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El Trofeo Conde de Godó de tenis, la gran hoguera de las vanidades de Barcelona
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POLÍTICOS Y EMPRESARIOS VEN Y SE DEJAN VER

El Trofeo Conde de Godó de tenis, la gran hoguera de las vanidades de Barcelona

El Open Banco Sabadell o Trofeo Conde de Godó llenó esta semana las instalaciones del Real Club de Tenis de Barcelona. Es como la Feria de

Foto: El Trofeo Conde de Godó de tenis, la gran hoguera de las vanidades de Barcelona
El Trofeo Conde de Godó de tenis, la gran hoguera de las vanidades de Barcelona

El Open Banco Sabadell o Trofeo Conde de Godó llenó esta semana las instalaciones del Real Club de Tenis de Barcelona. Es como la Feria de Abril pero elitista, con pase VIP. O más bien una feria de vanidades. “Aquí tienes que venir a ver y a que te vean. Esto se ha convertido en el acontecimiento social de Barcelona más importante del año”, admite un empresario que se para cada dos pasos para saludar. Hay quien va a figurar y hay quien va a trenzar negocios. Pero todos, absolutamente todos, pasan por allí: políticos, empresarios, banqueros, diseñadores, artistas, deportistas...

“La crisis se nota. Hay un par de patrocinadores menos que el año pasado”, dice Toni Miró, director de Relaciones Públicas del grupo Freixenet. Por su stand pasó toda la cúpula del grupo, empezando por el patriarca, José Ferrer, José Luis Bonet (presidente de la firma de cava y de la Feria de Barcelona) o sus primos Enrique Hevia, Pere Ferrer y Pedro Bonet. Incluso Eudald Ferrer, que prepara candidatura para las elecciones de la directiva del Real Club de Polo.

Su invitado de lujo fue Borja Thyssen, que brindó con cava rosé -quizá en homenaje al mundo en que vive- junto a su esposa, Blanca Cuesta, ayer viernes. Su madre, la baronesa Tita Cervera, visitó el lugar dos días antes. Luego comió en el propio village, en una mesa amazónica: se rodeó de Rosa Clarà, Maria Reig, la banquera andorrana, y de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Maria Eugènia Alegret. Mujeres con poder.

Tampoco falló la cúpula del Banco Sabadell, con sus primeras espadas al frente, el presidente Josep Oliu y el director general Jaume Guardiola. Su ilustre invitado fue el ex ministro Josep Piqué, actual presidente de Vueling, que brindó con cava junto a sus anfitriones. “Se lo han trabajado mucho y han estado muy activos”, dicen de ellos los otros patrocinadores con stand.

La duquesa de Montoro, o sea, Eugenia Martínez de Irujo, fue la estrella del matrimonio formado por Rosa y Salvador Tous, refugiados en la carpa de Rolex. A pocos metros, la familia Sánchez Vicario presentaba un libro, Sánchez Vicario. Forja de campeones, en un emotivo acto que presentó Elsa Anka. Tan emotivo que Marisa Vicario apenas pudo pronunciar unas palabras porque se le saltaron las lágrimas. “Me habéis metido en un tinglado terrible... Yo no estoy acostumbrada...”, acertó a decir antes de romper a llorar. Entre los que le escuchaban, tres hijos: Emilio, Javier y Marisa Sánchez Vicario. Sólo faltaba Arantxa. Los beneficios no serán para ellos, sino para la Fundación SOS, que lo repartirá en varios proyectos propios y ajenos diseminados por medio mundo que pretenden ayudar a niños.

De Mariano Rajoy a Artur Mas

El peregrinaje de políticos también fue incesante. El presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, que había visitado Barcelona para presentar un libro del ex ministro Juan Costa, paseó por el village flanqueado por la presidenta popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, y por los hermanos Jorge y Alberto Fernández Díaz, convertido en látigo del alcalde Jordi Hereu como jefe de filas del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.

Del Consistorio tampoco se perdió la fiesta el teniente de alcalde Carles Martí. Ni el jefe de filas de Convergència i Unió (CiU), Xavier Trias. La cúpula convergente en pleno fue la invitada de honor en la mesa del propio Conde de Godó el mismo viernes: Artur Mas, Josep Antoni Duran Lleida y Josep Sánchez Llibre. No así la consejera de Sanidad, Marina Geli, que se dejó ver durante la semana pero no compartió mantel. Un par de días antes, Godó había sentado a su mesa a Luis Conde, José Crehueras, Josep Maria Xercavins y Enrique Lacalle, muy atareado últimamente con sus salones low cost, que han resultado todo un éxito.

