La vuelta al podio del waterpolo masculino en un Mundial histórico para España
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plata para las dos selecciones

La vuelta al podio del waterpolo masculino en un Mundial histórico para España

La plata lograda en este Mundial permite a España terminar con una larga sequía de cuatro mundiales en los que apenas pudieron pasar de la quinta posición

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España ha obtenido la plata en el Mundial de waterpolo. (Imago)

No corrían buenos tiempos para el waterpolo masculino. Si bien las chicas han conseguido acumular estos años múltiples éxitos (oro y plata en mundiales, oro y bronce europeos desde el 2013), la selección masculina ha atravesado unos años complicados que ha conseguido dejar atrás con una plata en el Mundial de Gwangju que sabe a oro. Una vez más Italia, como ya hiciera en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y el Mundial de Roma 1994, se ha encargado de dejar a España sin su ansiado metal dorado, el que habría sido el tercero en la historia de los mundiales, tras los conseguidos de manera consecutiva en 1998 y 2001.

La travesía por el desierto ha sido dura. La selección masculina no subía a un podio mundial desde 2009. Tocó fondo hace dos años, con un noveno puesto en el Campeonato de Europa de Budapest. Esa fue su peor clasificación en 39 años. Un año antes, en Río de Janeiro, había terminado séptima, el peor resultado en unos Juegos Olímpicos desde Múnich 1972.

Tras la cita olímpica hubo una renovación en el equipo. Alberto Munarriz y un grupo de jugadores más jóvenes como Miguel del Toro, Álvaro Granados o Álex Bustos tuvieron que coger más peso, sentirse más importantes ante las necesidades. No había referentes, no había líderes, pero sí una selección compacta que comenzaba su andadura en busca del sítio que le correspondía. España se plantó en el Campeonato de Europa de 2018 (disputado en Barcelona) con una cara muy diferente y un objetivo: la medalla. Consiguió meterse en la final con contundencia tras ser primera de grupo y eliminar a Grecia e Italia. Solo una gran Serbia, y con el apoyo de los penaltis, impidió a los españoles conseguir quedarse con el oro. Pero ya era un gran paso con vistas al mundial de este año.

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Imagen del Croacia-España. (EFE)

España empezó el Mundial algo titubeante. Logró clasificarse como segunda con dos victorias y una derrota y se metió en la fase final. Su siguiente rival fue Japón, a quien ganó para meterse en cuartos de final. Allí se vio las caras con un coco: Serbia, su verdugo un año antes. Pero la historia cambió: España ganó 9-12 y se metió en semifinales, donde firmó un partido agónico ante Croacia que terminó con victoria 6-5.

"Veníamos de sufrir mucho", admitió el técnico David Martín, el hombre que tuvo contacto con muchos de los jugadores en las categoría inferiores y ahora los tiene en la absoluta. Con este logro, España consigue también el billete para Tokio 2020 por la vía rápida y además confirmó un hito: ha disputado las dos finales mundiales que se han disputado este año a nivel femenino y masculino, obteniendo la plata en ambas competiciones (la selección femenina cayó 11-6 ante Estados Unidos).

Este sábado, en Gwangju, ha finalizado una década de decepciones en la que la selección masculina no conseguía mostrar su mejor versión en los mundiales. Ahora ha vuelto a la senda del éxito y tiene ya en el horizonte el nuevo gran objetivo: Tokio 2020. Todo ello con el recuerdo del oro en Atlanta 1996 en la retina.

Selección española de waterpolo