LA DIMISIÓN EN BLOQUE ESTÁ MUY CERCA

Bartomeu y toda su directiva pueden caer hoy (si la Generalitat no los salva)

El voto de censura está a la vuelta de la esquina y las cuestiones de seguridad dividen al Barça y a la Generalitat

Foto: El 'president' Bartomeu en el palco del Camp Nou (Efe)
El 'president' Bartomeu en el palco del Camp Nou (Efe)
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Josep María Bartomeu y su junta directiva pueden estar viviendo sus últimas horas al frente del FC Barcelona. Todo depende de la Generalitat, el estado de alarma y una junta que se celebrará a partir de las 14 horas.

La clave es el voto de censura que se producirá, si todo va como debiera, los próximos 1 y 2 de noviembre. Durante esos días, más de 100.000 socios están llamados a votar para respaldar, o no, la gestión de la actual directiva. Desde el club consideran, especialmente tras el decreto del toque de queda, que no se dan las condiciones mínimas de seguridad para albergar un evento de esta magnitud. Sostienen que solo tienen tiempo para habilitar las urnas en el Camp Nou, mientras que lo ideal sería habilitar puntos de votación por toda la ciudad para evitar aglomeraciones y colas. Al respecto, han pedido un aplazamiento de dos semanas a distintas instancias de la Generalitat, pero todavía no ha obtenido una respuesta oficial.

La Generalitat insiste en que las fechas del voto de censura no se van a mover

De esta decisión depende el futuro inmediato de Bartomeu y su directiva. Si la Generalitat opta por el desarrollo del voto de censura, es más que probable que varios miembros de la junta presenten su dimisión y caiga la directiva en bloque. Según su versión, la dimisión se daría por responsabilidad, para evitar un escenario de contagio múltiple entre los socios, muchos de ellos población de riesgo al superar los 60 años de edad.

Los convocantes de la moción de censura no lo ven así. Creen que Bartomeu solo intenta ganar tiempo para poder cerrar las rebajas salariales del equipo y los trabajadores, una negociación que tiene que estar finiquitada el 5 de noviembre por imperativo legal. En ese caso, ya con las cuentas anuales cuadradas, la directiva se enfrentaría al voto de reprobación con ese mérito en la hoja de servicios y tendría más posibilidades de superarla, ya que se requiere el voto de dos tercios (66,6%) para hacer caer a los actuales gestores.

La Generalitat no afloja

No parece que el Govern esté por la labor de salvar a Bartomeu. En una entrevista de esta mañana, Gerard Figueras, secretario general de Deportes de la Generalitat, ha insistido en que las fechas de la moción de censura se mantienen y que el Barça tan solo ha de preocuparse por reforzar los protocolos de seguridad, tal y como le han pedido desde el gobierno autonómico. "El acceso de los aficionados en el Camp Nou será de forma escalonada y con intervalos horarios. Si el club insiste en retrasar la moción, entonces los socios podrán demandarles por incumplir los estatutos", ha explicado Figueras. La única novedad con respecto al toque de queda, añadió el político, es que el club debe asegurarse de que el último socio que vote, tenga el tiempo suficiente para regresar a su casa sin incumplir el horario del estado de alarma

Varios miembros de la directiva no quieren enfrentarse al voto de censura y prefieren dimitir

Bartomeu y su junta se reunirán hoy a partir de las 14 horas en lo que se espera sea una reunión larga e intensa. Varios directivos dan la legislatura por amortizada y no quieren enfrentarse a un voto de censura que, según las firmas presentadas, tiene visos de prosperar. No merece la pena, ya que sería una salida indigna del equipo directivo a solo cinco meses de las elecciones. Así, y con la excusa de la seguridad, podrían salir por la gatera antes de que las cosas se pongan aún peor.

Una dimisión en bloque de la directiva haría decaer el voto de censura, pero causaría más problemas al club. Lo lógico sería que la gestora que tomase las riendas del club hasta las elecciones no se hiciera cargo de algo tan peliagudo como la reducción de sueldos de la plantilla, de modo que el asunto terminaría inmediatamente en los tribunales. Por otra parte, si Bartomeu finalmente consigue aplazar la moción dos semanas, sería Farré y los impulsores del voto de censura quienes emprenderían acciones legales contra la directiva por violar los plazos establecidos en los estatutos del club.

Bartomeu se ha quedado sin margen de maniobra y está a la espera de un milagro que ahora parece lejano. Esta tarde, último capítulo (¿o penúltimo?) de este culebrón.

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