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¿Por qué hay tantas lesiones abdominales en el Abierto de Australia?
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Plaga de dolencias en Melbourne

¿Por qué hay tantas lesiones abdominales en el Abierto de Australia?

La cantidad de lesiones sufridas por los y las tenistas (muchas de ellas abdominales) refleja la exigencia de este Abierto de Australia pandémico: cuarentena, fatiga emocional, demasiado sofá y preparación insuficiente en el saque.

Foto: Novak Djokovic, con un vendaje en los abdominales laterales durante su partido de octavos frente a Milos Raonic. (Reuters)
Novak Djokovic, con un vendaje en los abdominales laterales durante su partido de octavos frente a Milos Raonic. (Reuters)

Aunque Rafa Nadal sea alérgico a las excusas, quizá la asombrosa remontada de Stéfanos Tsitsipas ante el mallorquín este miércoles (3-6, 2-6, 7-6, 6-4 y 7-5) se explique por las consecuencias (algunas todavía por conocer) de la pandemia y el confinamiento sobre los seres humanos y –más específicamente– los deportistas de alta competición.

Foto: Nadal, tras una jugada del quinto set. (Reuters)

El Abierto de Australia ha sido conocido popularmente en el país de las antípodas como el ‘Happy Slam’, pero esta edición no casa bien con ese adjetivo. Entre los numerosos cambios provocados por el coronavirus destaca la profusión de lesiones abdominales, tanto en el cuadro masculino (principalmente) como en el femenino. La lista es larga: Matteo Berrettini (retirado), Novak Djokovic, Casper Ruud (retirado), Roberto Bautista, Pablo Carreño y Pedro Martínez (que también hubieron de retirarse por estas molestias) o Alexander Zverev han tenido desgarros musculares o fuertes dolores en la zona.

Entre las mujeres, Johanna Konta también hubo de retirarse entre lágrimas por un dolor abdominal. Además, varias jugadores (entre ellas la número uno mundial, Ashleigh Barty) llevaban vendajes. Sofia Kenin, la ganadora el año pasado, anunció en redes sociales que había sido operada de apendicitis el pasado lunes, cuatro días después de ser eliminada del campeonato en segunda ronda.

placeholder Roberto Bautista, en su partido de primera ronda. (Efe)
Roberto Bautista, en su partido de primera ronda. (Efe)

En un torneo de supervivencia (ante los obstáculos para una buena preparación se llegó a valorar la posibilidad de acortar los partidos de la primera semana a tres ‘sets’), la palabra “abdominal” ha ocupado un porcentaje insólito de titulares. ¿Cuáles son las causas de este síndrome abdominal pandémico en Melbourne?

El doctor Carlos de Teresa, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Deportiva, explica a este periódico que “el primer factor es la falta de partidos de los jugadores. Estando a comienzos de temporada, y con todas las circunstancias que ha habido, faltan partidos y preparación… Una cosa es entrenar y otra jugar. La preparación física no es la misma, falta tensión y todo lo que conlleva la competición”.

Músculos peculiares

“Los abdominales son unos músculos peculiares”, continúa De Teresa: “Aunque los trabajes mucho fuera de la pista, el trabajo dentro de la pista es completamente distinto… Aunque el entrenamiento que hacen normalmente los tenistas suele ser muy funcional, no tiene la intensidad de un partido de alta competición. Esos músculos tienen básicamente una función de estabilización de la pelvis y del tronco. Y en una superficie rápida, con un clima caluroso y húmedo (factor que influye mucho), la intensidad del esfuerzo es mayor… Y claro, estabilizar esa musculatura en movimientos tan complejos como esos, desplazándose tan rápidamente y teniendo que frenar y acelerar constantemente, provoca que esa musculatura sea de las que más se puedan resentir… Los abdominales y los lumbares sufren al final el esfuerzo que hacen los miembros inferiores y los miembros superiores. Están en el punto intermedio de transición entre ambas zonas”.

