Entrevista a Jorge Garbajosa

"Un día todos fuimos seleccionadores; ahora somos epidemiólogos"

Garbajosa está satisfecho con el trabajo logrado al frente de la Federación Española de Baloncesto y, ante la pandemia, defiende la industria del deporte y su aporte a la economía

Foto: Jorge Garbajosa. (Foto: Carmen Castellón)
Jorge Garbajosa. (Foto: Carmen Castellón)

La sangre que recorre los 207 centímetros de Jorge Garbajosa (1977) lleva mucho baloncesto, pero también bastante corrección política. Es educado, sonríe a menudo, pero no se moja. No tanto por su manera de ser sino por el despacho que ocupa desde hace años, el de presidente de la Federación Española de Baloncesto. Un cargo que renovó hace poco y por el que puede prometer y promete que siempre defenderá el deporte que le hizo campeón del mundo en 2006, y ganador de la Liga ACB con el Unicaja, y jugador en la NBA…

Llega a la entrevista el de Torrejón de Ardoz sonriente, con cara de sueño y aspecto de recién duchado. Está satisfecho, dice, con el trabajo conseguido al frente de la FEB. Una tarea de muchos, insiste, en una primera persona del plural a la que acude de forma recurrente. Un cambio, de la cancha a los despachos, del que destaca: "Cuando eres jugador te dicen todo el rato lo que tienes que hacer. La hora a la que te levantas, a la que desayunas, qué desayunas, lo que vas a hacer… al llegar aquí te plantean algo y te dicen: '¿Qué hacemos?'. Y ostras, es que te toca decidir. Y parece una tontería pero era difícil. Decides tú y otros lo hacen".

Jorge Garbajosa durante la entrevista. (Foto: C.C.)
Jorge Garbajosa durante la entrevista. (Foto: C.C.)

A pesar de la fama de juerguista con la que le definen algunos —"la marcha ahora me pilla lejísimos, estoy casado, tengo una niña de siete meses", bromea— a Garbajosa parece costarle soltar la lengua. Por eso tuerce el gesto, aunque levemente, cuando se le pregunta por José Luis Sáez, expresidente de la FEB, acusado de cargar gastos personales a la federación. El mismo por el que Garbajosa entró en la Federación precisamente para hacerse cargo de la Responsabilidad Social Corporativa.

PREGUNTA. En julio un diario publicaba la siguiente noticia: "Garbajosa pide casi 8 años de cárcel para Sáez por cargar gastos particulares a la Federación". ¿Ha hecho usted como Felipe VI con Juan Carlos I, ‘matar al padre’?

RESPUESTA. Tu obligación es preguntarme, y lo que llevo haciendo este tiempo es no responder a una persona concreta. Todo esto está judicializado y a mí no me gusta airear determinadas cosas en público. Lo que sí haré siempre es defender los intereses de esta casa, es mi obligación y mi responsabilidad. Pero ha costado mucho recuperar la credibilidad, los jueces tendrán que hacer su trabajo. Han sido cuatro años de mucho contacto directo en los que ha habido que explicar muchas cosas. Casi todos los patrocinadores siguen y se han sumado otros. Es una época que me suena muy lejana, y en el fondo no ha pasado tanto tiempo. Creo que hoy somos una organización creíble, seria.

Pero hemos dicho que Garbajosa es pura cordialidad, un especialista en convertir una entrevista en un café entre amigos. Quizá porque aún queda mucho de aquel niño que jugaba en el parque de Cataluña. "He tenido mucha suerte, mis padres me permitieron todo salvo no respetar los principios básicos. Ese concepto tan manido pero tan importante como los valores, la honestidad… Reconozco que soy, como toda mi familia, muy sentimental, aunque quizá por mi aspecto no lo parezca", explica riéndose.

(Foto: C.C.)
(Foto: C.C.)

También es incondicional del Atlético de Madrid, aunque no es de los que se queda sin cenar si pierde. "Eso de ser 'el pupas' estuvo bien durante un tiempo, pero ahora lucho contra esa idea, somos un club de referencia", insiste. Fan de Sabina, de Leiva, lector en horas bajas por culpa de la paternidad, con una mesilla en la que le aguardan Eduardo Mendoza, Pedro Salinas, Juan Gómez Jurado y Arturo Pérez-Reverte. Enamorado de Italia, país en el que jugó y que recorrió como turista en el verano de 2015. "Si no pudiera vivir en España, viviría allí. Me cambió como jugador", cuenta.

Reconoce la complejidad de promover un deporte basado en el contacto en un escenario de pandemia. "Tenemos que distinguir entre los que practican deporte por salud, por ocio y los que lo tienen como trabajo. Estamos hablando de 3.600 partidos al año… ¿Cuánta gente vive de esto, directa o indirectamente? Es una industria que genera mucho dinero y muchos puestos de trabajo, y nuestra obligación es intentar que la gente pueda seguir viviendo de eso, igual que se defienden otras industrias, como el turismo".

"Es una industria que genera mucho dinero y puestos de trabajo; nuestra obligación es intentar que la gente pueda seguir viviendo de eso"

Un simple vistazo a su cuenta de Twitter da pistas sobre la respuesta de Garbajosa a la gestión política de la pandemia. Un perfil 100% profesional, ajeno a las polémicas y a los fueguecitos del día en las redes. Pero hay que intentarlo. "En algún momento todos hemos sido seleccionadores y ahora todos somos epidemiólogos. Sí te diría algo un poco etéreo, que parece populismo, pero debemos trabajar en equipo para superar esto. ¿Significa esto que no quiero mojarme? Pues un poco de eso también hay. Es mi educación deportiva. La situación cambia cada día, es desconocida, pero ponerme yo a dar lecciones… uff, no soy tan presuntuoso", explica.

Afirma rotundo que se ha sentido escuchado y atendido por parte de las distintas administraciones. "A los políticos les pedimos cosas que no nos pueden dar. Tenemos que ser conscientes de eso. Está muy bien pedir responsabilidad, pero yo también pediría comprensión. Porque en el fondo no tenemos ni idea de lo que va esto. Los mismos que nos decían que nos habíamos pasado de frenada al suspender las competiciones nos dicen ahora que vamos tarde. Me gusta ser muy respetuoso con la gente que tiene que tomar decisiones", añade.

(Foto: C.C.)
(Foto: C.C.)

P. ¿Se mantendrá en esta segunda ola lo de "Saldremos más fuertes" o imperará el "Sálvese quien pueda"?

R. Un discurso motivador lo puedes mantener unos meses, pero más tiempo requiere de una base. Todo al final te va quemando. En primavera, el que no tuvo un drama cercano tuvo mucho miedo. Hubo una unión muy grande, pero cuando se extiende mucho en el tiempo se generan las individualidades. Es un riesgo que corremos.

No puede opinar sobre la serie 'Patria' porque aún no se ha leído el libro. "Me lo regaló mi hermano y ahí lo tengo", reconoce. Pero la pregunta le sirve para recordar los años (1993-2000) que vivió en Vitoria, como estudiante y como jugador del Baskonia. "Llegué con 15 años y he pasado miedo. Recuerdo algunos incidentes menores en la zona de bares, pero son duros. También recuerdo que le explotó a alguien una bomba que estaba manipulando. El ruido me despertó. Era una bomba que se iba a colocar en una zona por la que pasaba a diario para ir al instituto… Yo vivía en una burbuja, ahora que se habla tanto de ellas. Y aquello fue un impacto de realidad que me costó superar unos meses. A las personas que han vivido esa época, empresarios, políticos… los considero unos héroes", dice.

"Es casi una medalla más haber podido jugar en la mejor liga del mundo. Aquello es Hollywood". Así resume su estancia como jugador en los Toronto Raptors. Una época de la que también parece guardar buen recuerdo. "Sigue pesando mucho el cliché cuando se habla de la NBA. Que si hay mucha competitividad, que si es solo negocio… pero es que el baloncesto es una industria, y si nos gusta tener lo mejor eso cuesta dinero, y hay que generarlo", comenta.

Alguien muy escéptico podría pensar que la modestia del presidente de la FEB es pura pose. Pero el chico de Torrejón se encarga de recordarte que las medallas y los cargos le han cambiado lo justo, que tiene el ego bastante controladito. "Tengo mucha confianza en mí mismo, pero sé que no soy el mejor. He tenido épocas de vedette principal y he pasado a jugar en la cuarta fila. Lo que importa es ganar".

(Foto: C. C.)
(Foto: C. C.)

P. Dígame una canción que nos sirva de banda sonora para estos tiempos…

R. Permíteme que vaya a lo personal. Porque el mundo está muy mal, pero mi casa está fantástica. Me quedo con 'Candy', de Paolo Nutini. Candela es mi hija y se llama así por la canción… bueno, y por otras cosas.

Y como todo padre primerizo, enseña la foto que preside su móvil. Una bebé sonriente escoltada por dos golden retriever. Aprovecha para manifestar su fervor por la serie de televisión 'La que se avecina', reconoce al personaje de Antonio Recio como el perfecto español medio y pide un deseo: un cameo en algún capítulo. Cuando sea, de lo que sea. Y así, relajado y sonriente perdido, posa para las fotos. El chico de la Plaza de Cataluña parece haber empezado bien el lunes.

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