Muere Juan Antonio Samaranch, 'alma máter' del olimpismo moderno
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PRESIDENTE DEL COI ENTRE 1980 Y 2001

Muere Juan Antonio Samaranch, 'alma máter' del olimpismo moderno

El presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI) ha fallecido hoy, miércoles, en Barcelona (su ciudad natal) a los 89 años de edad.Decir su nombre

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Muere Juan Antonio Samaranch, 'alma máter' del olimpismo moderno

El presidente de honor del Comité Olímpico Internacional (COI) ha fallecido hoy, miércoles, en Barcelona (su ciudad natal) a los 89 años de edad.

Decir su nombre es hacer una referencia compendiada del deporte moderno en sólo tres palabras. El que fuera presidente del Comité Olímpico Internacional entre 1980 y 2001 ha dedicado la parte central de su vida a su verdadera pasión, el deporte.

Para alcanzar tan altas cotas de poder en esta particular disciplina, el empresario y político catalán aplicó en su peculiar carrera olímpica todas las dotes que fue adquiriendo tanto en su controvertida vida profesional y política (ligada en gran parte al franquismo) como en su entorno privado (miembro de la alta burguesía y estrechamente unido al Opus Dei).

Aunque en el imaginario colectivo español, Samaranch está unido para siempre a su enorme determinación por traer los Juegos Olímpicos a la ciudad donde nació, creció y murió, Barcelona.

Su deseo se hizo realidad en 1992, en un acontecimiento espectacular que sirvió de carta de presentación al resto del planeta de la joven y reformada España democrática y que, junto a la Expo de Sevilla, cambió este país para siempre.

Antes, el 17 de octubre de 1986, tuvo lugar la foto más representativa de la vida de Samaranch, cuando en la 91ª sesión del COI en Lausana (Suiza) y como presidente de dicho Comité, abrió el sobre que otorgaba a su ciudad la organización de los Juegos Olímpicos de la XXV Olimpiada, que debían celebrarse seis años después.

Llegó en una grave crisis

Para entonces, Samaranch ya se había convertido en el 'alma máter' del movimiento olímpico transformándolo en la versión que ha llegado hasta la actualidad. Al inicio de su mandato, el olimpismo se sobrepuso a la grave crisis institucional en la que se había introducido durante los años 70, y que llegó a hacer peligrar la celebración de los Juegos venideros debido a que las ciudades no llegaron a no ver rentable su organización.

Además, el COI no era ajeno a los enfrentamientos de los dos bloques que dominaban la política internacional. Así, gracias en mucha parte a las virtudes diplomáticas de Samaranch, se logró superar los tres boicots que se vivieron tanto por parte del bloque soviético (en Montreal 1976 y Los Ángeles 1984) como del bloque occidental (Moscú 1980).

Samaranch siempre defendió la visión del deporte como elemento fundamental en la convivencia pacífica de todas las culturas, políticas y religiones del planeta. Idea de unión y hermandad internacional que proviene de la misma base del movimiento olímpico moderno, iniciado a finales del siglo XIX por el Barón Coubertin, pero que fue deteriorándose hasta ser rescatada por Samaranch como eje fundamental de su largo mandato.

Para llevar a cabo todas sus iniciativas, el barcelonés se mostró siempre como un gran diplomático, capaz de moverse entre los grandes mandatarios mundiales como pez en el agua, sobrellevar cualquier cuastión con la calma necesaria, pero ejecutar con relativa dureza todas sus determinaciones, haciéndose siempre respetar. 

Llegan los profesionales, las marcas, los patrocinadores...

Su siguiente objetivo fue dar paso al profesionalismo, en una disciplina, la olímpica, que se había basado siempre en el mundo amateur y sin ánimo de lucro. En Barcelona 92 llegaron las superestrellas del deporte a los JJOO, con los jugadores de la NBA a la cabeza.

Con ello, se mejoró el nivel de las pruebas y los Juegos atrajeron a las grandes multinacionales y a los más importantes anunciantes. Samaranch logró convertir la celebración de los JJOO en uno de los eventos más rentables del mundo para cualquier ciudad y cualquier país .

Unido al interés económico sobrevino la sombra de la corrupción, que salpicó a varios miembros del COI a finales de los 90 durante la elección de la ciudad estadounidense de Salt Lake City como sede de los juegos de Invierno de 2002. El último legado de Samaranch al movimiento olímpico fue conseguir  ‘limpiar’ por segunda vez la imagen del olimpismo y, en menor medida, la del COI como organización eficiente.

En 2001 renunció a revalidar su mandato, siendo sustituido por el actual presidente, el belga Jacques Rogge. Samaranch fue nombrado presidente de honor vitalicio del COI, organización que gobernó con una autoridad para muchos aplastante durante los 21 años que estuvo al frente.

Carrera política

Nacido el 17 de julio de 1920 en el seno de una familia de la alta burguesía barcelonesa dedicada a la industria textil, practicó varios deportes en su adolescencia y juventud, destacando en el hockey patines (del que llegó a ser seleccionador nacional), el boxeo y el fútbol.

Compaginó su pasión por el deporte con los estudios de empresariales. Durante la década de los 40 se dedicó al periodismo deportivo, llegando a ser enviado especial a los JJOO de Helsinki 1952.

Desde muy joven estuvo involucrado en la realidad política del régimen franquista. Miembro de la Falange y de las JONS, alcanzó el puesto de concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona (1955-1962). En 1964 fue designado procurador en las Cortes franquistas, donde estuvo presente hasta 1977.

También ocupó el cargo en 1967 de Delegado Nacional de Educación Física y Deportes, equivalente en el anterior régimen al Secretario de Estado para el Deporte de la democracia.

En plena transición (1977), y ya siendo vicepresidente del COI, en el que había ingresado once años antes, fue nombrado embajador en la URSS, etapa que le sirvió para ampliar sus contactos diplomáticos en el bloque del este. Aquella fue un momento crucial para alcanzar en 1980 la presidencia del máximo organismo del deporte mundial.

La cara pública de Samaranch se completa con su labor empresarial, siempre eclipsada por la dedicación a la política deportiva. En los 80, llegó a ser presidente del consejo de administración de La Caixa, entidad financiera de la que también fue presidente de honor hasta su muerte.

Por tanto, con Samaranch se va uno de los iconos mundiales del deporte. Un personaje crucial en el desarrollo y la propagación a lo largo y ancho del planeta del olimpismo, uno de los pocos movimientos sociales que puede presumir de su labor de integración planetaria.

Ello supone un logro lo suficientemente importante que deja en un nivel de relevancia mucho menor los escándalos por corrupción destapados cuando él era presidente o su filiación al franquismo. Por encima de todo, Samaranch luchó hasta el final por el deporte, su auténtica pasión.    

"Lo esencial en la vida no es vencer, sino luchar bien". Principio originario del movimiento olímpico.

Juan Antonio Samaranch Muerte Adolfo Suárez