voces discrepantes en federaciones deportivas

Una nueva Ley del Deporte con enemigos que gusta a Rubiales y enfada a Tebas

El nuevo texto, construido muy en secreto, detendría si se aprueba el servicio de 'streaming' que planeaba La Liga y puede ayudar a la federación en su negociación del convenio de coordinación

Foto: Luis Rubiales y el ministro José Guirao. (EFE)
Luis Rubiales y el ministro José Guirao. (EFE)

El Comité Ejecutivo del COE se reúne, como es costumbre, el último martes de cada mes. Esta cita es algo especial, pues se han empezado a saber algunos detalles del anteproyecto de Ley del Deporte cuya publicación es inminente. El runrún es claro, no gusta, las federaciones pequeñas no quieren tanto control económico y no termina de comprenderse que se imponga -aunque de manera laxa- una limitación de mandatos a los presidentes. No existen en la política, argumentan unos, pero al deporte se los quieren imponer los políticos. Es ineficiente, especialmente en el plano internacional, pues los cargos empiezan a tener algo que decir en las federaciones matrices cuando ya llevan más de ocho años, antes de eso son casi invisibles. España, piensan, perderá poder en el deporte mundial.

El descontento llega sin saberse la ley, y unos días más tarde la cosa va a peor. El viernes desayunan con una nueva bomba que adelanta el diario AS y que muestra detalles del articulado que no conocían: la prohibición de que las ligas profesionales puedan comercializar los derechos audiovisuales de deportes que no sean el propio. Sí al patrocinio desinteresado, no a la explotación comercial. Y eso, en el momento en el que La Liga de fútbol -que es, en realidad, el actor con dinero en esta película- está hablando día y noche de la OTT, una plataforma televisiva para emitir las competiciones de todos los deportes de menos poderío.

Pero antes de ese viernes, el desayuno informativo de Javier Tebas el miércoles. Ahí se le pregunta por la censura en las retransmisiones, por el VAR, por el partido de Miami o por Florentino, pero para él todo eso no deja de ser la espuma de la ola. Todo su discurso previo, antes de que comiencen las preguntas, se articula hablando de la expansión de la Liga con un mensaje añadido: no jueguen con "la industria" que es un 1,3% del PIB nacional y un exportador formidable. Los recados son, en buena parte, para la federación de fútbol, a la que considera improvisatoria e imprevisible, pero también tiene tiempo para criticar las subidas de impuestos que ha llevado a cabo el Gobierno. Por la nueva ley pasa de refilón, pero se sobreentiende que tampoco quiere que se rompa lo que, en su opinión, funciona.

Se extiende también hablando de la OTT, un servicio de 'streaming' en el que pretende que tengan cabida todas las competiciones posibles de todas las televisiones. Es, para él, un proyecto estratégico clave, para La Liga, dice, y también para las propias federaciones, que van a encontrar un canal para ser vistas. Lleva meses implicado en el proyecto, está haciendo todo lo posible para que salga adelante. Pero el anteproyecto lo prohíbe, si la Ley sale adelante, lo que está por ver, todo el trabajo hecho al respecto habrá quedado en nada. Javier Tebas no disimula su enfado. En "Son temas que se han metido a última hora, claramente dirigidos desde algunas instituciones que no entienden hacia dónde va el mundo del deporte".

Javier Tebas. (EFE)
Javier Tebas. (EFE)

El monopolio

"Monopolio". La palabra la dice José Guirao en la rueda de prensa del Consejo de Ministros y es la clave de bóveda de este proyecto. En el CSD se nota el cambio político de manera drástica. Hace tres años y medio salió una ley de Derechos Audiovisuales que parecía diseñada desde los despachos de La Liga. Esta, todo lo contrario, hay evidencias de que se ha tratado de limitar el poder de La Liga en el deporte español, hay artículos claramente lesivos para los planes que estaban llevando a cabo. Poco o nada sabían de lo que se estaba fraguando.

"Evitar monopolios lo que hace es favorecer a todas las federaciones, incluidas las más pequeñas. Una cosa es el negocio y otra el monopolio, que arrincona al más pequeño. No prohibimos el patrocinio que no tiene negocio detrás. Esta es una ley del deporte español, no es una ley del fútbol", responde taxativo el ministro cuando tiene que abordar este tema. Monopolio o, visto con otra perspectiva, un conflicto de competencia contra una organización cuyo tentáculos han ido extendiéndose los últimos años en todo el deporte español. Una fuente bien conocedora de los procesos legales en el deporte, se muestra sorprendida, el texto es también una enmienda a lo que se había trabajado en el tiempo de Miguel Cardenal en el CSD, cuando se llegó a la conclusión de que la supervivencia del deporte español pasaba por el dinero del fútbol, sin importar las implicaciones que eso llevase aparejado.

Ese tiempo, por lo que se ve ha concluido. Ya se pudo vislumbrar algo de esto en las negociaciones por el partido de Miami, el Gobierno tomó partido por Rubiales y por la federación y no auxilió los anhelos de Tebas. Esto es un paso más. En la RFEF, en todo caso, aseguran que ellos no han tenido nada que ver, que no han formado parte de la construcción de esta Ley. Se la han encontrado pero, sin duda, les gusta. Un comunicado, de hecho, la califica con palabras triunfalistas de su secretario general, Andreu Camps: "El modelo olímpico federado exige que ningún ente, y aún menos gracias a una ley, se pueda llegar a apropiar comercialmente del conjunto del deporte español federado".

