Schuster cambia la filosofía del Real Madrid
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Schuster cambia la filosofía del Real Madrid

Bernd Schuster, nuevo entrenador del Real Madrid, ha comenzado a inculcar a sus futbolistas sus ideas, su nuevo manual de trabajo, un estilo que se encuentra

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Schuster cambia la filosofía del Real Madrid

Bernd Schuster, nuevo entrenador del Real Madrid, ha comenzado a inculcar a sus futbolistas sus ideas, su nuevo manual de trabajo, un estilo que se encuentra en el extremo del que mostraba Fabio Capello. Corren nuevos tiempos en el madridismo.

"Estamos viviendo un cambio de filosofía". La frase del segundo capitán, José María Gutiérrez "Guti" confirmaba el sentimiento de la plantilla horas después de ponerse a las órdenes del nuevo entrenador. El Real Madrid ha pasado de reencontrar el "espíritu de la camiseta" que prometió Capello, a la búsqueda de la "excelencia", objetivo para el que ha sido fichado Schuster.

Dos técnicos que son como la noche y el día. Métodos distintos de trabajo, una filosofía futbolística y una mentalidad opuesta. Las formas han cambiado. Del látigo al diálogo. De la disciplina por bandera al encuentro del buen fútbol. De la exigencia al límite con cinco kilómetros de carrera en el primer día al protagonismo del balón. Los futbolistas no tienen dudas. Se les ve felices con los nuevos métodos.

El 18 de julio del pasado año, el Real Madrid iniciaba en el mismo paraje, entre la tranquilidad y la paz que se respira rodeado de montañas en Irdning su pretemporada. Desde los primeros instantes quedó patente la autoridad de Capello. Corrigió a sus jugadores a gritos y dejó claro al "indomable" Thomas Gravesen quien era el jefe. "Aquí mando yo", le dijo unos días antes de que acabase cruzando puñetazos con Robinho antes de sellar su marcha del club. Ese mismo día, curiosamente con el mismo número de jugadores que hoy, 23, realizaron cinco kilómetros de carrera y apenas tocaron balón.

Schuster trabaja en silencio

La misma facilidad con la que cambió hábitos Capello, la muestra Schuster pero, alejado de la rigidez en sus formas de su predecesor. Lo hace sin ruido, casi en silencio.

A su manera se gana el respeto del grupo. Los futbolistas estudian sus primeros pasos. Ven por donde respira y comienzan a respetarle. Hace un año futbolistas que portaban el cartel de transferibles creaban problemas, ahora Míchel Salgado y Emerson, con futuro incierto en el club, son un ejemplo a seguir. Completaron motivados las casi cuatro horas de entrenamientos, luchando por una mínima opción de convencer al nuevo entrenador y ganarse su continuidad.

Schuster lo ve todo desde la distancia y saca conclusiones. Confía en su grupo de trabajo, al que cede el protagonismo en los entrenamientos y sólo corrige a sus jugadores en los partidos de entrenamiento. "Quiero que el portero saque en corto", "busco toques en poco espacio", "hay que recibir, mirar y tocar".

Suelta el balón al césped como carta de presentación y el toque se convierte en obsesión. El resultado final iguala o supera los cinco kilómetros de Capello, contando la carrera final con la que cerró su primer día, pero al jugador le entra de otra manera. El abuso del trabajo con pelota les hace más felices. Schuster aplica su estilo como futbolista desde los banquillos. El madridismo respira bajo una nueva filosofía

Bernd Schuster