UFC: De un deporte sangriento a reality show
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UFC: De un deporte sangriento a reality show

La UFC (Ultimate Fighting Championship) es la primera organización de artes marciales mixtas que se conoce y desde que sus propietarios absorbieran PRIDE en marzo de

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UFC: De un deporte sangriento a reality show

La UFC (Ultimate Fighting Championship) es la primera organización de artes marciales mixtas que se conoce y desde que sus propietarios absorbieran PRIDE en marzo de 2007 ha pasado a ser la franquicia de MMA más potente a nivel mundial por su promoción y espectacularidad. En EE. UU. la popularidad de la UFC es tal que ha desbancado a la NBA y a la NFL como evento deportivo predilecto entre jóvenes de 15 a 30 años.

Los orígenes de esta organización se remontan a 1993 cuando el ejecutivo Art Davie junto con Rorion Gracie, hijo del legendario Helio Gracie precursor del Jiu-Jitsu brasileño, decidieron importar a California la lucha tradicional brasileña también conocida como vale-tudo. Aunque literalmente vale-tudo significa "todo vale", el sentido figurado en portugués es "cualquier cosa puede pasar".

En lugar del cuadrilátero tradicional la UFC optó por diseñar un ring a medida de las necesidades de un combate sin regla alguna. Escogieron un octágono rodeado por una valla metálica al que únicamente se pudiese acceder a través de una puerta. Sin reglas, sin jueces, sin tiempo límite, cabezazos, patadas, puñetazos en los genitales, codos, rodillas en la cabeza" vale todo excepto morder al oponente. Gracias a una brutal campaña de marketing en la que se destacaba la parte sangrienta del deporte, la popularidad de la UFC subió como la espuma en muy poco tiempo. Pero fue el mismo marketing agresivo el que llevó a la UFC a la completa bancarrota. Ninguna cadena de televisión estaba dispuesta a hospedar el evento. Ninguna marca se arriesgaría a manchar su imagen y una campaña impulsada por el senador John McCain acabaría por generar una opinión pública nefasta en torno a la UFC.

Poco a poco se fueron introduciendo nuevas reglas como el uso de guantes, las categorías por peso, los rounds y la puntuación de los jueces, pero nada de esto fue suficiente para reactivar un deporte con los días contados. Fue entonces cuando los hermanos Fertitta, propietarios de la franquicia Station Casinos en Las Vegas, compraron la UFC por 2 millones de dólares e invirtieron otros 40 en sólo un mes. En 2001 Zuffa LC se hizo con los derechos de la UFC con Dana White como presidente.

Por aquel entonces, Dana White era un joven boxeador amateur sin experiencia empresarial pero con una gran visión de futuro en torno al negocio de las artes marciales mixtas. Dana White ha conseguido "desestigmatizar" el pasado brutal del MMA de la mano de las comisiones deportivas estatales y de la invención en 2005 de un reality show llamado "The Ultimate Fighter" (TUF) en el que se sigue el día a día de un grupo de luchadores que entrenan, conviven y compiten por ser el mejor. Digamos que este reality es una forma de apostar por la cantera. Los participantes se hacen muy populares gracias al show y luego eso revierte en que muchos espectadores compren los eventos vía "pay per view" que, como recalcan White y los Fertitta, "es donde está la pasta". Spike TV, un canal por cable con un target de gente jóven, compró los derechos del reality en un momento en el que todavía nadie se atrevía a apostar por ello. En la actualidad presumen de tener una media de audiencia de 5 millones de espectadores.

Según Dana White la UFC vale hoy en día más de 1 billón de dólares. No obstante, a pesar de ser la franquicia deportiva que más ha crecido en los últimos 5 años todavía no es un mainstream. "Un mainstream son Shaquile O"Neil, Shakira o Tom Cruise porque si sales a la calle y preguntas por ellos el 100% de la gente los reconoce, sin embargo todavía no ocurre lo mismo con la UFC", aclara White. La pregunta ahora es hasta dónde White y sus socios capitalistas pueden hacer que el negocio siga creciendo. La absorción de PRIDE sólo fue un movimiento estratégico. Seguro que para ellos el combate no ha hecho más que empezar.