ganó el cuarto título en la fase rápida

Mundial de ajedrez: El perdón de Magnus Carlsen a Caruana para destrozarle después

Magnus Carlsen, seguro de su superioridad en las partidas semirrápidas, no dio opción de Fabiano Caruana en el desempate y ganó el título mundial de ajedrez en una final histórica

Foto: Magnus Carlsen (i) y Fabiano Caruana en la rueda de prensa posterior a la última partida del Mundial de Ajedrez. (EFE)
Magnus Carlsen (i) y Fabiano Caruana en la rueda de prensa posterior a la última partida del Mundial de Ajedrez. (EFE)

Magnus Carlsen es campeón del mundo, otra vez. Él y Fabiano Caruana Jugaron 12 partidas a ritmos lentos (Carlsen 2835 puntos Elo y Caruana 2832) y no consiguieron ganar ninguna de ellas. Todas tablas. Aun así, y a pesar de la máxima igualdad, hubo encuentros emocionantes.

Ambos tuvieron opciones de ganar varios juegos, pero no supieron rematar. Sin ir más lejos, en la última partida del 'match' antes de los desempates, Carlsen ofreció tablas a Caruana en una posición donde tenía amplia ventaja. No quiso correr riesgos.

Fue una decisión muy criticada, pero el noruego tenía la total confianza en las partidas a ritmos rápidos. En ese estilo es el mejor. Tiene 2880 puntos Elo, 36 puntos más que el número dos y 91 puntos más que Caruana, actualmente número 10.

Carlsen (i) y Caruana en una de las partidas del Mundial de Ajedrez. (Reuters)
Carlsen (i) y Caruana en una de las partidas del Mundial de Ajedrez. (Reuters)

En los desempates, Carlsen apretó desde la primera partida, ganándola con solvencia. Tras abrir con la apertura inglesa (1. c4, e5, 2. Cc3, Cf6…), fue ganando espacio en el centro y llegaron, en el medio juego, a una posición abierta. Carlsen disponía de la pareja de alfiles, mientras que Caruana tenía la pareja de caballos (la pareja de alfiles puede ser determinante en posiciones de juego abierto; los caballos, en posiciones cerradas), y consiguió llegar con un peón de ventaja en una final de torres. Caruana tuvo que abandonar.

En el segundo juego, Carlsen arrasó con las piezas negras. Jugó igual que en los ritmos lentos cuando salía con las piezas negras: defensa siciliana variante pelican. Es una defensa abierta con mucho contra juego del negro, apertura típica para ir a por la partida. Le bastaron 28 jugadas (la primera partida del campeonato tuvo más de 100) para destrozar a Caruana.

En la jugada 20, Fabiano aún tenía suficiente ventaja (como si jugara con un peón de más, según el módulo de análisis Stockfish) como para luchar por una victoria, pero con el factor tiempo (25 minutos para toda la partida) y un Carlsen jugando al toque rápido, cometió la primera imprecisión importante, quizá la única de toda la final. Caruana jugó 21. c5 y Carlsen no perdonó.

En tan solo siete jugadas más, el módulo de análisis daba una ventaja de casi cuatro peones a favor del campeón del mundo. Desde la imprecisión de Caruana, Carlsen jugó las mismas jugadas que recomendó la ‘máquina’. Todavía tenían en el tablero casi todas las piezas, pero ya era tarde.

El noruego demostró su buena preparación y afrontó la tercera partida con tranquilidad. Las tablas le valían, no así a Caruana. Por eso el italoamericano decidió jugar la defensa siciliana e ir a por la partida. Pero Carlsen estuvo firme y no dando opción de ganar los desempates en ningún momento.

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