invitados por el monarca, necesitan fondos

Ciegos en la Copa del Rey de Vela en Palma: así será esta aventura inédita

La bahía de Palma acogerá por primera vez en España a un equipo mixto discapacitado de vela de crucero. Afincados en Málaga, ya compiten con éxito en regatas de altura

Foto: De izquierda a derecha, Curro Zabala (invidente), Daniel M. Canca (sanitario), Jorge Román (51% de visión) y Paco Redondo (invidente), el viernes en el puerto de Benalmádena. (Agustín Rivera).
De izquierda a derecha, Curro Zabala (invidente), Daniel M. Canca (sanitario), Jorge Román (51% de visión) y Paco Redondo (invidente), el viernes en el puerto de Benalmádena. (Agustín Rivera).

Hermosa y de la constelación de Tauro, Aldebarán es una de las estrellas más brillantes del firmamento. Aldebarán aparece en una escena mítica de la película ‘Ben Hur’, junto a Antares, Rigel y Altair. Aldebarán es un caballo que desciende de los caballos árabes, de los primeros faraones. Es el más veloz de los cuatro equinos.

—Y tú, mi veloz amigo, no creas que puedes ganar la carrera en la primera vuelta. Tienes que ganarla en la última y no puedes ganarla solo. Espera a los otros —le dice Charlton Heston al caballo en esta obra maestra del cine.

Como esos buenos amigos, Paco y Curro son diferentes, pero comparten muchas cosas. Entre ellas, Aldebarán, un barco de 28 años de antigüedad. Paco, asturiano, es más lanzado que Curro, cordobés. Ambos tienen 57 años, viven en Málaga, se conocen desde hace tres temporadas, navegan en barco y son ciegos. "Lo más complicado es atracar… pero eso no lo pongas", bromea Paco Redondo, ahora pensionista y que ha trabajado en la ONCE vendiendo cupones o de administrativo.

Paco es un viejo lobo de mar. Su familia siempre tuvo embarcaciones de recreo que navegaban por el vigoroso Cantábrico entre la costa asturiana y la gallega. Ahora, junto a Curro Zabala y otras seis personas, están a punto de hacer historia. Se preparan para convertirse en el primer equipo español mixto discapacitado de vela de crucero. Competirán en igualdad de condiciones que cualquier otro conjunto. Lo harán el próximo verano en la 38ª edición de la Copa del Rey de Vela en la bahía de Palma con el Aldebarán. No será el barco más veloz de la competición, pero el trabajo en equipo, teniendo paciencia y perseverancia, será similar al que puso en práctica el caballo de ‘Ben Hur’.

Apoyo del Rey y el Real Club Náutico de Palma

El Club Andaluz de Vela Adaptada (CAVA) y la ONG Paraocio han organizado el equipo que ya ha participado en 18 regatas costeras (en junio de 2018 quedaron terceros en la regata de Alborán) y que estará formado al menos por dos o tres invidentes, varios discapacitados físicos y un par de ellos sin discapacidad. Jorge Román, presidente de Paraocio y táctico de la tripulación, solicitió a la Casa del Rey, mediante una carta, participar en la competición náutica de referencia en España. La institución les pidió que contactaran con el Real Club Náutico de Palma (RCNP), que contestó que si cumplían con las condiciones técnicas no tendrían ningún problema.

Daniel M. Canca, Paco Redondo, Jorge Román y Curro Zabala, delante del Aldebarán y junto al perro Sami, en Puerto Marina de Benalmádena (Agustín Rivera).
Daniel M. Canca, Paco Redondo, Jorge Román y Curro Zabala, delante del Aldebarán y junto al perro Sami, en Puerto Marina de Benalmádena (Agustín Rivera).

Han pasado el corte. El Aldebarán, un Beneteau 38 First S5 del año 1990 que compraron hace seis meses en el Puerto de Santa María (Cádiz), tiene 38 pies de eslora y el rating [sistema de equiparación de barcos distintos que compiten en la misma regata] para poder participar. "Nuestro club –cuenta a El Confidencial el presidente del RCNP, Javier Sanz– tiene una sección de vela adaptada y navegan personas con esclerosis y silla de ruedas".

En la pasada edición de la Copa del Rey alcanzaron un acuerdo con la ONCE para promover el deporte náutico para personas ciegas o con deficiencia visual grave. "Estamos felices de esta iniciativa. El deporte inclusivo tiene cada vez más auge y desde nuestro club nos sumamos a este línea", añade Sanz a este diario. La imagen elitista de este deporte náutico ya está trasnochada: es similar el coste de apuntar a los hijos en un equipo de fútbol que en clases de este deporte.

