LA ZAMORANA DEBIÓ ABANDONAR EL VIERNES

"Venga gordo, tira tú". La emotiva despedida en el Dakar entre Sara García y su novio

Sara García llamó la atención del Dakar por si participación en la categoría más dura del Dakar, la 'malle moto'. No ha defraudado en cuanto a la historia que ha dejado en esta edición

Foto: Sara García (d) junto a Javi Vega, su pareja, en el momento del abandono.
Sara García (d) junto a Javi Vega, su pareja, en el momento del abandono.

- "Venga gordo, tira tú".
- "No quiero. Me tenía que haber dado la puta vuelta".
- "Gordo, no se puede hacer nada, ya está. Y si no hubiera pasado aquí, hubiera pasado en el otro lado, ya ésta. Iba a fallar y ya está".

Después de muchos intentos para arreglar la moto, Sara García y Javier Vega se fundían en un largo abrazo, casi entre lágrimas. No quedaba ya más remedio que rendirse a la evidencia. La máquina de Sara no podía seguir por una avería eléctrica. La pareja, había iniciado la aventura del Dakar para vivir juntos la experiencia en la categoría Original y que la zamorana se convirtiera en la primera mujer en acabar la prueba en la categoría en la que se compite sin equipo de asistencia.

“Venga gordo, tirá tú”, le dice ella. “No quiero. Me tenía que haber dado la puta vuelta”, le contesta él entre sollozos para sentarse luego en el suelo, lamentando una decisión no tomada. “Gordo, no se puede hacer nada, ya está”, le contesta Sara, también desolada. “Y si no hubiera pasado aquí, hubiera pasado en el otro lado, ya ésta”, contesta ella, “iba a fallar, y ya está”. Luego, en el helicóptero que la recogía, la cara de tristeza y más lágrimas ante el sueño que se evaporaba.

"Me quedé en una zona de fesh-fesh y ya no arrancó la moto. Hemos estado tres horas cambiando cosas con la moto de Javi -que la acompañaba en esta aventura y ahora continuará sólo-, mirando todo... pero no hemos podido hacerla arrancar. Da rabia porque no es un fallo tuyo y estábamos haciendo todo bien", explicaba la castellanoleonesa a 'Marca' tras su abandono. También había sufrido una dura caída antes, en la que se hizo daño en la mano, a pesar de que luego podría seguir hasta que el sistema eléctrico impidió definitivamente que su moto arrancara. "He aprendido que en Originals hay que llevar más ritmo del que yo tenía, porque cualquier problemita te roba tiempo y yo el tercer día ya estaba muerta. Por lo demás, creo que las etapas soy capaz de hacerlas, aunque también ha sido mucho gracias a la ayuda de Javi, tanto por su apoyo físico como moral".

Antes de esta emotiva despedida entre Sara y su chico, sus gritos intentando poner en pie los 150 kilos de su moto se habían hecho virales en una de las muchas veces que debió levantar su máquina (algo normal para los pilotos de moto). Su esfuerzo fue anticipado por la organización, que percibió el potencial de la 'locura' en la que se metió Sara y le incorporó una cámara 'on board' desde el inicio del Dakar para captar instantes como los del viernes. Era la primera vez que una mujer iba a intentar la épica en dicha categoría y el impacto mediático podía ser fuerte, como así ocurrió.

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