Puede ser que no hayan contado con ellos en el proceso, pero sí que han atendido sus peticiones, que son tan públicas como los posicionamientos de Javier Tebas en casi todas las cuestiones. Es lo que tienen las guerras, que no entienden de sorpresas en saber dónde se ubica cada uno. En realidad, el propio ministro ha comentado que el desarrollo de la normativa terminó hace solo diez días y que el mayor empujón se lo dieron en reuniones vespertinas en las que había un círculo reducidísimo de gente: él mismo; la secretaria de Estado, María José Rienda, y el director general, Mariano Soriano. Esta explicación concuerda con lo que ha podido saber este periódico, que ha recogido el enfado de algunos trabajadores del Consejo Superior de Deportes por haberse visto orillados en las conversaciones. Incluso las federaciones, muy afectadas por todo esto, que fueron convocadas a una reunión urgente para hablar del tema. Ahora se abre un plazo para hacer cambios en la ley, se supone que ahí podrán meter la cuchara.

El anteproyecto, publicado íntegro primero por Onda Cero, es una bomba con temporizador. La conversación ha empezado por el tema de los derechos audiovisuales de las federaciones que no son el fútbol, pero hay otros detalles que deben ser debatidos y explicados con más calma. De hecho, el nuevo desarrollo deja cosas poco claras, algunas de ellas relacionadas con las competencias que tienen las ligas y las federaciones. Y eso ha sido, durante las últimas semanas, el centro de toda la polémica institucional del fútbol español.

Tebas aseguró en el desayuno de Europa Press que se habían reunido siete veces, pero tanto de un lado como de otro cuentan que ha servido solo para saber que están a océanos de distancia de empezar a entenderse. Fuentes conocedoras del proceso dicen que La Liga, al llegar a la mesa, dijo que el balón, el calendario, el patrocinador oficial y otras consideraciones económicas estaban fuera de cualquier negociación. El nuevo texto amplía y, sobre todo, especifica, todo lo que tiene que ver con las relaciones entre la Liga y la Federación.

Florentino Pérez y Luis Rubiales. (EFE)
Florentino Pérez y Luis Rubiales. (EFE)

La mano del Real Madrid

Añade, por ejemplo que a las federaciones se les atribuye "la titularidad, a todos los efectos" de los derechos sobre las competiciones y su explotación comercial, aunque luego enlaza con el artículo 100, que regula las ligas y en su apartado E expresa que serán estas las que puedan explotar "individual o colectivamente" los derechos económicos de la competición que organiza. Puede resultar algo contradictorio, y depende un poco de quién lo mire para entender una cosa y otra. ¿Quién es el propietario de los derechos comerciales? Una fuente cercana cree que, seguro, los clubes, pero no descarta que se pueda interpretar que también las federaciones.

Esto es importante en varios sentidos, y es que además de la federación, La Liga tiene una guerra abierta con el Real Madrid por la explotación comercial del campeonato, una que está siendo más silente pero igualmente dura y peleada en los despachos y los tribunales. El nuevo texto puede reforzar al club blanco en sus pretensiones, aunque habrá que ver el desarrollo y el análisis que se haga de la misma cuando llegue el momento. Y el presidente de La Liga, muy enfadado, ve la mano del club blanco en el texto. "Son temas puntuales que solo benefician al Real Madrid y los conflictos de competencia con la Federación".

Además, la nueva ley también recoge lo que tienen que ser puntos básicos en un convenio de coordinación entre una liga profesional y una federación, que es exactamente lo que en estos momentos es el centro de la pelea. Ahí se entra en el calendario, pero también en "la distribución de ingresos generados por la competición con el destino al fomento de la modalidad o especialidad deportiva en categorías no profesionales", lo cual implica que, de un modo u otro, tendrían que hablar de dinero, algo que la liga ha evitado por el momento en todas las conversaciones que han tenido.

La Ley, por descontado, no se detendría en las cuitas de liga y federación, porque según Guirao, esto es mucho más que fútbol. El anterior texto era sucinto y de 1990, así que el lavado de cara es amplio y va desde la igualdad de género hasta el deporte inclusivo pasando por la gobernanza y la transparencia. El deporte, dice el ministro, ha cogido una posición central en la sociedad y eso requería una ley a la altura. No todos creen que sea esta, aunque en todo caso ahora se abre un tiempo para ir incorporando ideas que puedan mejorarla (o no).

Los contrarios a lo publicado, que son muchos, no solo tienen la esperanza de que el proceso legislativo modere y rehaga las partes que consideran más lesivas del nuevo ordenamiento, también llegan a decir en privado que, igual, este proyecto nunca llega a buen puerto. La inestabilidad política, la falta de presupuestos, la dificultad de un parlamento atomizado son ahora aliados para un grupo numeroso de personas que este viernes torcieron el gesto al escuchar al ministro.

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