INGRAM, PRIMER CAMPEÓN BRITÁNICO EN 52 AÑOS

Lágrimas y agónica victoria en la historia más dramática del automovilismo

Chris Ingram se quedó sin dinero cuando lideraba el Campeonato de Europa de Rallys. Gracias a su equipo y 350 donantes lo consiguió. Button y el español Iván Ares, entre ellos

Foto: El joven piloto británico Chris Ingram, en el momento en que le comunican que es campeón de Europa de Rallies. El primer británico que lo consigue en 52 años.
El joven piloto británico Chris Ingram, en el momento en que le comunican que es campeón de Europa de Rallies. El primer británico que lo consigue en 52 años.

Ni siquiera el periodista podía contener las emociones al preguntarle a Chris Ingram como nuevo campeón de Europa de rallies. Pocos segundos antes, el joven piloto de 25 años lloraba porque había perdido el título en el tramo final de todo el campeonato. Ahora lloraba porque le acababan de comunicar que el título era suyo. Era el dramático pero feliz final de la singular peripecia deportiva y personal de un chaval que, con diez años, decidió dedicarse en cuerpo y alma a los rallies.

"Gracias a todos los que nos habéis ayudado, no lo hubiera hecho solo". El Skoda Fabia de Chris Ingram llevaba en sus laterales un listado de 350 nombres propios, improvisados mecenas para ayudar al británico a terminar la temporada. Entre ellos, J.B. (Jenson Button, el único nombre que aparecía con iniciales), la piloto Tamara Molinaro, y el piloto español Iván Ares, campeón de España en 2017.

Tras una temporada de incertidumbre y grandes esfuerzos, Ingram había llegado al último tramo de la temporada con el título al alcance de la mano. Solo tenía que terminarlo. Sin embargo, en los últimos kilómetros…

Cuando su patrocinador le deja tirado

Primer acto: hijo de un piloto británico de rallies, Jon Ingram, Chris quedó atrapado a los diez años cuando visitó sus primeros tramos en los bosques de Yorkshire. "Desde entonces los rallies han sido mi vida. De pequeño jugaba con coches de miniatura simulando que yo los pilotaba. Decidí dedicarme en cuerpo y alma a ser piloto de rallies, y mi sueño se hizo realidad". Pronto se convirtió en una de las mejores promesas británicas. Dio el salto al Campeonato de Europa de Rallies en la categoría ERC3, destinada a los pilotos más jóvenes. En 2017 logró el título en el último rally, la tónica de su carrera. Con el dinero del premio pudo competir en 2018 en la categoría absoluta en un primer año de aprendizaje.

Segundo acto. Justo al arrancar la temporada 2019, el patrocinador que se comprometió a financiar el programa de Chris Ingram en el Campeonato de Europa le deja tirado. Su equipo decidió ayudarle, pero el británico tenía que encontrar dinero rally a rally. Si conseguía uno de los títulos en juego en la categoría para jóvenes por debajo de 27 años recibiría 100.000 euros de premio, con los que esperaba terminar el campeonato. Pero tenía que llegar hasta esa prueba, la sexta de los ocho rallys del calendario. Mientras tanto, corría atenazado por la presión y la ansiedad. Terminaba los tramos descompuesto, algo que no podía ocultar ni ante las cámaras.

100.000 euros por tres décimas

Tercer acto. Ingram supo mantenerse entre los tres primeros del campeonato hasta llegar al Rally Barum, donde se resolvía el primer título parcial y los 100.000 euros. En la prueba checa se jugaba todo. Allí se enfrentaba a Pilip Mares, piloto checo apoyado por la Federación local, perfecto conocedor del terreno. En el último tramo perdió... por tres décimas tras dos días de duelo brutal, y también los cien mil euros para terminar el campeonato. Paradójicamente los errores de sus rivales le permitieron colocarse como líder a falta de solo dos pruebas. Pero no tenía un duro para seguir corriendo.

