Maria Konnikova quería escribir un libro y terminó asaltando la banca al póker
era escritora habitual en el 'new yorker'

Maria Konnikova quería escribir un libro y terminó asaltando la banca al póker

La rusa quería documentarse porque pensaba que desde el juego podría conocer mejor al ser humano. Igual para eso no le sirvió, pero se convirtió en una exitosa profesional del juego

Foto: Maria Konnikova. (Twitter)
Maria Konnikova. (Twitter)
Autor
Tags
Tiempo de lectura5 min

El método Stanislavski es común en actores buenos, quizá un poco flipados. La idea es que si tienes que interpretar a un zapatero en una película, te embosques como uno durante meses hasta percibir sus alegrías y miserias. El periodismo no exige tanto, pero también esa idea suele estar presente. Conocer un tema te lleva en ocasiones a aprender destrezas que antes no podrías ni imaginar. Y, si eres un caso extremo, igual hasta te cambia la profesión y te hace rico.

Maria Konnikova no sabía nada de póker, pero era una escritora de renombre. Hay gente que no se ve límites, así que se dispuso a escribir un libro desde cero sobre el popular juego. Trabajar en el 'New Yorker', como es su caso, abre unas puertas a las que el resto de los mortales no suelen tener acceso, así que pronto se vio rodeada de los mejores jugadores del mundo, aprendiendo un tema del que antes no sabía prácticamente nada.

"No soy la primera reportera que juega al póker, pero hasta donde yo sé soy la primera que no sabe ni el número de cartas en la mesa y en un año pasa a ganar un título importante", explicaba en un tuit reciente ella, que fue periodista pero ahora, por lo que se ve, se ha convertido en jugadora profesional. Porque así hay que considerar a alguien que ha ganado el PokerStars Caribbean Adventure, una competición por la que ganó más de 84.000 dólares.

"Nunca pude pensar que llegaría a algo así, cuando empecé no sabía absolutamente nada del tema", explicaba la jugadora de origen ruso. La cosa empezó el verano del año 2016 ante el reto de ponerse a escribir sobre algo de lo que no tenía mucha idea. Erik Seidel se sentó a su lado y empezó a contarle las cosas que debía mirar y que tendría que entender. Es uno de los mejores jugadores del mundo, y es poco común que alguien de ese calado dé clases a cualquiera. Pero claro, ella era periodista, y por el bien del juego, de la extensión y promoción del mismo, bien valía tenerla cerca y explicarle cómo funciona su mundo.

Los mejores profesores

No fue el único que se tomó en serio la empresa, Isaac Haxton y Jason Koon también se avinieron a echarle una mano en sus investigaciones, abriéndose a ella y explicándole qué se pasa por la mente del jugador y cuáles son las claves hasta terminar siendo un maestro del póker. "Creo que todos querían que tuviese exito porque esperan que el póker se convierta en algo grande. Todos piensan que es un proyecto interesante y les gustaba que me involucrara tanto", relata Konnikova en la página pokernews.

La rusa es psicóloga de formación, una profesión bastante habitual en el mundo del póker. Su idea, cuando aún era un libro lo que quería hacer, tenía que ver con las teorías del matemático John von Neumann y la teoría del juego. Pensó que desde las cartas podría entender mejor la mente humana y cómo reacciona ante una mezcla entre habilidades y suerte, pues ambas son imprescindibles para sacar adelante una buena partida.

"Quiero ver el póker como una metáfora de la vida en general, la historia exploraba otros conceptos y elementos de lo que significa ser un humano y creo que el póker realmente te lleva a ellos. ¿Hasta qué punto controlamos nuestras vidas? maximizar la habilidad pero necesitando la suerte, es un entorno del que se puede sacar mucho", cuenta Konnikova, quizá con un concepto elevado en exceso de todo lo que se puede sacar de un juego de azar.

De los novatos a los grandes premios

Todos esos pensamientos tan elevados le venían a la cabeza cuando aún no había empezado a ganar dinero, claro. Lo de meterse en campeonatos llegó casi por inercia, ya que empezaba a tener cierta mano con los naipes debía experimentar las sensaciones que da apostar dinero o mirar a los ojos a alguien que está desesperado por ganarte. Comenzó, con el consejo de sus ilustres mentores, en torneos pequeños, de 20 y de 40 dólares. El riesgo es mínimo, el divertimento alto. Pero de algún modo ya abrazaba el vértigo que supone poner unas fichas encima de la mesa.

"Al principio tampoco me encantaba, recuerdo jugar contra idiotas y listillos que se aprovechan de los turistas". El nivel de competición era bajo y en esa fauna no encontró lo que estaba buscando. Por suerte, se le dio bien y eso le hizo ir poco a poco prosperando en el mundillo. Y no tardó demasiado en ganar los 84.000 dólares en una mesa con 250 jugadores más. Y colocarse 42 de 582 en un campeonato del mundial de póker. "Todo cuadró de repente, estoy aprendiendo y jugando bien, es realmente maravilloso cuando tu estudio y trabajo se ve recompensado".

Fue segunda en Macau y ahora aspira al premio de Montecarlo. La vida le ha cambiado tanto que ese libro con el que quería descubrir las mentes de los jugadores ha quedado aparcado. Quizá hasta que evolucione tanto que pueda ser autobiográfico. "Espero que mi historia inspire a la gente, quiero que piensen que si yo pude ellos también".

Deportes

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios