nombrada la mejor halterófila del mundo

Cuando el rostro de Lydia Valentín se convierte en la imagen contra el dopaje

Ha sido premiada como la mejor Halterófila del mundo en 2017. Lydia Valentín representa la imagen de la mejor Halterofilia que combate la lacra del dopaje y que necesita el COI

La halterofilia necesitaba un rostro para demostrarle al mundo y, sobre todo, al Comité Olímpico Internacional (COI) que hay un avance y un serio trabajo para limpiar la imagen en un deporte manchado por el dopaje. La cara -trabajo y resultados- de Lydia Valentín (33) ha sido la escogida y premiada como la mejor levantadora del mundo de 2017. “Le han dado el Balón de Oro de la halterofilia”, comenta Constantino Iglesias, presidente de la Federación Española de Halterofilia, a El Confidencial, que acompañó a la deportista española en la recogida del trofeo en Tiflis (Georgia), al que asistieron las máximas autoridades de este deporte y las personalidades políticas del país georgiano.

La Federación Internacional ha sacado pecho de cara al COI con Lydia Valentín para defender la limpieza de la halterofilia. Lydia ha ganado este premio con el 70% de los votos gracias tanto a sus éxitos en la tarima como al reconocimiento de una trayectoria intachable y que sirve de ejemplo para la buena reputación de este deporte. La clave de su éxito no tiene secretos: “Entrenar, entrenar y seguir entrenando. Es una deportista que tiene una genética especial, pero hay que conocerla por su capacidad de trabajo y porque es una luchadora. Es un ejemplo de constancia y profesionalidad por cómo entrena y se cuida”, apunta Constantino Iglesias.

Lydia Valentín, como todo buen deportista que se precie, planifica, cuida su dieta y dedica muchas horas a un entrenamiento detallado y cada vez más perfeccionado. La semana es agotadora y la ocupa con cuatro días de dobles sesiones (tres horas por la mañana y dos horas y media por la tarde) y los otros tres días de una sesión. En su plan está un exigente trabajo y una buena recuperación, en las horas que le quedan, bajo una fuerte disciplina que ella misma se auotoimpone porque quien la conoce afirman que es “una persona soñadora, constante, ambiciosa, sacrificada, que tiene una mentalidad fortísima y siempre con pensamiento positivo”.

Lydia Valentín, sonriente y feliz, en el momento de recoger el trofeo. (Foto: fedehalter)
Lydia Valentín, sonriente y feliz, en el momento de recoger el trofeo. (Foto: fedehalter)

El lastre con el que debe caminar la halterofilia en la actualidad es el de las duras sanciones a diez países que, de forma sistemática, han hecho trampas en las últimas competiciones internacionales. El deporte de levantamiento de peso ha pasado un año duro y difícil. Está amenazado por su exclusión como disciplina Olímpica si no se ponen los instrumentos y mecanismos de control para eliminar a los tramposos y en este contexto de desprestigio ha tenido que actuar el presidente de la Federación Internacional de Halterofilia (IWF), el húngaro Tamás Aján, para aplicar con contundencia el Código Mundial Antidopaje.

A la IWF no le tembló el pulso y sancionó a lo que se ha denominado ‘dopaje institucionalizado’ en países como China, Rusia, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bulgaria, Moldavia, Kazajistán, Ucrania y Turquía que gastaban el dinero que fuera necesario y permitían que sus deportistas tomaran sustancias prohibidas con el fin de alcanzar el éxito. El dopaje masivo ha sido la lacra en este deporte. Tras un tiempo largo de nubarrones y descrédito ha salido el sol. La figura que encarna los nuevos valores de la halterofilia es una española que tiene en su palmarés tres medallas olímpicas, tetracampeona de Europa y campeona del mundo.

La Halterofilia, por el dopaje masivo consentido por los Gobiernos de los países mencionados, ha sido una película de buenos contra malos y hoy, con Lydia Valentín al frente, se puede decir que han triunfado los primeros.

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