Han abierto un 'crowdfunding' y necesitan 24.000 euros. El mayor coste es el juego de velas, que se eleva a los 10.000 euros

El corte técnico del RCNP se ha salvado, pero el corte económico es complicado. Y por ahora se resiste. Han abierto un 'crowdfunding' en la plataforma Gofundme y necesitan 24.000 euros para la travesía desde Benalmádena a Palma (ida y vuelta), más la estancia en los días de competición. El mayor coste es el juego de velas: se eleva a 10.000 euros. "Estamos hablando con instituciones públicas y privadas, pero por ahora no tenemos respuesta”, admite Daniel M. Canca, sanitario del equipo, de 44 años, profesor de la Marbella International University Centre y director médico de un resort de la Costa del Sol. "El retorno publicitario para las marcas está más que garantizado", apunta un portavoz del Real Club Náutico de Palma. Para llegar a Mallorca necesitan cinco o seis días de travesía.

Román, con un 51% de visión (se cortó un ojo en un accidente laboral cuando trabajaba en la Tabacalera de Badajoz), fue presidente del Club Náutico de Benalmádena entre 2006 y 2011. Su padre era capitán de barco. Por sus genes estaba claro que debía ser marinero. Igual le ocurre a Canca, que ha navegado por el Mar de Plata (Argentina), Amberes y en la costa irlandesa. Su abuelo naufragó dos veces y su tío es patrón del Cronos, atracado en Puerto Marina (Benalmádena), donde también está el Aldebarán.

Jorge Román ayuda a subir al Aldebarán a Curro Zabala. (Agustín Rivera)
Jorge Román ayuda a subir al Aldebarán a Curro Zabala. (Agustín Rivera)

Navegando desde los nueve meses

José Luis Valverde, más conocido como Pepón, es el patrón del velero. Tiene 58 años y es el impulsor desde hace once de las clases de Velaterapia en Benalmádena y Marbella con invidentes y niños con síndrome de Down, asperger, hiperactividad y deficiencia de atención, autismo y otros menores en riesgo de exclusión social. Su hijo, al que todos llaman Pepote, ha cumplido un cuarto de siglo “fuerte como un limón”, le define su padre. Con nueve meses ya navegaba. "A su madre y a mí nos encanta el mar y pensábamos que no había más riesgo en el mar que el que podías tener en tierra", relata.

Ficha técnica del Aldebarán.
Ficha técnica del Aldebarán.


Pepón sufre una discapacidad física del 60%. Con graves problemas de movilidad en la pierna izquierda, tiene un tumor cerebral que le afecta de modo discontinuo. Ahora está jubilado tras haber trabajado como técnico electrónico. "La regata de la Copa del Rey es la más importante del calendario oficial y para nosotros es aspirar a lo máximo. Con participar ya es un éxito. Vamos a competir con barcos y tripulaciones profesionales", explica Valverde. Explica el patrón que los invidentes suelen llevar el timón con la tutela de un monitor, obedecen las órdenes, tienen ganas de vivir y contar con más experiencias. También desarrollan otros sentidos.

"Cuando salimos a entrenar me produce un efecto analgésico… El sonido del mar cuando va cortando el viento es una gozada", dice Curro

La sensación de tener el viento de cara es de las más placenteras. El choque del agua contra el casco del velero. "Esto te libera", dice Paco. "Sientes cómo la quilla va cortando las olas, cómo el viento va pasando entre las velas. No es lo mismo que ir navegando con un cabezón de motor haciendo luego ruido ahí detrás". Para Curro, navegar a vela resulta sedante. Incluso, si no está en plena regata, se queda hasta dormido. "La salida a entrenar me produce un efecto analgésico… El sonido del mar cuando va cortando el viento es una gozada. La vela lo tiene todo. Es la absoluta sensación de libertad", dice. "Muy terapéutico", apunta Daniel, el sanitario del grupo.

Una imagen de parte de la tripulación del Aldebarán en su atraque de Puerto Marina de Benalmádena (Agustín Rivera).
Una imagen de parte de la tripulación del Aldebarán en su atraque de Puerto Marina de Benalmádena (Agustín Rivera).

Notan cómo pueden mejorar el equilibrio. Su musculatura se puede reforzar de manera totalmente involuntaria. Thomas, otro discapacitado que navega con ellos, antes no era capaz de mantenerse en pie. Ahora, aunque se mueve con dificultad, está más suelto. Paco lamenta la escasa implicación de instituciones en ayudar a visibilizar que las personas discapacitadas pueden practicar un deporte igual que otros. "Lo ven como algo elitista y no lo es", apunta Curro, casado y con dos hijas. "Yo me quedé ciego en 2012 cuando me salieron dos tumores vasculares en la retina… y no tenía ni gafas. Me hablaron del Club de Vela Adaptada y fue cuando empecé a navegar".

Sami es el perro de Paco. Tiene 12 años y pertenece a la primera camada de perros guías de la ONCE. Procede de Rochester (Estados Unidos). El adiestramiento comienza con familias de Madrid. Una de ellas, la que empezó con Sami, era muy religiosa y viajó a Roma. El perro fue bendecido, cuando era cachorro, por el papa Juan Pablo II. Sami ya está mayor para subirse al Aldebarán. Se queda junto al atraque, muy tranquilo. Espera a que su dueño se deje fotografiar junto a su amigo Curro. Son las estrellas del Aldebarán, el equipo que sabe que solos no pueden ganar. Se llaman como el caballo de 'Ben Hur' y ya son campeones.

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