las consecuencias de criticar a china

La NBA, Mesut Özil... La mordaza que el dinero de China pone al deporte occidental

Un tuit del jugador en apoyo a la minoría uigur provocó que la televisión estatal china no emitiera el Manchester City-Arsenal. En octubre, la NBA vivió una situación similar

Foto: Mesut Özil antes del Arsenal-Manchester City jugado este domingo. El partido no se emitió en China tras un tuit suyo. (Reuters)
Mesut Özil antes del Arsenal-Manchester City jugado este domingo. El partido no se emitió en China tras un tuit suyo. (Reuters)

En 1987, David Stern acordó con la televisión estatal china (CCTV) enviarle cintas de vídeo para que emitiera los mejores momentos de la NBA. En 1995, cuando aún no se realizaban las modernas giras de pretemporada, el Arsenal jugó un partido amistoso en Pekín. Ni la liga norteamericana ni la Premier League imaginaban entonces que sus intereses en aquella parte del mundo llegarían a ser tan importantes como para que una crítica al gobierno chino provocara importantes pérdidas económicas. Pero en esas están. La expansión comercial de las competiciones deportivas occidentales ha encontrado un muro: el régimen comunista chino. La globalización ha dañado la libertad de expresión.

Tras ganar el Balón de Oro, la estadounidense Megan Rapinoe reclamó a las estrellas masculinas del fútbol más implicación fuera del campo. "Quiero gritar: 'Cristiano (Ronaldo), Leo (Messi), Zlatan (Ibrahimovic), ¡ayúdenme!' ¡Estas grandes estrellas no participan en nada cuando hay tantos problemas en el fútbol masculino!", declaró en 'France Football. Comparado con ella, que se ha enfrentado a Donald Trump en varias ocasiones, la actividad política de casi cualquier jugador palidece.

No la de Mesut Özil, jugador del Arsenal y ex del Real Madrid que ya ha tenido algún que otro problema por su posicionamiento político. En julio de 2018, justo después del Mundial de Rusia, dejó la selección alemana y denunció ser víctima de racismo. "Soy alemán cuando ganamos y un inmigrante cuando perdemos", dijo. Antes y durante el torneo fue criticado por una visita al presidente turco Recep Tayyip Erdoğan. Özil, de ascendencia turca, negó que el encuentro, en el que participaron otros dos futbolistas alemanes, tuviera connotaciones políticas. "Mi madre me enseñó a ser respetuoso siempre y a no olvidar nunca de dónde vengo (...) No reunirme con el presidente habría sido una falta de respeto a las raíces de mis antepasados", explicó. El pasado mes de junio, Erdogan asistió a su boda.

El viernes, el alemán publicó en redes sociales un poema de apoyo a los uigures, la minoría musulmana de China. Özil, también musulmán, denunció el trato del gobierno chino y criticó el silencio del resto de musulmanes. Más de un millón de uigures, apróximadamente un 10% de la población de esa etnia, permanecen en centros de internamiento que el gobierno chino llama centros de transformación de educación concentrada cuya existencia justifica por la lucha contra el terrorismo islámico. Organizaciones de derechos humanos denuncian una discriminación y el intento de acabar con su identidad étnica y religiosa de los uigures.

El Arsenal tardó poco en distanciarse de lo dicho por su jugador. "El contenido publicado es una opinión personal de Özil. Como club de fútbol, el Arsenal siempre se ha adherido al principio de no involucrarse en política". La reacción del club londinense no evitó que la CCTV decidiera cancelar la emisión del Arsenal-Manchester City jugado este domingo y lo cambiara por el Wolverhampton-Tottenham. La 2019-2020 es la primera de las tres temporadas del contrato de televisión que la Premier League firmó con la china PPTV por valor de 564 millones de libras (674 millones de euros).

Más se juega la NBA, que en julio renovó cinco años su acuerdo con la plataforma digital Tencent, en palabras de la liga su "mayor socio fuera de Estados Unidos". Tencent paga unos 300 millones de dólares (269 millones de euros) al año a la NBA, que ingresa en total unos 500 millones sumando otros acuerdos. Según 'Sports Business Journal', NBA China, la rama de la liga norteamericana para gestionar su negocio allí, está valorada en 5.000 millones de dólares. Solo en la temporada 2018-2019, 490 millones de espectadores vieron la NBA a través de Tencent. El sexto y definitivo partido de las últimas finales tuvo una audiencia de 21 millones de espectadores en esa plataforma. En Estados Unidos, 18,34 millones siguieron el partido en el canal ABC.

El tuit de Daryl Morey en apoyo a las protestas en Hong Kong.
El tuit de Daryl Morey en apoyo a las protestas en Hong Kong.

