LOS BLANCOS SE VIERON SUPERADOS

El Shakhtar pone en evidencia la capacidad de reacción de Zidane en el banquillo

El equipo ucraniano explotó la distancia entre líneas del Real Madrid para sembrar el caos en el sistema defensivo blanco y dominar el partido

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La Copa de Europa te pone frente al espejo sin ilusionismos. Te dice las verdades dolorosas que no quieres escuchar y te oculta las mentiras piadosas. No hay red de seguridad en una competición que explota al milímetro los errores y manda contra la lona a quien ose desafiar su lógica. Parapetado en la soberbia de quien la comprendió durante tanto tiempo y ya parece no hacerlo, el Real Madrid de Zinedine Zidane, a medio camino entre lo que fue y lo que busca ser, actuó de telonero de la Copa de Europa ante un Shakhtar Donestk famélico de victorias. Superior durante la mayor parte del encuentro, el conjunto ucraniano susurró al oído la realidad actual del cuadro blanco.

En un equipo que necesita construirse de atrás hacia adelante para tapar el déficit goleador y regateador que padece, el sistema defensivo se desmoronó como un castillo de naipes desde los primeros compases del duelo. La presión descoordinada partió al equipo en dos bloques. Los intentos individuales de recuperar el cuero abrieron la puerta del gol y el resto fue una consecuencia directa de un plan de partido anticompetitivo.

Con los atacantes y los interiores yendo arriba sin incomodar al poseedor visitante, el Shakhtar Donestk se encargó de sacar de su zona a la pareja de centrales blanca a través de generar una brecha en su horizonte con la circulación del balón. La movilidad de sus centrocampistas y la distracción que causó su delantero referencia, Dentinho, sirvió de mecha para encender la dinamita que aprovecharon Marlos y Tete.

Todos los futbolistas del Madrid querían al pie los pases de Modric y Valverde

Así llegaron las primeras acometidas visitantes como un preludio a la fuga al espacio que iban a protagonizar sus atacantes. Mientras Éder Militao y Raphaël Varane perseguían sombras y Marcelo y Mendy se quedaban arriba con sus marcas en un 4vs4, el Shakhtar empezó a lanzar balones hacia el solar que ellos y Marcelo dejaban tras de sí. El repliegue lento, desorganizado y frágil ante un equipo al que no le tembló el pulso a la hora de atormentar el sistema defensivo tan solo fue un agravante. Siempre de cara y con ventaja para salir, los ucranianos camparon a sus anchas al contragolpe.

Con balón la balanza no se inclinó, ya que la posesión plomiza madridista terminó por ser improductiva. Con Marcelo y Mendy pinchados en banda, Rodrygo y Marco Asensio entre central y lateral y Jovic de isla, todos los futbolistas querían al pie los pases de Luka Modric y Federico Valverde ante una defensa hundida que regalaba el espacio que deseaba. ¿El resultado? Nula movilidad, ritmo bajo, pocas conexiones por dentro y desborde individual inexistente cuando el balón llegaba a banda.

La circulación del balón del Real Madrid ante el Shakhtar Donestk. (WhoScored)
La circulación del balón del Real Madrid ante el Shakhtar Donestk. (WhoScored)

La receta perfecta para el tapón ofensivo que termina con el centro lateral como discurso. Además, sin sus dos principales cerebros organizativos desde el inicio, Sergio Ramos y Toni Kroos (presente en la segunda mitad), el Real Madrid careció de estructura colectiva y automatismos suficientes como para desestabilizar a un conjunto de Copa de Europa machacado por las bajas.

El gran ‘debe’ de Zidane

Con la entrada de Karim Benzema y Vinícius Júnior al inicio del segundo envite, el Real Madrid siguió sumando pérdidas y dejó correr al Shakhtar Donestk como quiso. A cambio, revitalizó un ataque inanimado durante la primera mitad. Los dos, junto a Marco Asensio, mezclaron mejor y agitaron el partido hasta que el efecto remontada se diluyó como si de una gaseosa se tratara y se volvió al punto inicial. Este hecho valió para recalcar dos afirmaciones.

El club tan solo cuenta con un atacante élite entre sus filas: Karim Benzema

La primera es que la dirección de campo es el punto débil de Zinedine Zidane como técnico. Si bien el francés es el entrenador que mejor ha entendido el sentir y las entrañas del Santiago Bernabéu a la hora de emplear el valor de sus futbolistas y ganar competiciones desde la integración de los diferentes jugadores en la dinámica competitiva, su capacidad para girar el rumbo de los partidos a través de las modificaciones tácticas y la entrada de futbolistas que revolucionen los duelos es francamente escasa.

La segunda va directamente relacionada con Vinícius Júnior. El Real Madrid necesita el desborde y la personalidad de un jugador sin miedo a fallar y con tendencia a desarmar sistemas defensivos que resisten desde el hacinamiento de jugadores. El brasileño reúne un repertorio de recursos individuales como la amenaza al espacio y el regate que ningún otro futbolista de la plantilla puede aportar hoy en día a una posesión previsible. En este sentido, el joven sudamericano marcó un tanto y sumó 5 regates en 34 minutos, los mismos que Rodrygo y Marco Asensio en 45 y 94 minutos respectivamente.

Los cinco regates completados por Vinicius (WhoScored)
Los cinco regates completados por Vinicius (WhoScored)

En definitiva, el partido sirve para comprobar los temores que el Real Madrid arrastra. El equipo ha perdido la cohesión defensiva que le dio LaLiga y tiene muchas dificultades para generar goles colectivamente cuando su presión alta no le permite robar y originar una ocasión de gol en pocos toques. Ante la baja indefinida de Eden Hazard, el club tan solo cuenta con un atacante élite entre sus filas: Karim Benzema. El resto son proyectos de estrella (Vinícius Júnior y Rodrygo), incógnitas competitivas (Marco Asensio e Isco Alarcón) y un fichaje que no encuentra su lugar en el campo ni parece hablar el mismo idioma futbolístico que el resto de sus compañeros (Luka Jovic).

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