AMBOS HAN PUESTO EN UN BRETE SU CLASIFICACIÓN

"Estaba en la mierda". El precio del raro gesto entre Nani Roma y Peterhansel en el Dakar

Roma tuvo el gran gesto de salvar las opciones de Peterhansel en el Dakar, su compañero y rival. Pero al día siguiente, el francés se encontró con la misma situación, a la inversa

Foto: Nani Roma y Stephane Peterhansel en una foto de archivo. (Reuters)
Nani Roma y Stephane Peterhansel en una foto de archivo. (Reuters)

Hoy por ti, mañana por mí. El Dakar está repleto de historias y ejemplos de solidaridad y ayuda mutua. Pero no tan frecuentes como los protagonizados por Nani Roma y Stephane Peterhansel, ambos del mismo equipo pero también rivales para la victoria. En un mundo donde el sano egoísmo es necesario para ganar, la solidaridad también puede costar el triunfo.

Roma y Perterhansel han sido protagonistas estos días de un singular episodio que puso a prueba su personalidad y valores personales en dos etapas sucesivas. Ambos eran conscientes de que ayudar a un compañero pero tambien rival directo por la victoria debilitaba sus opciones para la victoria. Todo empezó con el gesto de Nani Roma el pasado viernes.

El primer gesto de Roma

La segunda etapa de la jornada maratón camino de Arequipa (el pasado viernes) fue infierno poca veces visto en la historia de la prueba, incluyendo las ediciones africanas. “Me quedé atrapado en una zona de un fesh-fesh (polvo del desierto) tan profundo como nunca había visto", explicaría después Peterhansel, quien al salir del coche incluso se quedó hundido hasta la cintura por el polvo. Segundo en la clasificación general, el Dakar estaba a punto de terminarse allí, ya las diferencias podrían haberse hecho abismales frente al Toyota de Nasser Al Attiyah. El coche estaba totalmente atrapado e imposible de sacar por sus propios medios, reconoció el piloto con más victorias en la historia del Dakar.

Hubiera tardado una eternidad de no ser porque poco después pasaba por el mismo punto Nani Roma, quién además estaba situado justo detrás del francés en la clasificación general. Era una oportunidad para superar a uno de sus más peligrosos rivales por la victoria. Sin embargo, y sorprendentemente, Roma llevó a cabo una acción inusual a estos niveles. Porque un tema es que te ayude un Carlos Sainz ya sin opciones, por ejemplo, y otro que lo haga un rival directo por la victoria. "Teóricamente iba a ser todo rápido, estaban preparados con la cuerda. No podía dejarlo porque en principio solo iban a ser veinte o treinta segundos", explica Roma a El Confidencial. "Después venía Pryzgonski y quizás le hubiera ayudado él, pero no podía dejar de hacerlo". Pero pocas veces se hace algo parecido.."Bueno, soy así..." contestaba Roma.

“Estaba en la mierda pero, aparte de competidores somos compañeros y he hecho lo que me hubiese gustado que me hicieran a mí", argumentaría el español tras sacar al francés de su atolladero. "Es el espíritu de esta carrera, lo he decidido con Alex, creímos que era lo correcto". Pero la maniobra también se complicó más de la cuenta. A pesar de las mejores intenciones, detenerse en zonas de aretna tan blanda también puede dejar atrapado al buen samaritano. Como meterte en arenas movedizas y se arrastrado a ellas. "Le dije que quizá no era una buena idea que se parase, pero aún así lo hizo. Fue un gesto muy bonito de su parte", explicaría después el propio Peterhansel. Roma perdió diez minutos en la operación. “Ahora me debe una y eso siempre es bueno”, bromeaba después Roma, "pero volvería a hacerlo, hice lo que quisiera que me hubiesen hecho a mí y volvería a repetirlo. Y me da igual que haya gente que no lo entienda”.

"Hay una parte de honor en todo esto"

En la jornada de descanso, el diario Marca reunió a ambos pilotos, quienes relataron ese primer episodio. "Le dije que siguiera, que no era justo que perdiese tiempo por mí, pero se quedó”, explicaba Peterhansel, “habíamos preparado la cuerda para que cuando alguien se detuviese no se demorase mucho tiempo, aunque al final la maniobra fue más complicada de lo esperado. En vez de dos minutos fueron siete u ocho. Si hubiese sabido que llevaría tanto tiempo le hubiese pedido que continuara", relataba el francés. "Le di las gracias incluso antes de llegar al vivac, en el mismo final de la especial. Estaba realmente fastidiado por él". Y Peterhansel dejó en el aire su agradecimiento. "Si le viese en una situación así en el futuro, por supuesto le contesté que se la devolvería... siempre que fuese seguro parar", apuntó. "Hay veces que arriesgas demasiado parándote en una duna, pero en mi caso no era una zona complicada, aunque lo que se complicó fue la maniobra de rescate". El destino puso a prueba a Peterhansel al día siguiente. “Al final la vida es esto, hay una parte de honor en todo esto” había justificado Nani Roma para explicar su acción del primer día.

Nani Roma a los mandos de su Mini. (EFE)
Nani Roma a los mandos de su Mini. (EFE)

Y Roma se quedó atrapado al día siguiente, el domingo, en la etapa de Arequipa a San Juan de Marcona. Peterhansel es bien conocido por su intenso sentido competitivo. No en vano, ha ganado trece ediciones del Dakar. No es buen perdedor. Pero entonces hubo de enfrentarse a esa deuda pendiente. “Le he visto y he pensado: no, no es posible pasar sin intentar algo”, explicaba tras la etapa en la que perdió veinte minutos, parte de la diferencia debido al tiempo que se quedó atascado cuando dió la vuelta para ayudar Roma. Pero Peterhansel sabía que se podía quedar fácilmente atrapado y que la zona no era segura. Y así fue. “Él me ayudó dos días antes así que di la vuelta hacia él pero me quedé enganchado en un hoyo, un sitio realmente malo, durante veintidós minutos. Nani no me pidió ayuda, pero pensé que si pasaba de largo y no intentaba nada me iba a sentir mal. Intenté cruzar hacia él, pero fue un error. Así son las carreras. Él me ayudó dos días antes así que di la vuelta hacia él y me quedé enganchado en un hoyo”. Al final no pudo ayudar a Roma, pero la intención era lo que contaba.

Las consecuencias del gesto recíproco

Al final de la jornada Peterhansel perdió la segunda posición a favor de Sebastian Loeb para bajar al tercer puesto. Roma, al cuarto. Nasser Al Attiyah era más líder de la general, con 41 y 45 minutos de ventaja sobre los pilotos de Mini. Dada la naturaleza de esta prueba y sus dificultades, es crucial estar situado detrás del líder ante un posible error o fallo mecánico. Quién sabe al final del Dakar cuáles pueden ser las consecuencias de su recíproco gesto de generosidad. Loeb ha caído esta jornada del lunes, y si le ocurriera estos días a Al Attiyah, puede que Roma o Peterhansel perdieran una victoria por los minutos sacrificados.

Solo tres pilotos han ganado en coches y motos en la historia del Dakar. Dos de ellos, Roma y Peterhansel. Ganar este Dakar no hubiera añadido mucho más a sus respectivas carreras. Pero perder con honor también es una forma de ganar.

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