Los representantes de las principales instituciones de la sociedad civil se dejaron caer por allí: el presidente de la patronal catalana, Fomento del Trabajo, Joan Rossell, el presidente del Círculo Ecuestre, Borja García-Nieto, o el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls.

Pero como de deporte se trataba, quienes sí causaron sensación fueron los candidatos a la presidencia del Barcelona, que no han empezado campaña pero casi. Las elecciones serán muy probablemente, a mediados de junio y ya se va calentando el ambiente. El oficialista Jaume Ferrer atendió al village y al tenis, lo mismo que Sandro Rosell, que estaba con la mayoría de su equipo, empezando por Javier Faus. Rosell fue el hombre más solicitado. Todos le saludaban y todos querían fotografiarse con él.

Habló y se explayó con quien se acercaba a él, incluso con Charlie Rexach -que a última hora le ha dado su apoyo-, que iba acompañado por el ex directivo del Barça y ex presidente de Don Piso, Ángel Fernández. La esposa de Sandro, Marta, se replegó ante tanta avalancha y terminó por aposentarse en el stand de Segura Viudas a que pasase la marabunta. Poco antes, en la misma carpa, el tenista Juan Carlos Ferrero había sido distinguido como Jugador 10 por la Asociación de Periodistas de Tenis (APT) y la marca de cava “por su recuperación en el mundo del tenis y su calidad como persona”.

Las pequeñas callejuelas del village fueron también holladas por diseñadores como Juste de Nin, Josep Abril o Purificación García. O por bailarines como Rafael Amargo. O por empresarios como Luis Hernández, presidente de Renta Corporación. O por empresarias de la talla de Liliana Godia, acompañada de su marido, Manel Torreblanca. O por abogados como Pau Molins, en el candelero por ser el abogado de Félix Millet y que incluso había sido sondeado para encabezar una candidatura a la presidencia del Barça. O leyendas como Manolo Santana, Manolo Orantes o Juan Gisbert. O ex senadores como Sixte Cambra, que había sido director de este trofeo.

Por el village circuló también Ramón Piqué Sans, uno de los hombres con más peso dentro de Ermenegildo Zegna. Piqué ha publicado el libro Vestimenta y protocolo. “Me quedé de piedra. Recibí una llamada de Felio Vilarrubias. Me dijo que le había gustado mucho el libro. Él está preparando otro libro y me ha dicho que citará el mío. Aún no me lo puedo creer”. Felio Vilarrubias es el gurú del protocolo, la máxima autoridad española en la materia. Y testigo de esta extraordinaria confesión es el director general de Zegna en España, Silvio Galimberti. Ha viajado por medio mundo. Quince años de aquí para allá. Y ahora que lleva casi un año en Barcelona está encantado. “Estoy en mi casa”, explica eufórico. Galimberti fue otra de las personalidades más atosigadas y requeridas. Tanto que agotó las tarjetas de visita.

En corros alternativos, los asistentes veían y se dejaban ver. O negociaban y concertaban citas para los próximos días. “Alguien ha dicho que si no vas al Godó no existes”. Y vaya si fueron. Prueba de ellos son las 1.000 comidas diarias -sólo se admiten clientes con rigurosa reserva en el restaurante del village, cuyo catering corre a cargo de la siemprepresente Prats Fatjó, o sea, Joan Gaspart- repartidas en dos turnos. Porque lo de menos es el tenis. O que Fernando Verdasco noquease con autoridad a Ernsts Gulbis. Porque hay gente que no sabe ni siquiera quién juega. Lo importante es pasearse por el village. Ver y dejarse ver en la feria de vanidades.

El Open Banco Sabadell o Trofeo Conde de Godó llenó esta semana las instalaciones del Real Club de Tenis de Barcelona. Es como la Feria de Abril pero elitista, con pase VIP. O más bien una feria de vanidades. “Aquí tienes que venir a ver y a que te vean. Esto se ha convertido en el acontecimiento social de Barcelona más importante del año”, admite un empresario que se para cada dos pasos para saludar. Hay quien va a figurar y hay quien va a trenzar negocios. Pero todos, absolutamente todos, pasan por allí: políticos, empresarios, banqueros, diseñadores, artistas, deportistas...