REGRESA TRAS NO HOLLAR EL K2 EN INVIERNO

El éxito del fracaso de Alex Txikon o por qué "el heroísmo en la montaña ha desaparecido"

El escalador vizcaíno lamenta que se exijan récords y no se valoren "los otros logros" de las expediciones: "La época de las gestas, del heroísmo en la montaña ha desaparecido", advierte

Foto: Alex Txikon durante la expedición invernal al K2. (Foto: Alex Txikon)
Alex Txikon durante la expedición invernal al K2. (Foto: Alex Txikon)

Alex Txikon (Lemoa, Vizcaya, 1981) está acostumbrado a oír eso de “por qué no haces algo más fácil”. Y seguro que ahora, recién aterrizado en España tras fracasar en su última aventura de ser la primera persona en coronar el K2 en invierno, vuelve a escuchar este ‘consejo’ por diferentes voces. Y su respuesta volverá a ser la misma. Porque, en su diccionario de la vida, superar retos hasta ahora inalcanzables no solo equivale a poner su nombre en la historia. De hecho, los posibles logros ni siquiera se limitan a la montaña, al alpinismo. Aluden a la capacidad del ser humano de superarse, a la posibilidad de alcanzar nuevos límites a nivel personal… En definitiva, se trata de "crecer como persona más que como deportista".

La ecuación es sencilla. Cuantas más e inaccesibles expediciones “más se crece como persona”, defiende. Si se habla estrictamente en el plano deportivo, Txikon ha fracasado en sus últimos retos de ser el primer hombre en ascender en invierno el Everest, el techo del mundo, sin oxígeno artificial y de coronar en periodo invernal el K2, la considerada segunda cima más peligrosa del mundo tras el Annapurna. Pero, para el alpinista vizcaíno, el resultado es "muy positivo".

- ¿Hay éxito en el fracaso?

- “Yo creo que sí”, asevera.

Más que el éxito o el fracaso, se trata del “camino”. Txikon ha cerrado tres meses de expedición con logros en forma de “avances científicos, tecnológicos y alpinísticos” que –no tiene duda– contribuirán a que un día se corone el K2 en la época más fría del año. Por ejemplo, la construcción de los iglúes que permiten un “mejor y más confortable sueño” a unas temperaturas más soportables o los muros de hielo contra el fuerte viento utilizando los recursos de la naturaleza ya han suscitado la atención de alpinistas que están preparando expediciones para el próximo invierno.

Dicho de otro modo: ¿Que el equipo de Txikon haya alcanzado en 90 días de expedición únicamente 7.100 de los 8.611 metros del K2 no es un fracaso? “Yo creo que no”, insiste. Todo depende de “qué se entiende por éxito o fracaso”, que es "algo relativo". Porque puede haber más fracaso en el éxito que cosechó al ascender el Nanga Parbat en febrero de 2016 que en la derrota en el intento del año previo en la considerada montaña asesina. De hecho, en cierto modo, asegura que se siente “más valorado” pese a no haber cumplido el objetivo de domar al Everest o el K2 en invierno. Depende de dónde se ponga el foco –o en este caso la cima–.

Pero “no todo el mundo valora los otros logros” en una sociedad que demanda récords, derribar muros. Lo que, plasmado al alpinismo, es un error. “La sociedad necesita de logros, de héroes, de grandes gestas, pero no estamos en esa época. La época de las grandes gestas, de ese heroísmo en la montaña ha desaparecido. La exploración desapareció ya hace muchos años. La exploración existe cuando te adentras en una montaña y una vertiente/pared que aún no se ha escalado, pero los grandes exploradores del siglo XVIII-XIX… eso ya no va a volver a suceder”, asevera.

"La sociedad necesita de logros, de grandes gestas, pero la época de las grandes gestas, de ese heroísmo en la montaña ha desaparecido"

El español Kilian Jornet logró en mayo de 2017 ascender en dos ocasiones el Everest en la misma semana sin utilizar oxígeno suplementario. El nepalí Normal Purja, que ha roto registros en la temporada primaveral de los Himalayas al ascender tres ochomiles en cinco días, pretende ahora dinamitar todos los registros al intentar hollar los 14 ochomiles en siete meses. “Si dispones de medios y te salen los días sí se puede hacer”, afirma Txikon. En todo caso, precisa, que “ningún reto es comparable” cuando se habla de alpinismo. “La gente quiere que subas, que coseches títulos… pero para mí la meta que hemos alcanzado ha sido muy grande. Se han hecho muchas cosa a nivel científico, social, deportivo…”, sostiene para defender el resultado del proyecto #WinterTopAppeal.

Sería imposible contabilizar las veces que Txikon ha sido tildado de loco, un calificativo que, para el alpinista vizcaíno, se utiliza “mucho a la ligera”. Él se rebela contra esta consideración, que se extiende a buena parte del plantel alpinista. “Tenemos una motivación que nos empuja a retos que igual no se comprenden”, replica. “Yo estoy más cuerdo que otra mucha gente. Porque hagamos todo este tipo de cosas no estamos locos, joder”, alza la voz, harto de etiquetas.

Quizás lo que es una locura es la obsesión por el himalayismo en invierno que parece imponerse en los actuales tiempos. No es su caso porque, como precisa, él lleva inmerso en expediciones invernales desde el año 2011. Pero esta circunstancia –apostilla– “no me da más derechos que al resto”. La diferencia con otros equipos y expediciones puede estar en que él no se toma estos retos como “una competición”. De verlo así –remarca–, “no daría los datos que estamos dando sobre cómo hacer los iglúes, de cuándo es la mejor época de subir el K2 [la primera quincena de enero y en marzo] y nos guardaríamos los datos de la estación meteorológica”.

