Es noticia
La Film Symphony Orchestra y las edades del amor
  1. Cultura
  2. Tribuna
Borja Negrete

Tribuna

Por

La Film Symphony Orchestra y las edades del amor

Amor se escribe sin hache, pero también se escribe al son de aquellas melodías románticas que nos recuerdan el lenguaje más universal. El amor tiene edades, como la vida y el cine

Foto: Jack Lemmon y Shirley McLaine en 'El apartamento', la cumbre de Billy Wilder. (Gtres)
Jack Lemmon y Shirley McLaine en 'El apartamento', la cumbre de Billy Wilder. (Gtres)

Primer amor, primer dolor”, repetía mi padre con insistencia. El amor tiene edades, como la vida y el cine. Y quienes hemos crecido pegados a una gran pantalla sentíamos que el tiempo se paraba cuando te topabas con esa chica que te volvía crazy y empezaba a sonar de fondo la melodía más famosa de Umberto Tozzi. Todo aquello ocurría porque, simplemente, debía ocurrir. Porque es lo que nos habían enseñado Billy Wilder, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Humphrey Bogart, Robert de Niro, Tom Hanks, Jack Nicholson, Scarlett Johansson o Jennifer Lawrence.

Amor se escribe sin hache, pero también se escribe al son de aquellas melodías románticas que nos recordaban el lenguaje más universal. Las historias de siempre. Aquellas que, por mucho que se cuenten, no dejaremos de perseguir, igual que Albert Camus cuando corría en bici tras María Casares en el París ocupado por los nazis.

Constantino Martínez-Orts y la Film Symphony Orchestra nos regalaron el sábado 14 de febrero un San Valentín distinto. La orquesta tocó en el Auditorio Nacional de Música un repertorio completísimo en el que no faltaron los temas principales de ‘El guardaespaldas’, ‘Titanic’, ‘Amelie’, ‘Moulin Rouge’, ‘Pearl Harbour’ o ‘Star Wars, el ataque de los clones’.

La banda de Martínez- Orts funciona tan bien que su precisión asusta, llegando uno a preguntarse si esos violinistas y trompetistas, si el pianista o la delicada mujer que toca el arpa, si quienes están al frente del xilófono o los tambores, no son fruto de la inteligencia artificial, de una perfecta ecuación matemática.

Foto: taxi-driver-50-anos-del-dia-que-fuimos-heroes-y-villanos Opinión

Aquellas bandas sonoras de insignes autores como James Horner, John Williams y Hans Zimmer me hicieron pensar en el amor y en el tiempo. Los acordes de ‘Tennessee’, la canción que Zimmer compuso para ‘Pearl Harbour’, me transportaron a la infancia como la magdalena de Proust. Es una canción bella y triste, que trasciende la calidad de la película. Por alguna razón, pensé en mí cuando era niño y tenía una ridícula imagen de Kirsten Dunst en Spiderman con mi cara recortada al lado suya pegada en mi habitación.

Y recordé lo infantil de aquellos amores de colegio, cuando compartir una nota en clase con la chica que te gustaba lograba que todo tu día valiera la pena. El principal problema en aquellos tiempos es creer que todo lo que ocurre en las películas es verdad. Una quijotesca actitud hacia la vida que te acompaña en la adolescencia, pero que tiene fecha de caducidad. Fundamentalmente, en cuanto te das cuenta de que, por lo que sea, no produces el mismo efecto que George Clooney y tu carisma, por mucho que imites a Marlon Brando, se parece más al de algún candidato a las elecciones de Castilla y León.

placeholder Jack Nicholson y Helen Hunt en Mejor... Imposible
Jack Nicholson y Helen Hunt en Mejor... Imposible

La FSO también hizo sonar el tema de amor de ‘Cinema Paradiso’, de Ennio Morricone. No hace falta haber visto la excelente película de Tornatore para que una lágrima asome durante los compases de esta obra maestra de la música. Es una canción de una profunda nostalgia, o sea, una mezcla de alegría por los buenos momentos vividos y de melancolía ante la certeza de su eterna disolución, como lágrimas en la lluvia.

