LAS 22 MEDALLAS QUE SE CONSIGUIERON EN 1992 VUELVEN A SER EL OBJETIVO A BATIR

De Barcelona a Londres: 20 años que cambiaron el deporte español… y el país

El 25 de julio de 1992, ‘Epi’ hizo el último relevo cuando pasó la antorcha olímpica a Antonio Rebollo para que lanzara la flecha que iluminó

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    El 25 de julio de 1992, ‘Epi’ hizo el último relevo cuando pasó la antorcha olímpica a Antonio Rebollo para que lanzara la flecha que iluminó el pebetero del estadio olímpico de Montjuic. Ese momento dio inicio a los mejores juegos olímpicos de la era moderna que sirvieron para que España fuera la capital del mundo durante tres semanas en las que los deportistas nacionales demostraron que tenían mucho que decir. Veinte años después será Londres la que acapare las miradas de todo el planeta desde este viernes hasta el próximo 12 de agosto y a lo largo de estas dos décadas, tanto el deporte español como el país han experimentado una transformación que empezó con Barcelona 1992.

    Unos Juegos Olímpicos cambian la vida del país que los acoge y España no fue menos. Barcelona se volcó para hacer de la cita el mejor escaparate donde mostrar las virtudes y los atributos de un país que estrenaba democracia y reclamaba su cota de protagonismo en el mundo del deporte. Los JJOO sirven para contemplar cómo deportistas de todo el mundo rompen hitos, marcas y records que parecen estar fuera del alcance de un humano pero no sólo se beneficia la parcela deportiva, la ciudad anfitriona y el país se reinventan, se lavan la cara, mejoran, progresan ante los ojos de los millones de habitantes del planeta. La Barcelona del 92 fue más verde, estuvo más vinculada (si cabe) al mar Mediterráneo que la baña, mejoró sus infraestructuras, creció y regeneró su urbanismo bajo la batuta de un inigualable Juan Antonio Samaranch, el gran artífice de todo. Barcelona pasó de estar en la sombra a colocarse entre uno de los primeros lugares de Europa y de este tirón también se aprovechó una España que un año después se hundía en una grave crisis económica y política. Antes de eso, el país lució una imagen moderna y avanzada complementada con la Exposición Universal de Sevilla y la capitalidad europea de la cultura de Madrid. Y Londres “ha seguido el ejemplo de Barcelona 92, una ciudad que dejó el mejor legado en la historia de los Juegos”. Palabra de Sebastian Coe.

    Durante aquellas tres semanas en las que todo el mundo quería saber qué ocurría en España, los deportistas nacionales escribieron una de las páginas de oro de la historia del país con los 22 metales que colgaron en el medallero nacional: 13 oros, 7 platas y 2 bronces colocaron a España sexta en el ranking de Barcelona 92. El buen estado de atletas como Fermín Cacho, Daniel Plaza Montero, el equipo masculino de tiro con arco, los representantes de vela, el waterpolo liderado por Estiarte, Conchita Martínez y Arantxa Sánchez Vicario, Carolina Pascual en gimnasia rítmica o la selección olímpica de fútbol mostraron el potencial deportivo del país. Ahora, veinte años después hay cosas que pueden repetirse, otras que han mejorado y disciplinas en las que España tiene mucho trabajo por hacer.

    De la ‘generación de Cobi’ a la España de la Eurocopas y el Mundial

    Luis Enrique, Pep Guardiola, Amavisca, Kiko o Alfonso dan el relevo a una generación de futbolistas liderada por Javi Martínez y Juan Mata, dos jugadores que representan la transformación, progresión y explosión de una selección de fútbol por la que nadie apostaba hace algo más de cuatro años. La Olímpica está llamada a ser el relevo de ese grupo excepcional de futbolistas y calidad para hacerlo, sobra. España campa por las calles de Glasgow con el cartel de favorita, una condición que comparte con la selección de baloncesto que llega a Londres con el objetivo de ser el nuevo ‘dream team’, acabar con el mal sabor de boca que Estados Unidos dejó en Pekín y maravillar como hicieron los americanos en el Palau Sant Jordi hace veinte años. La gimnasia rítmica, la sincronizada o el tenis, a pesar de las ausencias, son otras tres modalidades también llamadas a recoger el testigo de la generación de Barcelona 92. Sólo hay un pero dentro del optimismo que reina en la expedición española liderada por Alejandro Blanco, el atletismo no vive su mejor momento. Hace dos décadas los atletas españoles fueron una de las principales bazas para completar la mejor actuación de España en unos Juegos pero ahora el nivel ha bajado tal y como se pudo comprobar en el Mundial de Daegu donde sólo Natalia Rodríguez logró un metal (bronce) en 1.500.

    Este viernes el líder de España no será un príncipe, será el rey del baloncesto español en Estados Unidos y, dejando a un lado la polémica del diseño de los trajes, Pau Gasol marcará el paso en una nueva oportunidad para que España supere las 22 medallas que la encumbraron hace 20 años y el país pueda volver a disfrutar de una alegría en tiempos de crisis.

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