Carlsen y Caruana irán a las partidas de desempate del Mundial de ajedrez
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MAGNUS CARLSEN FRENTE A FABIANO CARUANA

Carlsen y Caruana irán a las partidas de desempate del Mundial de ajedrez

Carlsen Magnus y Fabiano Caruana están protagonizando la final del Mundial de ajedrez más ajustada de este siglo. También empataron la última partida reglada, así que irán a las rápidas

placeholder Foto: Magnus Carlsen (i) y Fabiano Caruana, este lunes en Londres. (Reuters)
Magnus Carlsen (i) y Fabiano Caruana, este lunes en Londres. (Reuters)

El noruego Magnus Carlsen y el estadounidense Fabiano Caruana han hecho tablas en las 12 partidas que componen el Mundial de Ajedrez. Todo quedará para los desempates, partidas rápidas, que en teoría son favorables al noruego, ya tres veces campeón del mundo. Carlsen, del que dicen que está desmotivado, tuvo una posición buena para intentar atacar a Caruana con negras en la última partida, pero terminó ofreciendo las tablas y dejando así todo para el miércoles, cuando empezará el desempate.

En cuanto se alcanzó la jugada 30, antes de la cual el reglamento del 'match' prohíbe las tablas, Carlsen, en una posición claramente favorable con las negras, con todas sus piezas apuntando a un rey blanco vulnerable, ofreció el armisticio a un aspirante que no dudó en aceptarlas. El marcador termina la fase 'regular' del duelo con empate a seis puntos después de doce tablas y ahora el título se decidirá el miércoles en cuatro partidas semirrápidas, en las que cada jugador dispondrá de 25 minutos, con 10 segundos de añadidura por movimiento. Si persistiera la igualdad se jugarían dos partidas relámpago (blitz), con 5 minutos por bando más un incremento de 3 segundos por jugada. Si todavía no se resolviera el empate, se jugaría una segunda pareja de partidas blitz y, por último, en caso de nuevo empate, se iría a una 'muerte súbita'. En esta última modalidad, quien gana el sorteo elige color. Las blancas reciben 5 minutos y las negras 4, con un incremento de 3 segundos a partir de la jugada 31, pero el blanco está obligado a ganar. Cualquier otro resultado da la victoria a las negras.

La expectación era máxima en el teatro de The College in Holborn. La presión apretaba con similar intensidad a los dos. Al campeón, porque en caso de derrota perdía título y número uno mundial de un solo golpe. Al aspirante, se enfrentaba a la rara oportunidad de alcanzar ambos honores teniendo la iniciativa de las piezas blancas.

La partida comenzó con una siciliana abierta, variante Pelikan, igual que la décima (1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. d4 cxd4 4. Cxd4 Cf6 5. Cc3 e5 6. Cdb5 d6 7. Cd5 Cxd5 8. exd5), de grato recuerdo para el aficionado, en la que se firmaron tablas pero sólo después de un intenso combate con ataque en flancos opuestos. Con 8...Ce7 (en lugar de 8..Cb8) Carlsen emprendió otro rumbo y n el movimiento 14 amagó con una repetición de jugadas, una tácita propuesta de tablas que Caruana, después de meditar siete minutos, rechazó con 15.Ae3. El estadounidense declaraba su intención de luchar frente a un rival que se daba satisfecho con el empate.

placeholder El noruego Magnus Carlsen y el estadounidense Fabiano Caruana (i). (EFE)
El noruego Magnus Carlsen y el estadounidense Fabiano Caruana (i). (EFE)

El mensaje de Carlsen a Caruana

El mensaje del campeón al aspirante era inequívoco: es tu última oportunidad. Tienes que ganarme hoy porque soy mejor que tú en las rápidas. Caruana invirtió 25 minutos en jugar 17.g3, consolidando el flanco de rey, y se quedaba con 40 minutos menos en el reloj antes del primer control en la jugada 41. El estadounidense se enrocó en largo pero no tenía líneas claras de ataque y estaba apremiado de tiempo frente a un campeón que había montado un esquema de piezas sólido en defensa y con opciones de ataque sobre un rey blanco más vulnerable.

La computadora, en el medio juego, daba apreciable ventaja a las negras, cuyos dos alfiles disponían de diagonales abiertas frente a la pareja blanca resignada a defender. Y entonces se produjo la sorprendente oferta de tablas por parte del campeón. Se siente tan superior en ajedrez rápido que no le importó desaprovechar una posición favorable con la que, hace solo un par de años, jamás habría dejado de presionar a su adversario.

El miércoles Carlsen tendrá que demostrar sobre el tablero su excelencia en los 'penaltis' de las partidas rápidas.

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