Es noticia
La imbecilidad, un virus muy especial que recorre España
  1. Cultura
  2. Tribuna
Colaboradores EC2

Tribuna

Por

La imbecilidad, un virus muy especial que recorre España

Ese trastorno, tan dañino que Camus lo calificaba de asesino, se cuece con algunos nutrientes, como por ejemplo, la ignorancia, el miedo y la falsedad

Foto: (iStock)
(iStock)

Una enfermedad recorre España. De arriba a abajo, de derecha a izquierda. Es un virus contra el que no se ha encontrado vacuna y que destruye cualquier defensa. Ese virus no es otro sino el de la imbecilidad.

La imbecilidad campa a sus anchas. Y lo peligroso de esa enfermedad es que se hace como que no se la conoce o incluso se la corea y aplaude. Voces, plumas y cualquier instrumento que esté a mano dan aliento a lo imbécil. No hay modo de escudarse contra él. Como lo denuncies, te rompen el escudo. El virus es altamente contagioso y se infiltra por poco que te acerques. Tiene variantes y puede recibir diversos nombres, pero la cepa principal suena rimbombante: imbecilidad.

Se puede preguntar uno de dónde procede esa patología o si es un determinado gen que ha mutado en nuestra endeble sociedad. Y se puede preguntar uno si la imbecilidad es el principio activo de tamaño trastorno. Tan tamaño que Camus lo llamaba asesino. Si seguimos a Bonhoeffer con su teoría de la estupidez, uno de sus sinónimos, es lo más profundo y no se puede dar un paso más. Pero si nos atrevemos a dar ese paso, tal vez es posible afirmar que se cuece con algunos nutrientes. Por ejemplo, con la ignorancia, el miedo y la falsedad. Más lejos veo difícil que se pueda ir, aunque siempre se podrá alargar la imaginación.

El virus es altamente contagioso y se infiltra por poco que te acerques. Tiene variantes, pero la cepa principal suena rimbombante: imbecilidad

Se me objetará a lo dicho, que no deja de ser un rápido diagnóstico, que hay excepciones y que mi mirada es muy parcial o víctima de un irreal purismo. Supongo que hay excepciones como en todo. Hasta la más pura lógica las tiene. Pero esto no niega la enfermedad.

Otra objeción más seria es la pregunta de si yo también soy imbécil o me considero un espíritu inmune. Respondo que yo digo lo que pienso y que seguro que me encuentro más de lo que desearía dentro de ese mal. Por eso, yo solo o a coro, diría lo que dice Nietzsche de otra anomalía humana: frente a la imbecilidad, ¡risa!.

Una enfermedad recorre España. De arriba a abajo, de derecha a izquierda. Es un virus contra el que no se ha encontrado vacuna y que destruye cualquier defensa. Ese virus no es otro sino el de la imbecilidad.

Filosofía