Todas esas cifras ayudan a entender la actitud de la NBA cuando se trata de China. La liga, que presume de la implicación política de sus jugadores y se ha posicionado políticamente en varias ocasiones (en 2017 trasladó el All Star de ciudad por una ley discriminatoria con las personas LGTBQ), también ha tenido problemas. A comienzos de octubre, un tuit de Daryl Morey, mánager general de los Houston Rockets, provocó una furibunda reacción china: varias empresas chinas retiraran su patrocinio a la liga, la federación canceló su colaboración con los Rockets y dos partidos de pretemporada jugados en China no fueran emitidos.

El 4 de octubre, Morey publicó en su perfil de Twitter una imagen de apoyo a las protestas prodemocráticas en Hong Kong. Como ha pasado con el Arsenal y Özil, también se quedó solo. El dueño de la franquicia se apresuró a dejar claro que no representaba la opinión de los Rockets, quizá el equipo más seguido en China por culpa de Yao Ming. El dueño de los Nets, el multimillonario taiwanés Joe Tsai, lo criticó. La estrella del equipo, James Harden, se disculpó.

La reacción de la NBA fue polémica porque la traducción al chino de su comunicado era más dura con Morey que la versión en inglés. "Reconocemos que lo dicho por el mánager general de los Houston Rockets, Daryl Morey, ha ofendido profundamente a muchos de nuestros amigos y seguidores en China, lo que es lamentable (...)", decía la versión inglesa. "Nos sentimos muy decepcionados por el discurso inapropiado de Daryl Morey, que es lamentable", decía la versión china. Un portavoz de la liga aclaró que solo la versión inglesa tenía validez.

Hay tanto en juego que ni siquiera LeBron James, en ocasiones tan activista como jugador, sobre todo desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se atrevió a salir en defensa de Morey. "Todos tenemos libertad de expresión, pero a veces hay ramificaciones negativas (...) No quiero entrar en una discusión con Morey, pero creo que no no conocía la situación", dijo el jugador de los Lakers. Después aclaró que no entraba a valorar el contenido del tuit de Morey, sino sus consecuencias. "Mi equipo y esta liga han tenido una semana difícil. Creo que la gente necesita entender lo que un tuit o unas declaraciones pueden provocar. Y creo que nadie se paró y consideró lo que podía pasar. Podía haber esperado una semana para enviarlo".

Días después, y tras muchas críticas por su posición, la NBA fue más clara en su apoyo a Morey por boca de su comisionado Adam Silver. "(Morey) Disfruta del derecho a la libertad de expresión", dijo. "Lo que intenté sugerir es que entiendo que hay consecuencias y que tenemos que vivir con esas consecuencias". Silver reveló que China pidió el despido de Morey (el gobierno lo negó) y también admitió que las rerpecusiones económicas eran sustanciales. De poco sirvió que Morey se disculpara.

"Estamos muy insatisfechos y nos oponemos al apoyo a la libertad de expresión de Morey dado por Adam Silver. Creemos que cualquier observación que desafíe la soberanía nacional y la estabilidad social no entran en la libertad de expresión", dijo la CCTV en un comunicado.

Como represalia por el tuit de Daryl Morey, los dos partidos de pretemporada entre los Lakers y los Nets jugados en China no fueron retransmitidos en el país. (Reuters)
Como represalia por el tuit de Daryl Morey, los dos partidos de pretemporada entre los Lakers y los Nets jugados en China no fueron retransmitidos en el país. (Reuters)

"Simpatizo con nuestros intereses allí y con que nuestros socios estén molestos. No creo que eso sea inconsistente con defender nuestros principios", dijo Silver, que durante unas semanas hizo malabarismos para no empeorar la relación con China y no dañar la imagen de la NBA en Estados Unidos.

La exposición de la NBA a China es inigualable, pero son muchas las competiciones y organismos deportivos con acuerdos económicos con empresas de ese país. Wanda es uno de los principales patrocinadores de la FIFA y de la FIBA, que también está patrocinada por Beijing Group, TCL o Tencent, todas chinas. Alibaba Cloud, una de las empresas de Alibaba, esponsoriza la Copa del Mundo de Clubes que se está disputando en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).

LaLiga, la Bundelisga, la Serie A... todas reciben mucho dinero por la retransmisión de sus partidos en China y están expuestas a que un comentario de un jugador ponga en riesgo un su imagen en el país. El que algo quiere algo le cuesta. Y en el caso de las competiciones occidentales, el flujo de dinero chino tiene una condición: evitar las críticas, directas o indirectas, al gobierno chino.

En 2006, David Stern, que llevaba 32 años como comisionado de la NBA y aún le quedaban otros ocho por delante, definió a la perfección la relación con China de la NBA y de cualquier competición que tenga en el país un mercado importante. "Créeme, la situación en China me molesta", dijo en 'Sports Illustrated'. "Pero tengo la responsabilidad con los propietarios de ganar dinero. Eso no puedo olvidarlo, da igual cuáles sean mis sentimientos personales".

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