Cuando uno madura, se da cuenta de que el amor no implica siempre un flechazo. De que Hollywood nos ha tomado mucho el pelo, y que enamorarse también es un ejercicio diario. La mismísima Lauren Bacall dijo que no sintió absolutamente nada cuando conoció a Humphrey Bogart. Sin embargo, el actor consiguió enamorarla con el trato diario, con las bromas que le hacía durante el rodaje de ‘Tener y no tener’, con cómo la tranquilizaba frente a su primer gran papel. Hasta que un día él le pidió que le escribiera su número en una caja de cerillas, ella aceptó y el resto es historia. El amor más puro que conozco es el que brota del cariño diario, del sacrificio por el otro y del saberse acompañado hasta que aparezcan los rótulos de ‘The end’ y nos toque abandonar la sala.

Durante el concierto sonó alguna de las canciones más tristes de ‘Amelie’, en las que el piano te desgarra por dentro. Y recordé el desamor, esa derrota que supone no solo la ausencia del ser querido, sino la de tu propio ser. Es decir adiós a quien pensabas que podrías ser, a una historia que en tu cabeza sonaba, una vez más, como esas películas que acababan bien. Muchas veces, las hostias duelen más que un puñetazo de Mike Tyson, y necesitamos a alguien que en nuestra esquina nos diga que nos levantemos y dejemos de autocompadecernos. Pero lo cierto es que nunca nos recuperamos hasta ganar el próximo combate.

Foto: la-prediccion-de-tony-soprano Opinión

Y curiosamente, mientras Martínez-Orts y su grupo de manipuladores emocionales hacían sonar la canción ‘A través de las estrellas’ de Star Wars 2, pensé en mis abuelos. Llevan tantos años juntos que sus vivencias caben en dos asignaturas del Grado de Historia Contemporánea. Con más de 90 años, pasan tanto tiempo juntos que son tan indistinguibles como Charlot y su bastón. Y cuando falta uno, ya sea por algún tema médico u otra circunstancia, el otro se vuelve una sombra de lo que fue, un ectoplasma en suspensión, más desubicado que Paco Martínez Soria en la ciudad.

Y así pasa el concierto, entre pitos y flautas, o entre violines y anécdotas cinéfilas de Martínez-Orts, la FSO cierra el telón. Y toca volver a casa intentando desenmarañar el enigma del amor. Ese que para los griegos de la Atenas clásica era síntoma de locura. O el motor de Jack Nicholson para ser buena persona en ‘Mejor imposible’. O el único motivo de Jack Lemmon para seguir adelante en ‘El Apartamento’. Dar la vida y el alma a un desengaño, como escribía Lope de Vega, y perder el respeto a ley severa, como rubricó Francisco de Quevedo.

Conciertos de la FSO

La Film Symphony Orchestra continúa con su gira Toon Story, donde toca las bandas sonoras más reconocidas del cine de animación. Próximas fechas:

21 febrero – Mallorca

28 febrero – Oviedo

1 marzo – Gijón

14 marzo - Salamanca

20 marzo – Madrid

21 marzo – Albacete

22 marzo – Cartagena

27 marzo – Pamplona

28 marzo – Logroño

29 marzo – Valladolid

1 abril - Zaragoza

Primer amor, primer dolor”, repetía mi padre con insistencia. El amor tiene edades, como la vida y el cine. Y quienes hemos crecido pegados a una gran pantalla sentíamos que el tiempo se paraba cuando te topabas con esa chica que te volvía crazy y empezaba a sonar de fondo la melodía más famosa de Umberto Tozzi. Todo aquello ocurría porque, simplemente, debía ocurrir. Porque es lo que nos habían enseñado Billy Wilder, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Humphrey Bogart, Robert de Niro, Tom Hanks, Jack Nicholson, Scarlett Johansson o Jennifer Lawrence.

Cine Amor Filosofía Música