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Olazábal, el pupilo de Severiano Ballesteros
que honró a su mentor gracias a la Ryder Cup
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PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LOS DEPORTES DE 2013

Olazábal, el pupilo de Severiano Ballesteros
que honró a su mentor gracias a la Ryder Cup

José María Olazábal ya es una leyenda del deporte mundial. El golfista guipuzcoano puede presumir de formar parte del reducido elenco de deportistas que poseen en

José María Olazábal ya es una leyenda del deporte mundial. El golfista guipuzcoano puede presumir de formar parte del reducido elenco de deportistas que poseen en su haber un Príncipe de Asturias, un logro que ha conseguido gracias a sus éxitos en sus más de 25 años como profesional. Pupilo de Severiano Ballesteros, su impronta le ha llevado a convertirse en una de las grandes figuras de todos los tiempos, marcando una época en la Ryder Cup.

A sus 47 años, Olazábal lo ha ganado casi todo en el mundo del golf. Pero si un torneo ha marcado de manera definitiva al de Fuenterrabía es, sin duda, la Ryder Cup. No sólo formó junto a 'Seve' la pareja más exitosa de toda la historia del campeonato, sino que consiguió cuatro títulos en sus siete participaciones, además de hacer historia como capitán del combinado europeo en la última edición, comandando a su equipo a una remontada histórica.

Tras ser campeón de España en las categorías infantil, júnior, boys y amateur, en 1982 consiguió su primer gran triunfo internacional logrando el título mundial de jóvenes jugadores en Atlanta. Pocos años más tarde daba el salto al profesionalismo y, lo cierto, es que no iba a empezar nada mal: acabó en segundo lugar en la Orden al Mérito Europeo y fue elegido mejor neoprofesional del circuito continental. Fue segundo en la general, sólo por detrás de Ballesteros.

Pronto comenzarían sus primeros éxitos, con victorias en el Ebel European Masters, el Open suizo, el Sanyo Open o la Dunhill Cup. Pero su gran despegue iba a tener lugar con la Ryder. En su primera participación, sucedería una anécdota que le marcaría de por vida: "El primer día estaba muy nervioso, nunca había jugado ante tanta gente. Ballesteros se me acerco y me dijo: 'Haz tu juego, yo me ocupo del resto'. Terminamos ganando", asegura Olazábal.

Desde ese momento, la union entre ambos iba a ser muy estrecha. En las once participaciones en la Ryder de Ballesteros y Olazábal sólo perdieron dos partidos, lo que les vale para ser, aún a día de hoy, la mejor pareja de toda la historia del torneo. Los siguientes años iban a seguir siendo exitosos para el jugador vasco, consiguiendo una nueva Ryder, un Volvo PGA Championship o un Masters de Augusta, entre sus grandes éxitos. Pero el infortunio se iba a cruzar en su camino.


Una lesión complicada

En 1995, una artritis reumática le provocó graves dolores en sus pies, que incluso le obligaron a pedir permiso al circuito europeo para realizar los distintos recorridos en coche. En vista de que los problemas no remitían, Olazábal decidió operarse de sus dolencias, lo que le tuvo alejado del golf durante un tiempo. No sería hasta 1997 cuando regresara a la alta competición, volviendo a la senda del éxito en el Turespaña Masters y, de nuevo, en la Ryder Cup.

Olazábal había regresado a lo grande, y sólo dos años más tarde volvía a coronarse campeón del Masters de Augusta. Pero un mal comienzo en el Open USA provocó un enorme enfado en el jugador, que se iba a romper un hueso de la mano tras golpear una pared por su frustración. Esto iba a provocar que el año 2000 volviera a ser un año de sequía y el comienzo de su declive. A pesar de alcanzar picos de forma, nunca volvió a ser el mismo.

La artritis reumática volvió a aparecer, afectándole a rodillas, espalda y hombros. A pesar de lograr algún éxito más, como el Abierto de Lyon (2001), el Clásico de Mallorca (2005) o la Ryder Cup de 2006, sus problemas físicos le hicieron alejarse la competición definitivamente en 2007. Olazábal siguió jugando de manera esporádica, pero el golpe más duro de su carrera iba a llegar con el fallecimiento de 'Seve' en 2011, su mentor y gran amigo.

Una Ryder Cup para el recuerdo

Escasos meses antes de esta trágica noticia, Olazábal había sido elegido de manera unánime como capitán del equipo europeo de la Ryder de 2012. El adiós del cántabro fue la gran motivación del golfista vasco para luchar por un título que pasaría a la historia. Europa ganaría 14,5 a 13,5 en un torneo loco, en el que el conjunto continental iba a conseguir remontar cuatro puntos, la mayor ventaja nunca antes recortada. "Esto es para ti", exclamaría Chema tras la victoria.

Olazábal es miembro del Salón de la Fama del Golf desde 2009, el único español junto a Ballesteros que pertenece a este selecto club que reúne a los mejores golfistas de todos los tiempos. Además de los dos Masters de Augusta, suma 22 victorias en el circuito europeo y seis en el estadounidense. Desde este miércoles, también puede presumir de tener el Príncipe de Asturias del deporte: el pupilo de 'Seve' ha logrado su merecida recompensa.

José María Olazábal ya es una leyenda del deporte mundial. El golfista guipuzcoano puede presumir de formar parte del reducido elenco de deportistas que poseen en su haber un Príncipe de Asturias, un logro que ha conseguido gracias a sus éxitos en sus más de 25 años como profesional. Pupilo de Severiano Ballesteros, su impronta le ha llevado a convertirse en una de las grandes figuras de todos los tiempos, marcando una época en la Ryder Cup.