la propuesta de un dirigente británico

Si ponemos chips a los perros, ¿por qué no a los deportistas para detectar si se dopan?

Mike Miller, consejero delegado de la Asociación Mundial de Deportistas Olímpicos, propone implantar un chip a cada deportista para detectar si se dopan

Foto: ¿Son los chips el siguiente paso en la lucha antidopaje? Mike Miller, consejero delegado de WOA, cree que sí. (Reuters)
¿Son los chips el siguiente paso en la lucha antidopaje? Mike Miller, consejero delegado de WOA, cree que sí. (Reuters)

El dopaje es el desafío más importante al que se enfrenta el deporte. Y de momento va perdiendo. Las autoridades, lideradas por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), tardaron años en descubrir el dopaje de Estado en Rusia, por poner uno de los últimos ejemplos de las dificultades para hacer frente a ese problema. Unas veces falta voluntad, otras la coordinación y contundencia y siempre los recursos. Hay victorias, pero la impresión general es que los tramposos están un paso por delante.

Para acabar con eso, Mike Miller, consejero delegado de la Asociación Mundial de Deportistas Olímpicos (WOA, en sus siglas en inglés), ha propuesto implantar un chip a los deportistas, algo muy parecido a lo que se hace con los perros. Él mismo usó ese símil. "Algunos dicen que no deberíamos hacer eso a la gente. Bueno, somos un país que ama a los perros, estamos dispuestos a implantarles un chip, y eso no parece que los dañe, ¿por qué no estamos dispuestos a ponernos un chip nosotros?", declaró Miller el pasado martes en un simposio sobre ética en el deporte celebrado en el Westminster Media Forum.

“Para detener el dopaje necesitamos implantar un chip a nuestros deportistas (…) Algunos dicen que es una invasión de la privacidad, pero el deporte es un club y no tienes que unirte a él si no quieres, si no puedes seguir las reglas", dijo Miller, según recogen varios medios británicos. El dirigente aclaró que no hablaba en nombre de la WOA, pero su presencia allí era en calidad de consejero delegado de esa organización. La WOA fue fundada en 1995 y ratificada al año siguiente por Comité Olímpico Internacional (COI), entonces presidido por Juan Antonio Samaranch. En la actualidad aúna a 148 organizaciones nacionales que representan a más de 100.000 deportistas olímpicos. Su actual presidente es el francés Joël Bouzou.

Entre la audiencia que escuchaba a Miller estaba Nicole Sapstead, directora ejecutiva de la agencia antidopaje británica, que había hablado antes. Sapstead no se mostró muy convencida con la idea y expuso sus dudas. “Damos la bienvenida a los desarrollos tecnológicos verificados que puedan ayudar a la lucha contra el dopaje. Sin embargo, ¿podemos estar seguros de que este tipo de cosas no pueden ser manipuladas o si pueden monitorizar con precisión todas las sustancias y métodos que recoge la lista de sustancias prohibidas?", preguntó.

En opinión de Miller, quien afirmó que esa tecnología está cerca de alcanzar un punto que permita su uso para luchar contra el dopaje, aunque no aportó ninguna prueba, la ventaja precisamente es que los chips no podrían manipularse. "Los microchips superan la cuestión de si la tecnología puede ser manipulada, porque ellos (los deportistas) no tienen control sobre el dispositivo", dijo. El exejecutivo de la BBC teme que los tramposos aprovechen antes la tecnología y la utilicen en su favor para medir sus parámetros y evitar dar positivos en los controles.

Mike Miller, consejero delegado de WOA. (WOA)
Mike Miller, consejero delegado de WOA. (WOA)

Las autoridades deportivas van un paso por detrás, como demuestra que el COI solo haya sido capaz detectar decenas de positivos en los Juegos Olímpicos de Pekín y Londres años después de su celebración y con técnicas que no existían o no se utilizaban entonces.

Actualmente, el sistema antidopaje tiene dos patas: los controles (dentro y fuera de competición) y el pasaporte biológico. El número de controles no está unificado entre deportes. No pasa los mismos un ciclista que un futbolista. Cada federación y cada agencia antidopaje nacional implementa sus propios programas, todos sujetos al Código Mundial Antidopaje aprobado por la AMA, pero con diferencias entre sí. Los deportistas seleccionados están obligados a introducir en el sistema ADAMS​ su localización todos los días del año y a indicar al menos una hora diaria de disponibilidad para pasar un control. No son pocos los que ya consideran eso una invasión de su privacidad.

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) dirige la lucha contra el dopaje a nivel mundial. (Reuters)
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) dirige la lucha contra el dopaje a nivel mundial. (Reuters)

"El problema con el actual sistema antidopaje es que todo lo que dice es que, en un momento preciso, no hay sustancias prohibidas (en el organismo), pero necesitamos un sistema que diga que estás libre de sustancias todo el tiempo y que detecte si hay cambios en los marcadores”, continuó explicando Miller. Sus palabras no son del todo acertadas: el pasaporte biológico no es un método de detección directa, sino indirecta. Es un fichero individual que recoge los resultados de los análisis de cada deportista y permite elaborar un perfil, a partir del cual se pueden detectar posibles anomalías en futuros análisis.

"Solo estoy lanzando una idea. Estoy midiendo la reacción, pero necesitamos nuevas maneras de proteger la limpieza en el deporte. No soy Steve Jobs, pero necesitamos gastar el dinero y usar la última tecnología", dijo Miller. En ese tiene razón, la lucha antidopaje necesita más financiación y estar a la vanguardia tecnológica, pero quizá implantar chips a los deportistas sea cruzar una frontera muy peligrosa.

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