialmente, la libertad que exigíamos porque había algo de rechazo a la emisora por su fama. Pensábamos que íbamos a encontrar obispos y curas a todas horas, pero no fue así.

P. Entonces pasar de la Ser a la Cope fue bajar un peldaño en la escalera.

R. Sí, en aquel momento, la Cope era la cuarta emisora porque por delante estaban: RNE, Onda Cero y la Ser. Ahora es la segunda y, cuidado, que estamos rozando ser los líderes.

placeholder Pepe Domingo Castaño. (EFE/Rodrigo Jiménez)
Pepe Domingo Castaño. (EFE/Rodrigo Jiménez)

P. A usted lo censuraron en la Ser, pero hasta ahora en la Cope no. ¿Echó algo de menos cuando se cambiaron?

R. Las instalaciones. En la Ser eran preciosas y daba gusto hacer radio. Cuando el primer día vi el estudio al que teníamos que ir, se me cayó el alma a los pies. Le dije a Paco: "Yo me muero aquí" (risas). Como Abellán hacía autocontrol, estaban todos los aparatos encima de la mesa. Paco, en cambio, me contestó: "Lo importante es hacer buena radio". Ahora tenemos un estudio que parece un platillo volante y seguimos haciendo la misma radio.

P. Antes de que apareciera Paco, lo hizo De la Morena. ¿Qué cambió?

R. Las personas que más me han impresionado durante mi carrera, por este orden, han sido: Bobby Deglané, el inventor de lo que luego hemos hecho todos; Joaquín Prat, el Dios de la radio; Iñaki Gabilondo, que supo meter la radio en los informativos; Luis del Olmo porque le dio la amplitud de englobar todo en un programa; José Ramón de la Morena, que trajo un soplo de aire nuevo con sabor a pueblo. Con sabor a autenticidad. Con sabor a paleto porque era un paleto maravilloso que hizo una radio extraordinaria. De hecho, dinamitó a García en poco tiempo.

P. ¿A José Ramón no le propusieron irse a la Cope con ustedes?

R. No, porque él estaba muy ligado a la Ser. Tampoco hizo nada para venir y eso es algo que tenía que salir de él. Lógicamente, había dos departamentos paralelos, 'Carrrusel deportivo' y 'El Larguero', que nunca se juntaban.

"En la Cope no hay ninguna novena. La única que hay es la religiosa"

P. ¿Qué directivos son mejores, los de antes o los de ahora?

R. Los de ahora porque no son directivos. Cuando un directivo ejerce como tal, se le nota un ansia de poder, autoritarismo… Eso lo tenía la Ser. En esa emisora, había una frase: "Ir a la novena". Cuando te llamaban para que subieras a esa planta, era para echarte una bronca o para despedirte. Sin embargo, en la Cope no hay ninguna novena. La única es la religiosa (risas). El presidente, Barriocanal, baja a los estudios y nos saluda. La Cope es una gran familia. Me dijeron que no tenía nada que ver con la Ser y así es.

P. Ahora que hay más oferta informativa, ¿cuál cree que es la salud de la radio?

R. Buena. La radio tiene que evolucionar un poco aunque no sé hacia donde. En deportes, yo me voy a ir.

P. ¿Me está dando una exclusiva?

R. No, no, me iré un día (risas). Le pregunté a Paco: "¿Qué vais a hacer cuando me vaya?". Y me dijo que no se lo planteaba, pero tiene que hacerlo. En alguna radio, debe haber gente joven, que es lo que falta ahora. Necesitamos a jóvenes que aporten ideas nuevas. Hay que meter juventud en la radio, hacer guiones, más investigación… Por ejemplo, ahora Herrera, Alsina y Barceló hacen sus programas desde las seis en adelante. A ver si alguien rompe eso; hay que innovar. Eso es lo que le falta a la radio.

placeholder Pepe Domingo Castaño, Manolo Lama y Paco González. (EFE/Javier Lizón)
Pepe Domingo Castaño, Manolo Lama y Paco González. (EFE/Javier Lizón)

P. ¿Cómo mantiene la ilusión después de tantos años?

R. Porque me siento muy feliz. Es muy importante despertarte un sábado o un domingo y saber que vas a pasar un buen día con una gente divertida, que te quiere, que vas a ver partidos… Así llevo desde el 88 y no me importa. Eso sí, que nadie me quite un lunes porque suelo jugar al golf con mis amigos.

P. ¿Qué opinión le merecen las nuevas plataformas?

R. Twitch, por ejemplo, no lo domino. En esa plataforma, Rubén Martín y Siro López lo hacen muy bien. Sin embargo, yo no me siento capacitado y ya no tengo tanta paciencia para meterme en más berenjenales.

P. Borges decía que "el éxito y el fracaso son dos impostores". ¿Es verdad eso?

R. No, no. Impostor es el éxito, pero el fracaso nunca. Si no fracasas, no sabes qué es un éxito. Hay que saber perder, que es lo más importante en la vida. A la gente joven le digo que los trenes pasan más de una vez en la vida.

P. Paco dice que no hay sustituto para usted. ¿Cree que lo hay para él?

R. Ahora mismo no, pero en el futuro seguro que sí. Nadie es imprescindible. Hay gente muy joven que está esperando la oportunidad y que la tendrá muy pronto. No obstante, es muy difícil que salga un tipo con tanta amplitud de radio como Paco. Él podría presentar el programa de Herrera, pero no sé si viceversa. Y lo mismo ocurre con el de Juanma Castaño. Él puede hacer todo lo que hacen los demás, pero los demás no.

La vida de Pepe Domingo Castaño (Padrón, La Coruña, 1942) estuvo cerca de transitar por los caminos del Señor. Sin embargo, en el año de hábito, antes de convertirse en fraile, la tentación por las mujeres pudo más. Por tanto, regresó a casa, algo que no gustó a sus padres.

Paco González
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