un asunto siempre lleno de sombras

El protocolo contra el acoso sexual que pudo salvar a Antonio Peñalver

Existe un protocolo perfectamente diseñado para que el silencio no sea complice en casos de abusos sexuales, tanto en mayores como en menores de edad

Foto: El mundo del atletismo español se ha convulsionado con la denuncia de Antonio Peñalver. (Reuters)
El mundo del atletismo español se ha convulsionado con la denuncia de Antonio Peñalver. (Reuters)

Una denuncia de un joven atleta sacó a la luz un asunto que existe desde hace mucho, pero que casi siempre queda tapado, y olvidado, por el paso del tiempo. La semana pasada, era detenido Miguel Ángel Millán por la acusación de un antiguo pupilo, que le denunció por haber sufrido abusos sexuales cuando era menor de edad. Este episodio provocó que Antonio Peñalver, subcampeón olímpico de decatlón en Barcelona 1992, declarara ante la Policía haber sufrido los mismos abusos por parte de este técnico cuando ambos trabajaban juntos. Pasan los años y muchos casos, conocidos pero no denunciados, van quedando en el olvido. Desde hace tiempo, ante una cuestión de tanta gravedad y que genera alarma social, se adoptan medidas para evitar que el abusador quede impune.

Un punto de vital importancia es que desde hace tiempo ya existe un registro en el que aparecen los nombres de las personas involucradas en asuntos de esta índole. Hasta hace poco no existía, pero ahora ya están perfectamente anotados los nombres de aquellas personas implicadas en materias de este tipo. Este listado depende del Ministerio del Interior, y en el mismo se incluyen los datos relativos a la identidad y perfil genético (ADN) de las personas condenadas mediante una sentencia firme por los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales. Antes, una persona señalada por un delito de estas características podía cambiar de residencia sin que en el nuevo destino se supiera prácticamente nada de su pasado.

Antonio Peñalver, tras ganar la plata en Barcelona 92.
Antonio Peñalver, tras ganar la plata en Barcelona 92.

Ahora, todos los entrenadores, en este caso, deben presentar un documento ('certificado de delitos de naturaleza sexual para trabajar con menores') en el que quede corroborado perfectamente que en su hoja de servicios no aparece un precendente de esta naturaleza. Ni hechos ni denuncias. El Consejo Superior de Deportes (CSD) exige a todas las federaciones deportivas la elaboración de un protocolo propio para poder recibir las subvenciones anuales de este organismo, algo que todas han realizado de manera unánime. El organismo que ahora preside José Ramón Lete presentó en mayo de 2014 el Protocolo para la Prevención, Detección y Actuación frente al Acoso y Abuso Sexual, escrito que trasladó, además de a las diferentes federaciones, a comunidades autónomas y ayuntamientos.

"Es un tema muy grave; no solo afecta a las personas, también a sus entornos", asegura el presidente de la Federación de Atletismo

Han cambiado mucho las cosas en los últimos tiempos. Antonio Peñalver se mantuvo en silencio durante años, cosa que posiblemente no hubiera sucedido si estas medidas y protocolos hubieran estado activos en su momento. El CSD cuenta con un pormenorizado protocolo para atajar el acoso y abuso sexual. Para empezar, el director general de Deportes ha de nombrar dos delegados de protección, de distinto sexo, entre personas que sean cercanas a los deportistas, personas que conozcan perfectamente este terreno. Además, existe un comité asesor, formado por un representante de la Subdirección General de Régimen Jurídico del CSD, un asesor de la presidencia del CSD, un representante de la Dirección General de Deportes y un representante de la Dirección de los Centros de Alto Rendimiento.

El CSD tiene diseñado un protocolo para cazar al acosador. (Reuters)
El CSD tiene diseñado un protocolo para cazar al acosador. (Reuters)

¿Qué debe hacer la víctima? ¿Cuáles son los pasos que ha de seguir? En primer lugar, el procedimiento para denunciar al acosador comienza por la comunicación, verbal o escrita, de la víctima, su representante legal o una persona que tenga un detallado conocimiento de la situación. La misma ha de presentarse ante uno de los delegados de protección, que tratará de obtener la mayor información posible para hacer un primer diagnóstico. Es el momento de entrevistarse con todas las personas que están inmersas en el caso —denunciante, denunciado, presunta víctima...—, además de con testigos u otras personas cuyo testimonio sea de relevancia. Se abre un plazo de 10 días en el que el delegado deberá redactar un informe, evaluando la situación y proponiendo qué camino tomar o acciones a adoptar.

El comité asesor, con el informe en la mano, deberá archivar, continuar con el procedimiento —si hay indicios, pero no hechos probados— o poner de inmediato en conocimiento de la Dirección General de Deportes el caso, en el supuesto de tener claro que hay un caso de posible acoso o abuso sexual. Cuando no hay dudas sobre el hecho, se comunicará al juzgado de guardia o a la Fiscalía el presunto acoso o abuso sexual en caso de menores. Otro paso es comunicar a la federación afectada lo sucedido, para que adopte las medidas pertinentes. Si hablamos de un entrenador que trabaja en el Centro de Alto Rendimiento, se le expulsará de inmediato de la Residencia Joaquín Blume. El deportista dañado, obviamente, podrá emprender las acciones que considere oportunas a nivel particular.

Con este protocolo, se trata de promover un contexto social de rechazo, también de respuesta inmediata ante cualquier brote de violencia sexual

Si se trata de un menor, la Dirección General de Deportes trasladará los hechos a la Fiscalía de Menores, también a los padres o tutores cuando se trate de una situación ejercida por personas ajenas a la familia. Igualmente, el CSD informará a los Servicios Sociales de la comunidad autónoma correspondiente de la existencia del protocolo en cuestión, con el fin de que sea designada una persona de enlace directo en los mismos para proporcionar, cuando sea preciso, el oportuno asesoramiento. En cualquier caso, el CSD llevará a cabo, en el ámbito de sus competencias, todas las actuaciones necesarias para la defensa y protección del menor. Con este protocolo, se trata de promover un contexto social de rechazo, también de respuesta inmediata ante cualquier brote de violencia sexual, tanto contra mayores como menores de edad.

La aparición pública y mediática de Peñalver ha removido un asunto que provoca una gran inquietud en la sociedad, al aparecer en escena menores de edad. Raúl Chapado, nuevo presidente de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA), opta por mantener una prudente postura ante una cuestión tan desagradable. Así, y de manera escueta, explica en conversación con El Confidencial que "dada la gravedad del tema, que además me afecta en lo personal porque he sido compañero y soy amigo de Antonio Peñalver, creo que lo mejor es dejar trabajar al juzgado y a la Policía. No solo afecta a las personas, también a sus entornos". Y deja claro que "aquí, en la RFEA, vamos a estar en plena colaboración con lo que se nos requiera, y con el CSD con respecto a los protocolos actuales y los que se puedan implantar a partir de ahora".

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