la nfl, asombrada con su rendimiento físico

La historia imposible de Shaquem Griffin: a un paso de la NFL con una mano amputada

Esta semana se realiza la combinada del draft y los equipos han podido ver como es uno de los jugadores más potentes y rápidos en año. Intenta demostrar que puede jugar sin la izquierda

Foto: Shaquem Griffin intenta un placaje. (EFE)
Shaquem Griffin intenta un placaje. (EFE)
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El dolor era insoportable para Saquem Griffin. Tenía cuatro años y con un cuchillo intentaba cortarse la mano izquierda. Su madre entró en la cocina y, alarmada, pidió cita para amputarle la extremidad. El niño había nacido con el síndrome de banda amniótica, una enfermedad que impide el desarrollo normal de los dedos y que produce un extremo dolor. Pasaría el resto de su vida con una sola mano, y con ella quiere jugar la NFL.

Este es el comienzo de la historia de un chico que nunca pensó que ser manco fuese un impedimento para nada. La muestra de ello es el último capítulo, por el momento, de toda esta historia. Pasó estos días en Indianápolis, donde se celebra la combinada del draft de la NFL. Allí van todos los equipos de la liga para ver a los diferentes jóvenes que se quieren apuntar a la liga pasar diferentes pruebas técnicas y físicas. Saquem, en principio, no estaba apuntado para ir. Pocos creen que aspire realmente a jugar en la liga. Finalmente sí acudió, aunque solo fuese para dejar ojipláticos a todos los allí presentes.

Uno de los test es el banco de pesas. Buscan ver cuántas veces seguidas pueden levantar 102 kilos. Griffin se colocó una prótesis en su muñón para poder agarrar la barra y realizó 20, bastante por encima de lo habitual en un posición. Por poner un ejemplo cercano, su hermano gemelo, que no tiene minusvalía alguna, hizo 14 el pasado año. Terminó saliendo en la tercera ronda del draft y jugando esta temporada en los Seattle Seahawks.

El más rápido en una década

Y ni siquiera fue lo más sorprendente que hizo en el fin de semana. Otra de las pruebas físicas a las que se enfrentan los aspirantes es a correr 40 yardas. Lo hizo en 4.38 segundos y, por ponerlo en contexto, es el mejor tiempo que ha tenido alguien de su posición en más de diez años. El anterior récord lo tenía Jon Alston, con 4.40. El evento es muy seguido en el país y, justo después de saberse su tiempo, empezaron a salir tuits de jugadores expresando su sorpresa ante la gesta de Griffin. Entre ellos algunos de los mejores de la posición, como Von Miller.

"Si no es elegido en el draft el sistema estará viciado", comentaba Richard Sherman, jugador de los Seahawks y uno de los más inteligentes comentaristas de la prensa estadounidense. Desde un punto de vista de rendimiento físico hay pocas dudas, el chico tiene velocidad y fuerza más que suficientes para jugar en la NFL.

Y el juego también lo tiene. No es necesario comentar que pocos lo han tenido más difícil que él para terminar jugando competitivamente a un deporte, más aún a uno de contacto como es el fútbol americano. Lo explicó hace unas semanas en 'The Players Tribune'​. Cuando era pequeño su padre le sometía a sesiones de entrenamiento tan duras como a sus hermanos. Él las odiaba y solo recibía como respuesta un "ya me lo agradecerás".

En ese relato cuenta aquel día que el entrenador rival no quería que disputase un partido por tener un muñón en el brazo izquierdo. O los problemas múltiples que se encontró en la universidad hasta que encontró un camino a la titularidad. Compartía habitación con su hermano gemelo, que entró en el equipo sin problemas, y él tenía que quedarse en el dormitorio viendo como su equipo, los UCF Knights, jugaban partidos fuera de casa sin contar con su presencia.

Campeón moral

Le costó entrar en el equipo, todos los veranos era el primero en la concentración de pretemporada, se dejaba la piel en el brazo. Pero generaba dudas, como las que tienen hoy en día los diversos equipos de la liga. En las dos últimas temporadas sí consiguió estar en la plantilla, y no ha decepcionado. Ha sido nombrado jugador defensivo del año de su conferencia y le han seleccionado en el segundo mejor equipo defensivo de todo el país.

Es curioso, porque además ha ido a recalar en una universidad orgullosa que ha tenido su mejor temporada. Es, de hecho, el único equipo invicto de todo del país. Y Griffin, por supuesto, considera que son campeones. Por el extrañísimo sistema del fútbol universitario no fueron escogidos para jugar el torneo final. El argumento dado, a pesar de no haber perdido en todo el año, es que no se enfrentaron a rivales lo suficientemente potentes. A ellos, claro, la explicación no les vale y se consideran campeones morales. Es más, hicieron un desfile por el campus para celebrarlo.

"Sé que hay ojeadores y técnicos, incluso algunos directores deportivos, que están dudando de mí, y me parece bien, lo entiendo, solo tengo una mano y por eso mismo siempre ha habido gente que cuestiona mi capacidad para jugar a este deporte", explicaba en su carta Shaquem. "Si tu eres uno de esos general manager que cree que sí puedo jugar en la NFL, te doy las gracias, estoy deseando que llegue la oportunidad de demostrarte que tenías razón. Y si eres de los que duda, también te doy las gracias, porque tú eres de los que me ha mantenido día a día motivado para jugar cada vez más fuerte", plantea Griffin.

Quien desde luego no duda de sí mismo es él. Y está dispuesto a cualquier prueba para demostrarlo.

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