un ejemplo de compromiso con el club

El adiós de Goyo Benito o por qué en el Real Madrid significa más que un crack de ahora

El Bernabéu aplaude futbolistas del perfil de Goyo Benito y pita a los indolentes. El fallecimiento de uno de los referentes del compromiso ilimitado con el escudo recuerda cuál es la exigencia

Foto: Dani Carvajal, con un gesto de rabia, celebra un gol de Sergio Ramos. (Efe)
Dani Carvajal, con un gesto de rabia, celebra un gol de Sergio Ramos. (Efe)

Le llamaban ‘hacha brava’ por su garra y la intensidad de sus férreos marcajes. El fallecimiento de Goyo Benito significa un duro golpe para el madridismo. Los nostálgicos de ese perfil de futbolista racial, bravo, sacrificado y trabajador recuerdan la trayectoria de un central que estuvo trece temporadas en el Real Madrid y dejó un legado de compromiso. Juanito, otra leyenda del club blanco, se definía así mismo como un madridista hasta la médula. Lo mismo se puede decir de Goyo Benito. El empeño y la pasión son dos cualidades innegociables para los socios y aficionados del Real Madrid. Para todos los presidentes que, como recalca Florentino Pérez (gran amigo de Goyo Benito) en sus discursos institucionales, prohiben la autocomplacencia.

Goyo Benito se ganó el respeto por su actitud y entrega. Consiguió el premio individual o el mayor reconocimiento que puede tener un futbolista del Real Madrid: la laureada. La insignia de oro y brillantes más los laureles que representa el valor, la entrega y el compromiso. Hay muchas imágenes que sirven para explicarle a los nuevos cuál es el significado del Real Madrid. Una de ellas es una de Goyo Benito con la frente sangrando y un trapo en la cabeza para frenar la hemorragia. No se retiró del campo. Por secuencias como esta se le señala como un referente en un club por el que han pasado futbolistas más sobrados de calidad, pero sin el carácter suficiente para dejar huella.

No era únicamente intensidad y coraje. Goyo Benito era un portento físico que, con 15 años, se proclamó campeón de España de jabalina. Era un apasionado del atletismo y tenía facultades para el lanzamiento de peso y el salto de altura. Así explotó uno de sus mejores recursos. El poderío que tenía para ganar los balones aéreos, la energía para ir a los balones divididos, la determinación para intimidar al rival… Tenía fama de leñero. De violento. Otros señalan la nobleza y pundonor de su juego. Con esta actitud y cualidades físicas se convirtió en ídolo. Nunca le pitaron en el Bernabéu porque sangraba la camiseta. Transmitía que sentía el escudo.

¿Quién no sería hoy un Goyo Benito en el Real Madrid? Jugadores apáticos como Gareth Bale, James, Luka Jovic y, en determinados momentos de su carrera, Karim Benzema e Isco. Cada uno de ellos con mucha más calidad, pero frágiles de espíritu. Dispersos y desenchufados. Lo que no perdona el Bernabéu. Sometidos al juicio de la grada por su indolencia. En las antípodas estaba Goyo Benito. Algunos de ellos han sabido reaccionar, como es el caso de Benzema y ahora Isco, con mejor actitud para rebelarse. Benzema sufrió los pitos, las críticas por desconectarse de los partidos y su falta de agresividad. Hoy, sin el paraguas de Cristiano Ronaldo, enseña las garras. A Isco le sucedió lo mismo cuando la temporada pasada le vio las orejas al lobo y Solari se lo quitó de en medio. El trabajo de Isco tiene más continuidad. En el Real Madrid no se puede vivir solo de la calidad y los momentos de inspiración.

El compromiso de Lucas Vázquez

No es fácil ser Goyo Benito. Hay que tener unos genes y una personalidad muy fuerte para que no te pese la camiseta del Real Madrid. Pero sin este espíritu es complicado ganarte el reconocimiento de los socios y los aficionados. Hay 'Goyos Benitos' en la plantilla de Zinédine Zidane. Sergio Ramos, Carvajal, Casemiro e, incluso, Lucas Vázquez son los que más se asemejan a la bravura de Goyo Benito. ¿En alguna ocasión ha pitado el Bernabéu a estos jugadores? No por su actitud. Pueden fallar, pero no se discute su entrega. Hace unos días aparecían unas declaraciones de Lucas Vázquez en un portal estadounidense y decía que sintió que tenía que coger la responsabilidad de lanzar un penalti en la final de Milán contra el Atlético de Madrid. Lucas Vázquez no se encogió en la presión. Tiene, pese a los que le critican por su falta de talento, esa personalidad que exige Zidane y los aficionados del Madrid.

En la cultura del madridismo está claro el significado que tiene Goyo Benito y la pérdida de un referente. Entonces, ¿qué hay que hacer para llegar ese nivel? Seguir el camino que recorrió Raúl González Blanco es una buena elección. Oto referente. No se trata de emular a Goyo Benito para ganarse el aplauso de la grada. Consiste en tener voracidad, compromiso y esfuerzo. Raúl era otro de esos ejemplos de lucha infatigable que se ganó el respeto y la admiración. De él se decía que no era un 10 en nada, pero sí un 7 en todo. Quien pretenda ser un ídolo solo por su calidad está equivocado. El Madrid exige más. En la plantilla hay otro caso que debe fijarse en lo que fue Goyo Benito. Lo bien que empezó Marco Asensio y cómo se fue diluyendo hasta ponerse en cuestión si se había acomodado o se le había subido el éxito a la cabeza. A Raúl, por ejemplo, nunca le sucedió. Era de la estirpe de Goyo Benito.

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