Acaba de regresar del K2 y él mismo se pregunta si volverá el próximo año a esta montaña. “Sí, volvería”, responde. Pero antes habría que hollar otras cumbres, entre ellas las que se ascienden desde los despachos. Y, de darse el caso, no teme a un nuevo fracaso –de hacer cumbre–. Es cuestión de filosofía de vida. “En mi caso, cuanto más me equivoco es cuando más aprendo. Si me lo dan todo hecho no me siento satisfecho”, sostiene.

Alex Txikon (derecha) y parte de su equipo en el K2 este miércoles en Bilbao. (EC)
Alex Txikon (derecha) y parte de su equipo en el K2 este miércoles en Bilbao. (EC)

La satisfacción llega con cada metro de montaña. Así, el desgaste de kilómetros que acumula su cuerpo –“estoy agotado”, admite– no le impide que este jueves ya haya ido a escalar y a caminar por el monte. Y la agenda del viernes ya tenía apuntado un viaje en helicóptero con un amigo que se ha sacado el título de piloto. “Le cuesta decir no a cualquier aventura”, resalta su entorno. Pero no todo es montaña y aventura.

-¿Le gustaría pasar doce meses en la montaña?

-“No, porque entonces mi vida sería pobre”, esgrime.

No es cuestión de “estar todo el día subiendo y bajando montañas”. También hay que andar por todo lo que rodea al alpinismo. Por ejemplo, “responder a las preguntas de esta entrevista”. Las entrevistas en los medios, las conferencias –el martes dio una en Madrid al poco de bajarse del avión–, los actos publicitarios, los compromisos con los patrocinadores…. también, según sostiene, es alpinismo. La clave para ascender estas rutas, según apunta, es disfrutar. “No te lo tienes que tomar como un trabajo. Tienes que disfrutar”, refleja.

Aunque no le faltan ganas de volver varios meses al Himalaya al toparse con la actualidad informativa en España nada más aterrizar en Barajas. Desde la montaña no se vislumbran fronteras. “Ahora creo que hay dos elecciones seguidas, ¿no?”, pregunta. Porque Txikon, que se lleva muchos libros para matar las interminables horas de espera, procura estar al margen de la realidad informativa. “No es que no te importe lo que sucede en el mundo, pero estás en tu mundo, con tu equipo, te aíslas en cierto modo. Tu realidad es otra e intentas que lo que sucede en el mundo no te afecte, no altere tus planes. Tienes que estar fuerte para sobrevivir”, defiende.

"He arriesgado por encima del límite algunas veces: No asumir los riesgos nos haría muchas veces cobardes, sobre todo al tomar las decisiones”

"Arriesgamos más de la cuenta"

Porque en la montaña se trata de sobrevivir. No lo han hecho, por ejemplo, los italianos Daniele Nardo y Tom Ballard, que desaparecieron mientras trataban de alcanzar la cima del Nanga Parga, y a cuya búsqueda se lanzó el equipo de Txikon, que aparcó por unos días su reto del K2 para tratar de dar con el paradero de los dos alpinistas apoyado por sus tres drones. El fatal desenlace llegó tras avistar el equipo del escalador vizcaíno los cuerpos de los dos alpinistas colgados de una cuerda a unos 5.900 metros. “No fue nada sencillo. Arriesgamos más de la cuenta”, admite, aún afectado por la "complicada" tarea de comunicar a las familias de los alpinistas el fatal desenlace. Porque Txikon no se acostumbra a ver fallecidos en la montaña por mucho que tenga asumido que es algo innato a la montaña. "Nos hacemos un poquito de hielo, pero al final te afecta", indica.

Txikon es consciente de que "algunas veces" ha arriesgado por encima del límite. “No asumir los riesgos nos haría muchas veces cobardes, sobre todo a la hora de tomar las decisiones”, defiende. Pero podría hablarse de una locura cuerda para un alpinista que prudente. Porque si hay algo que caracteriza al escalador vizcaíno es que no expone a su equipo a riesgos inasumibles. “No podemos arriesgar nuestras vidas para poder decir que hemos llegado más alto que alguien para no obtener nada”, narraba hace unos días para poner punto y final a su aventura en el K2.

Alex Txikon en el K2. (Twitter @AlexTxikon)
Alex Txikon en el K2. (Twitter @AlexTxikon)

Desistió del reto, en esencia, porque el viento no dio tregua ni en febrero ni en marzo. “Ha sido un mes de febrero muy muy malo”, sostiene. De hecho, ha llegado a la conclusión de que el K2 “nunca se va a subir en febrero”. A no ser, claro está, que suceda en el Himalaya algo excepcionalmente anómalo como ha ocurrido este mes en España, donde se han superado registros históricos de calor en más de una veintena de provincias. Así, la llave para hollar el K2 en el segundo mes del año la tiene el cambio climático, una evidencia que muestra la montaña más allá de los datos. “En el glaciar se nota. Yo lo percibo mucho. En pequeños detalles, en cosas que parecen que no tienen importancia, pero son signos evidentes de este cambio climático”, señala.

El K2 ahora es inaccesible en invierno, pero Txikon no tiene dudas de que “se va a conseguir” tarde o temprano. “El año pasado no dio oportunidad a su ascenso, este tampoco… Si se va yendo dará oportunidad algún año. Otra cosa es que el equipo sea lo suficiente listo y este lo suficientemente preparado”, afirma. ¿Cuándo? Sin contar con el factor que supone el cambio climático, en condiciones normales, Txikon considera que el ratio en invierno puede ser de "uno-seis". Él, de momento, sin perder de vista a esta montaña, no mira más allá de esta semana, donde le esperaban montes. "Estoy agotado, cansado, pero las ganas que tengo de dar un paseo, de ir a escalar, son más grandes que todo lo demás", subraya. Es filosofía de vida. Y de montaña.

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