El factor Sterbik para acabar de una vez con la maldición europea del balonmano
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juega la final europea este domingo con españa

El factor Sterbik para acabar de una vez con la maldición europea del balonmano

Sterbik viajó de urgencia el jueves a Zagreb por la lesión de Pérez de Vargas. Un día después paró tres penaltis en la semifinal contra Francia. Este domingo estará en la final contra Suecia (20:30 horas)

placeholder Foto: Sterbik detuvo tres de los cinco penaltis que le lanzaron los franceses en la semifinal del Campeonato de Europa. (Reuters)
Sterbik detuvo tres de los cinco penaltis que le lanzaron los franceses en la semifinal del Campeonato de Europa. (Reuters)

Arpad Sterbik estuvo solo un minuto y 50 segundos sobre la cancha durante la semifinal del Campeonato de Europa de Balonmano, pero le sobró tiempo para sacar de quicio a Francia. Treinta y seis horas antes ni siquiera estaba en Zagreb (Croacia), pero la lesión de Gonzalo Pérez de Vargas obligó a Jordi Ribera a convocarlo de urgencia. El portero acudió a la llamada y tuvo una actuación destacada ante la mejor selección de la historia, esa que tantas veces había dejado a España con las ganas, pero que el viernes sucumbió ante la fantástica actuación de un equipo que este domingo tendrá ante Suecia (20:30 horas, La1) una nueva oportunidad de ganar su primer oro europeo.

Sterbik llegó, vio y paró. Lo que ha hecho durante los últimos 20 años, el tiempo que lleva en la elite del balonmano aterrorizando a rivales, instalado en el podio de los mejores porteros del mundo. No había empezado el siglo XXI y ya estaba ganando medallas con Yugoslavia. Y en la actualidad sigue dejando actuaciones memorables con el Vardar, equipo con el que ganó la Champions League la pasada temporada. Su palmarés rebosa de títulos conseguidos con el Veszprém (equipo al que volverá la próxima temporada), el Ciudad Real, el FC Barcelona y el citado Vardar de Macedonia. Además, cinco medallas internacionales, tres de ellas con España, a la que representa tras su nacionalización en 2008.

placeholder Sterbik se incoporó el jueves a la concentración de la selección española en Zagreb. (EFE)
Sterbik se incoporó el jueves a la concentración de la selección española en Zagreb. (EFE)

Con España ganó el Mundial de 2013, el bronce europeo de 2011 y la plata europea de 2016, su último gran torneo con la selección. Su tiempo ya había pasado: entre Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales, la portería está más que bien cubierta. Pero Sterbik ha demostrado que su compromiso sigue intacto. El mayo del año pasado ya sustituyó al portero del FC Barcelona, ausente por lesión, en la clasificación para este campeonato.

Sterbik llevaba desde el 14 de diciembre sin jugar un partido, pero no se notó el viernes contra Francia. Vio casi todo el partido desde el banquillo y solo salió de él para darle el relevo a Corrales en los lanzamientos de 7 metros de los franceses. El resultado no pudo ser mejor. Antes de la semifinal, Francia solo había fallado cuatro lanzamientos de penaltis en todo el torneo (16/20 en seis partidos). Contra España erró tres de los seis que lanzó, todos parados por el recién llegado guardameta. Uno de ellos fue un intento de vaselina de Michaël Guigou que Sterbik paró con una suficiencia casi insultante.

La actuación de Sterbik en las semifinales.

"Sterbik y Saric son los mejores", afirmó a este periódico Gonzalo Pérez de Vargas hace tres años durante el Mundial de Qatar, campeonato que Sterbik se perdió por lesión. Pérez de Vargas los conoce bien a los dos tras coincidir con ellos en el Barça. Ambos, además de sus cualidades físicas y técnicas, tienen algo más; comparten esa aura de portero imbatible que afecta al lanzador. Con Sterbik en la portería, el rival está menos tranquilo.

La presencia de Sterbik puede ser un factor decisivo en la final. En partidos de ese tipo, el portero de origen serbio suele crecerse. Viendo lo que sucedió en la semifinal, lo normal es que sea Corrales el que juegue la mayor parte del encuentro. El jugador del PSG estuvo a buen nivel contra Francia y tiene la confianza de Jordi Ribera, pero si los lanzamientos suecos comienzan a entrar, el seleccionador podrá tirar de una leyenda cuya presencia entre palos puede cambiar el rumbo de un partido.

"He venido a ayudar a intentar ganar una medalla y creo que el equipo puede lograrla", dijo Sterbik el jueves tras su llegada a la capital croata. De momento, la medalla ya está asegurada, ahora solo falta saber si será de plata o de oro. Si es de oro, será la primera de ese metal para España tras cinco finales en los 25 años de historia del torneo. Y también la primera del portero.

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