Cuarto acto. La madre de Chris Ingram puso en marcha una página de 'crowfunding' para recaudar ayuda económica. En la penúltima prueba de la temporada, en Chipre, el británico aparecía con un largo de listado de nombres en laterales de su Skoda Fabia. El único nombre con iniciales es J.B. (¿Jenson Button?). También, el de Ares Racing, el equipo de Iván Ares.

"Le conocí en el Rally de Canarias, cenando en un restaurante, y me pareció muy buena gente", explica a El Confidencial Ares, también participante ocasional en el Campeonato de Europa, certamen que persigue correr al completo el próximo año. "Luego, en el rally nos peleábamos por el segundo puesto, segundo arriba uno, segundo abajo el otro. Cuando surgió el tema de que necesitaba apoyos, decidimos aportar una pequeña donación, porque me pareció una pena que un chaval joven que luchaba por el campeonato de Europa no pudiera acabarlo. Fue nuestro granito de arena, nosotros también tenemos nuestro proyecto y no nos llega el dinero. Es una historia increíble, un luchador que se busca la vida para poder correr". Ingram terminaba segundo en Chipre y llegaba a la cita definitiva como líder del campeonato.

"Nunca viviré tanta angustia"

Quinto acto. Rally de Hungría, última prueba del Campeonato de Europa. Tres pilotos se juegan el título: Ingram, por delante el polaco Lukasz Habaj, y del ruso Alexey Lukyanuk. Habaj abandona muy pronto. Las condiciones era verdaderamente dantescas por la lluvia. Casi nadie se libraba de incidentes, averías o pinchazos, ni siquiera el propio Ingram. Pero terminar entre los tres primeros le era suficiente aunque ganara Alexey Lukyanuk.

Sexto y último acto. tramo de Ohuta, poco más de diez kilómetros. Era ya de noche y diluviaba como nunca en todo el rally y la pista se llenó de piedras y suciedad. Ingram solo necesitaba llegar a la meta. Pero a pocos kilómetros de ella, increíblemente, pinchó. Terminó con la llanta en el suelo. Bajó del coche y no pudo evitar romper a llorar delante de las cámaras: "Tanto esfuerzo, tanto sufrimiento, todo perdido así…". Al caer al cuarto puesto también perdía el título que había acariciado durante todo el rally.

Si Lukianuk terminaba el tramo se proclamaba campeón de Europa. Pero en otro increíble golpe del destino, el ruso también pinchó en medio de la especial. Los dos pilotos se unieron en la meta. Lukianuck perdía teóricamente la primera posición, pero ambos desconocían la puntuación final del debido a un sistema que necesitaba ciertos cálculos. Las cámaras recogían las escenas. "Fue el momento más intenso y emocional, nunca viviremos algo así en nuestra vida. No sabíamos que habíamos ganado durante veinte minutos, intentad imaginarlo…". El propio periodista que le entrevistaba recibió la puntuación definitiva y se la comunicó a Ingram con la voz temblorosa. Las imágenes posteriores ante las cámaras de Eurosport eran más elocuentes que cualquier descripción.

El tuit de Sébastien Ogier

Vic Elford era el último campeón de Europa de rallys británico, piloto de brillante carrera deportiva. Hacía 52 años. Desde entonces solo Colin McRae, Richard Burns y Kris Meeke habían logrado títulos para Gran Bretaña. "Recibí un mensaje de Elford", contó después el propio Chris Ingram. "Me dijo que no bebía, pero que iba a abrir una botella de champán por nosotros esta noche. Es una sensación abrumadora, increíble, ni siquiera puedo asimilarla".

Pero lo mejor estaba por llegar. "Gracias a todos los que me habéis apoyado por el camino. Esto es para vosotros", tuiteaba Chris Ingram después de la victoria, e incluía una foto de aquel niño que daba la mano a Sébastien Ogier, dentro de su coche. Poco después, era el propio pluricampeón del mundo quien le contestaba por la misma vía: "¡Bien hecho, Chris! Quizás aquel apretón de manos con aquel chico te dio algo de inspiración y sueños". Y aquello fue ya demasiado.

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