Fariña: Gerardo Fernández Albor: la caída del presidente gallego que se reunía con el narco
fue la primera moción de censura que triunfó

Gerardo Fernández Albor: la caída del presidente gallego que se reunía con el narco

Albor (AP) salió de la Xunta de Galicia gracias a una moción de censura impulsada por el PSOE, apenas unos años después de su encuentro con Marcial Dorado en Portugal

Foto: Fotograma del capítulo 7 de la serie 'Fariña'
Fotograma del capítulo 7 de la serie 'Fariña'

Cuenta Nacho Carretero en su obra 'Fariña', que aprovechando una gira por Portugal, el que fuera primer presidente de la Xunta de Galicia, Gerardo Fernández Albor, de Alianza Popular (AP), mantuvo un encuentro con Marcial Dorado, aquel contrabandista de tabaco cuya presunta relación con el actual dirigente gallego saltó a los medios de comunicación hace unos años. De la reunión, según el autor del libro, existen cientos de versiones, unas que apuntan a que fueron los propios contrabandistas los que se acercaron al presidente, otras que fue un encuentro pactado, fijado. En el contenido del encuentro, no obstante, todas las versiones sí coinciden: Fernández Albor recomendó a los capos que regresaran a España y se entregaran a la justicia.

El citado encuentro tuvo lugar en A Boega, un hotel ubicado en Gondarém, al otro lado de la frontera que dibuja el río Miño entre Galicia y Portugal. El 6 de julio de 1984 el entonces presidente de la Xunta se encontraba en el pazo cenando con autoridades portuguesas cuando tuvo lugar este encuentro que, según la versión oficial, fue "casual" y "muy breve". Entre los que se vieron las caras con Fernández Albor está el propio Marcial Dorado, además de José Luis Paz, Benigno Suárez y José Barreiro, quienes intentaban que el presidente intercediera ante la Justicia que, según ellos, les estaba tratando "de forma injusta". El tema se llevó a debate al Parlamento gallego, a raíz de una interpelación del PSOE gallego, el mismo PSOE que provocó la caída de Fernández Albor.

Pero no fue el coqueteo —"casual y breve"— con el narcotráfico gallego lo que sacó de la presidencia a Fernández Albor, que el año pasado cumplía un siglo de vida. Lo hicieron los socialistas en 1987 tras presentar una moción de censura por la reestructuración administrativa que llevó a cabo al iniciar su segundo mandato. La moción, que contaba con el respaldo de Coalición Galega, PSOE y PSG-Esquerda Galega, señalaba a Albor por no ejercer "su autoridad con responsabilidad y coherencia, lo que dio lugar a una insólita modificación de la estructura del gobierno de Galicia, motivada por razones de partido o coalición no relacionadas con el cumplimiento de un programa político, con perjuicio para la credibilidad de las instituciones de autogobierno".

Fue entonces cuando firmaron el conocido como Pacto dos Tilos estos tres partidos, para apoyar un cambio en la Xunta que llevara a Fernando González Laxe a la presidencia. Sin el apoyo de sus conselleiros, liderados por el vicepresidente, Xosé Luis Barreiro Rivas, Albor se aferró al cargo gracias al apoyo de Manuel Fraga, quien desde Madrid le insistió en no dimitir. El debate, centrado en la ausencia de dirección política de Fernández Albor y de su pérdida de dignidad institucional, dio paso el 23 de septiembre a una moción de censura fructífera, convirtiéndose en la primera que triunfaba y provocando la caída de una Xunta gobernada por la derecha para dar paso a una presidencia (breve) liderada por los 'socialistas'.

El pasado oscuro de Albor: en la Luftwaffe nazi

No hay muchos datos sobre la juventud de Fernández Albor, si bien el historiador Carlos Fernández Santander le dedicó un capítulo completo en su libro 'Alzamiento y Guerra Civil en Galicia (1936-1939)', en el que cuenta cómo con solo 21 años, como alférez provisional de la aviación de Franco, el expresidente de la Xunta se va a la Alemania nazi a hacer una serie de "cursos de perfeccionamiento" en la Luftwaffe. "¿Qué hizo Albor durante su larga permanencia en la Luftwaffe nazi? Evidentemente, ni hizo ejercicios espirituales ni compuso poesías para recitar en unos juegos florales”, reflexiona con ironía el autor, sobre todo tras revelar el propio expresidente que terminó la guerra con la graduación de teniente piloto de Aviación y con tres condecoraciones, “honores muy difíciles de conseguir, si no imposibles, sin participar en acciones bélicas”.

El primer presidente electo de la Xunta, Gerardo Fernández Albor | EFE
El primer presidente electo de la Xunta, Gerardo Fernández Albor | EFE

Autodefinido abiertamente como católico de derechas, a Fernández Albor también se le recuerda por citar a Lluis Companys precisamente en el debate de su moción de censura. "Recuerdo que en unos momentos tristes de la historia de España decía un político catalán, en momentos más graves y tristes que lo que estos son ahora para mí, y decía 'Tornarem a lluitar, tornarem a vencer'", dijo entonces. "Volveremos a luchar, volveremos a sufrir y volveremos a vencer. Esto es lo último que le digo yo a mis compañeros de Coalición Popular y al pueblo de Galicia": estas fueron sus palabras de despedida del cargo.

Feijóo y la "altura de la dignidad" de Albor

Después de que el diario 'El País' publicara las informaciones e imágenes del actual dirigente gallego, Alberto Núñez Feijóo, con Marcial Dorado, Fernández Albor también volvió a boca de todos. Si bien el político 'popular' pedía disculpas a los gallegos —"Me equivoqué. Hace dos décadas no tuve la prudencia necesaria, pero ni yo era presidente ni Dorado era narcotraficante", decía— sí reconocía que habían tenido una relación de amistad, una 'amistad de ocio' que se hizo añicos, dice, cuando se enteró de su relación con el contrabando de tabaco.

Años después de la publicación de las famosas fotografías, ya con el tema del secuestro judicial de 'Fariña' y la emisión de la serie basada en el libro de Nacho Carretero llenando portadas, el portavoz de En Marea en el Parlamento gallego, Luís Villares, volvía a recordar al presidente de la Xunta sus amistades pasadas y los diferentes vínculos, no solo del propio Feijóo, sino de todo el Partido Popular con el narcotráfico gallego, haciendo hincapié en aquella reunión en Portugal entre Fernández Albor y Marcial Dorado. Feijóo, encendido, respondía a Villares: "Ni aunque usted viviera dos vidas le llegaría a la altura de la dignidad al presidente Albor".

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