Tribuna
Por
Sobre el fenómeno del cuñadismo
La nueva raza cuñadista filtra las noticias y divulga con el poder que le ofrece la plataforma de unos medios de comunicación que ahorran el leer
El cuñao y el concuñado son una especie con muchos miembros y que se reproduce con facilidad. De todo saben, de todo opinan, señalan el camino correcto, avisan de los males por venir y orientan en la vida. Ellos nos dicen, con flamante autoridad, si Trump se pasa o Maduro no llega, si los chinos acechan o Putin calla maquinando. Son los nuevos intelectuales, la forja de un saber que señala el camino correcto.
El cuñadismo ha roto el cordón umbilical de la familia y se ha convertido en un maestro nacional. Ya no es solo un fenómeno de la tribu familiar que se luce en las fiestas sino que se presenta, con fingida autoridad, en la plaza pública. La nueva raza cuñadista filtra las noticias y divulga con el poder que le ofrece la plataforma de unos medios de comunicación que ahorran el leer. Su poder va en aumento y en medio de un caos mundial que avanza sin cesar ofrecen su voz o su pluma como brújula salvadora.
El cuñado enseña y el devoto obedece. Es esa la pedagogía de nuestros días. Un fracaso de democracia real y una muestra de la ignorante apatía general
El cuñadismo no dialoga. El diálogo ha pasado a la historia y es cosa de los griegos. Ahora manda una retórica con aire clerical y que tiene una clientela fiel. El cuñado enseña y el devoto obedece. Es esa la pedagogía de nuestros días. Un fracaso de democracia real y una muestra de la ignorante apatía general.
No sé si le queda mucha vida al cuñado, pero de momento goza de no pocas papeletas. En realidad, el cuñado es un muermo, no ríe y le falta humor. Por mucho que dé la lata y grite, aburre a un muerto. Habría que pedir que hijos, nietos y demás parientes se rebelen. Unidos nos darían, por lo menos, una alegría.
El cuñao y el concuñado son una especie con muchos miembros y que se reproduce con facilidad. De todo saben, de todo opinan, señalan el camino correcto, avisan de los males por venir y orientan en la vida. Ellos nos dicen, con flamante autoridad, si Trump se pasa o Maduro no llega, si los chinos acechan o Putin calla maquinando. Son los nuevos intelectuales, la forja de un saber que señala el camino correcto.