La estricta cuarentena de dos semanas que impusieron las autoridades australianas antes del torneo provocó numerosas quejas entre los tenistas (precisamente por la posibles consecuencias físicas de jugar el torneo en esas condiciones). Sólo podían salir de sus habitaciones para entrenar durante un tiempo limitado. El revuelo fue considerable, pero la mayoría de los participantes críticos cambió de postura cuando se conoció el amplio apoyo de la población local a las restricciones del Gobierno.

El saque

Pepe Vendrell es el entrenador de Roberto Bautista (número 13 del escalafón mundial), que perdió en la primera ronda contra el moldavo Radu Albot (número 85 del mundo) aquejado de dolor abdominal. “Se juntan varios factores”, afirma Vendrell en conversación con este periódico. “Estamos en el inicio de temporada; desde el último partido de competición han pasado casi tres meses, y es mucho tiempo sin sacar en ritmo de competición. Por mucho que entrenes, la tensión que se vive en competición no se vive entrenando. Por mucha intensidad que le metas, por mucho que intentes simular la realidad, cuando vas a por un resultado eres mucho más agresivo”.

placeholder Zverev saca durante su duelo de cuartos contra Djokovic. (Reuters)
Zverev saca durante su duelo de cuartos contra Djokovic. (Reuters)

“El saque, el movimiento del saque, es muy lesivo”, continúa. “Muy agresivo para el cuerpo. Cuando estiras el movimiento es céntrico, los jugadores lo sufren mucho… Y si a todo eso le sumas la cuarentena, que hemos estado mucho tiempo tumbados (más de lo normal), encerrados, sin poder trabajar al ritmo habitual, esos factores se juntan y hacen que el número de lesiones, sobre todo de abdominal, haya sido muy alto. En una habitación, por mucho que trabajes la zona del ‘core’, no es igual. El movimiento del saque lo tienes que hacer en pista y de forma continuada. No es fácil en dos horas trabajar todos los días en pleno rendimiento en ese área”.

La rotura abdominal de Nadal en 2009

El desgaste emocional o mental del confinamiento también es un factor a considerar, según Vendrell. “Estar encerrado no es bueno… Genera fatiga y estrés al cuerpo”. Como también el deseo ferviente de ganar un Grand Slam, motivo alegado por Djokovic para no haberse retirado y que en el pasado le ha jugado alguna mala pasada a Rafa Nadal, como confesó este mes en Australia: “Es difícil tratar lesiones en un Grand Slam. Depende qué tipo de lesión tengas”, explicó: “Yo en el pasado cometí errores, porque es imposible saber exactamente qué pasa cuando estás compitiendo. Por ejemplo, recuerdo que empecé el US Open de 2009 con una pequeña rotura fibrilar en la zona abdominal. Empezó con 6 milímetros o así, y cuando acabó el torneo (perdí en las semifinales con Del Potro) era de 26 milímetros. No fue una buena decisión, por supuesto”.

De Teresa también opina que el servicio es una causa fundamental de las lesiones abdominales, “al estar muy implicada esta musculatura”. Pero en su opinión el momento crucial es justo antes de ensayar el golpe: “Los tenistas”, concluye, “están pagando la falta de ritmo y entrenamiento en unas condiciones especialmente exigentes: por la velocidad de la pelota, por las condiciones climáticas y por la forma de desplazarse. Especialmente de frenar, porque en el momento de tener que frenar para golpear hay un movimiento muy importante de lumbares y abdominales. Si no, es imposible estabilizar el tronco y pegar bien a la bola”.

Aunque Rafa Nadal sea alérgico a las excusas, quizá la asombrosa remontada de Stéfanos Tsitsipas ante el mallorquín este miércoles (3-6, 2-6, 7-6, 6-4 y 7-5) se explique por las consecuencias (algunas todavía por conocer) de la pandemia y el confinamiento sobre los seres humanos y –más específicamente– los deportistas de alta competición.

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