El TAD decide este viernes

El campeonato de España de galgos, en el aire por el ADN de un perro robado hace años

El TAD estudia suspender la competición al demostrar un banco genético que hay dos galgas nietas de Chapapote. Este semental fue robado y, para frenar los robos, su progenie no puede competir

Foto: El galgo Chapapote, cuando fue rescatado. (Guardia Civil)
El galgo Chapapote, cuando fue rescatado. (Guardia Civil)

El mundo de los galgos de campo vive estos días pendiente de una película mezcla de 'CSI' y el caso Cheryshev. El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) decide este viernes si suspende cautelarmente el Campeonato de España de galgos de campo, previsto para el fin de semana en Nava del Rey (Valladolid). Y lo hace porque se han clasificado galgas que no podían hacerlo por ser nietas de Chapapote, un mítico galgo robado hace años con el fin de cobrar por su esperma, según fuentes del sector. Un banco genético de ADN con miles de muestras de galgos ha dado el aviso de que las galgas Fantasía de Luciano de la Cava y Sola II de los Rodríguez son en realidad nietas de Chapapote, por lo que tienen prohibida la competición. La norma quiere frenar los robos de estos animales, habituales por su alto precio.

Javier Cañón, catedrático del departamento de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, soltó la bomba hace unas semanas. Y lo hizo sin darse cuenta. "Nos pidieron que dijéramos si un galgo era hijo de otro. Recuerdo que era Navidad y estaba la facultad cerrada", cuenta en su despacho. Es un sitio modesto, abarrotado de pósteres de animales. Cañón trabaja en la mejora genética de razas de ganado y fue el elegido en 2005 por la Federación Española de Galgos para crear un banco de ADN pionero con el que poder rastrear el origen de todos los galgos que compiten.

Trofeo de los Premios Nacionales Galgos España.
Trofeo de los Premios Nacionales Galgos España.

Cañón y su equipo enviaron la respuesta: efectivamente ese galgo era hijo del que les habían consultado. Con el ADN, la probabilidad de coincidencia es de uno entre 400 trillones. Así que no había duda. Un expediente más. Para Cañón son solo números porque no trabaja con nombres, pero al enviar el positivo a la Federación Española de Galgos acababa de desencadenar un extraño caso de final aún incierto.

La Guardia Civil detuvo a 29 personas a raíz del secuestro de Chapapote. Ganaron medio millón con él

El galgo padre era Chapapote. Un mito entre los galgueros. Este ejemplar, negro y considerado uno de los mejores sementales de España, estuvo robado entre 2008 y 2013. Pero no para competir sino para cubrir hembras. Según anunció la Guardia Civil cuando lo recuperó, los ladrones cobraban entre 600 y 1.000 euros por cada monta. Chapapote era una mina. La Guardia Civil afirmó que podían haber ganado con él medio millón de euros. La avaricia les pudo, porque entonces intentaron inscribir a Chapapote como reproductor en el Libro de Registro de Orígenes de la Federación, hacer oficial su trabajo. Lo habían rebautizado como Litri y cambiado el chip. La Guardia Civil, que sospechaba del tema, pidió a Cañón que comparara su ADN con el de Chapapote, y bingo: Litri era en realidad Chapapote. A raíz de ese informe fueron detenidas 29 personas, aunque el caso aún acumula polvo en algún juzgado.

El ADN dio una vez con Chapapote y permitió desarticular una banda de robo de galgos, un deporte minoritario pero que mueve mucho dinero porque por los buenos perros se llegan a pagar fortunas. El banco de datos de ADN de la Federación, creado en 2005, siguió acumulando muestras de sangre, y hace tres años los responsables de la competición decidieron que ya tenían suficientes datos (ahora suma unas 12.500 muestras). Así que establecieron que todo animal que compitiera debía tener su origen registrado. Ya podrían saber de quién era hijo, su linaje, y evitar fraudes y robos -aparentemente, en el submundo del galgo hay elementos turbios y las medidas de seguridad para evitar que roben un buen galgo son extremas-. 

Fantasía Luciano de la Cava ha resultado ser nieta de Chapapote. (Federación Andaluza de Galgos)
Fantasía Luciano de la Cava ha resultado ser nieta de Chapapote. (Federación Andaluza de Galgos)

En esas llegaron Fantasía de Luciano de la Cava, hija de Siete de Basilio y propiedad de un galguero sevillano y finalista de la próxima edición del Campeonato de España de Galgos tras ganar un grupo en Andalucía. También había dudas sobre Sola II de los Rodríguez, del extremeño Juan Francisco Rodríguez Calderón, finalista de Extremadura, donde no llegó a disputar la final por la sanción. Una denuncia hizo sospechar a la federación, que pidió comprobar sus orígenes. En el libro genético no estaban sus muestras de sangre, pero sí de sus padres. La Federación, que no ha querido comentar el caso por lo sensible que resulta para ellos, pidió que cotejaran el padre de estas galgas con el ADN de Chapapote. Y lo eran. Las galgas eran sus nietas. Y según la normativa, no podían competir.

Los dueños, escandalizados por la exclusión a última hora, alegaron que han competido antes sin que nadie les excluyera y que hay familiares corriendo alegremente por otros campeonatos, según fuentes del sector. El banco de ADN está en sus primeras temporadas y ocurren estas cosas, que aparecen sanciones de golpe. El abogado de los galgueros no quiso ayer comentar la noticia. Han llevado el caso al TAD pidiendo la suspensión cautelar del campeonato. La decisión la tiene que tomar el viernes, el mismo día que comienza la prueba.

(Fotografía: Fedegalgos.com)
(Fotografía: Fedegalgos.com)

El caso demuestra las aplicaciones de la genética en estos casos. Y podría tener más, para buscar buenos ejemplares, por ejemplo. Aunque Cañón critica que normalmente los galgueros se fían más "de la alquimia que de la ciencia" a la hora de seleccionar galgos. En dos galgos que parecen iguales, señala, "uno de ellos transmite esa información genética y otro no, pero para el galguero son iguales". Este explica que con técnicas genéticas "se puede medir el mérito genético del individuo, que es el comportamiento de sus hijos".

Añade que no es algo exclusivo de los galgos: los caballos y los toros de lidia, por ejemplo, también intentan mejorar la raza sin aplicar de verdad la genética. Los galgueros sí han encontrado otras aplicaciones. Al departamento de Cañón a veces llegan muestras de sangre de un galguero para que le digan de una camada cuáles son hijos de cada padre, ya que una hembra puede ser montada por varios machos y dar hijos distintos a la vez. Sin embargo, en el sector manda más la tradición, el ojo del galguero, la intuición: "Tienen una confianza ciega en la genética, en que un buen galgo va a ser un buen reproductor, pero no utilizan la genética". Salvo con Chapapote.

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