¿Cómo resiste hoy la mítica serie?

'Los Soprano', diez años después del fundido en negro más famoso de la historia

Una década después de aquel inolvidable final, la producción de Chase sigue siendo una referencia imprescindible de la pequeña pantalla

Foto: Imagen promocional de la serie de David Chase, 'Los Soprano'.
Imagen promocional de la serie de David Chase, 'Los Soprano'.

"¿En serio? ¿Ese ha sido el final de 'Los Soprano'?", tituló la crítica del Chicago Tribune, Maureen Ryan, el 10 de junio de 2007. "¿Quién podría pensar que la música de Journey podía ser utilizada tan irónicamente?", preguntaba Alan Sepinwall al comienzo de su reseña en The Star-Ledger. Los periodistas especializados eran los primeros en plasmar sus impresiones sobre uno de los acontecimientos televisivos más importantes de la época, el desenlace de 'Los Soprano', que según Nielsen vieron once millones de norteamericanos en directo.

Una década después, la creación de David Chase que podemos encontrar en su totalidad en el catálogo de HBO España, continúa en lo más alto del olimpo televisivo, siendo una referencia ineludible para la industria de las series de televisión. Al igual que su protagonista, Tony Soprano, en el que posteriormente se han inspirado multitud de personajes. Pero, ¿cómo le ha sentado a 'Los Soprano' la evolución de la ficción serializada, que tanto ha crecido en los últimos años? ¿Se han recuperado los fans de aquel abrupto final que sorprendió a unos cuantos y disgustó a muchos otros? ¿Cuál es el legado del mafioso televisivo por excelencia? Para resolver estas dudas, en El Confidencial hemos hablado con directores, guionistas, periodistas y especialistas en ficción audiovisual, que han compartido con nosotros sus impresiones sobre uno de los fenómenos televisivos más importantes de la primera década del siglo XXI.

Javier Olivares, guionista e historiador, creador de 'Isabel' y 'El Ministerio del Tiempo'

-¿Qué opina del final de la serie?

La última temporada me parece que no estuvo a la altura. Las premisas eran buenas, pero su desarrollo no me lo pareció. El final, tampoco. Pero lo digo con el respeto de quien jamás escribirá una obra maestra así, que conste.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

'Los Soprano' es una de las mejores series de la Historia de la Ficción. Con mayúsculas. Heredera directa de la gran 'Uno de los nuestros', de Scorsese. Para mí, aparte del concepto genial de que el dueño de los secretos se lo cuente todo a un psiquiatra que no puede desvelarlos, 'Los Soprano' es la libertad en la estructura del guion. Las historias vuelan delante de ti sin encorsetarse en fórmulas manidas de actos, giros… Es la narración por acumulación, con la única condición de que cada secuencia sea indispensable. Escribir algo así no está a la altura de muchos. De David Chase, sí.

-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Plantea la difícil disyuntiva para el espectador de encariñarse con alguien despreciable. Es alguien superado que no puede dar la sensación de que lo está. Un macho alfa que no lo es, encarnado en un actor maravilloso, como Gandolfini. No sé si lo podría haber hecho alguien mejor que él.

Una de las imágenes promocionales de 'Los Soprano'.
Una de las imágenes promocionales de 'Los Soprano'.


Alberto Nahum García, profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra. Responsable del blog 'Diamantes en Serie'

-¿Qué opina del final de la serie?

Con el final de la serie me ocurre como, en general, con todo 'Los Soprano': me cautiva intelectualmente pero me deja algo frío emocionalmente. Siempre he comparado la serie con acudir a un museo de arte contemporáneo, de esos en los que la gracia reside más en el pensar en el contexto antes que en el disfrutar el texto. El desenlace me parece perfectamente coherente con una producción que aspiraba a romper las convenciones del relato televisivo. Lo que 'Los Soprano' hace es quebrar también esa última convención, hurtándole a los espectadores una clausura. Me decepciona emocional y narrativamente, pero resulta una opción estética absolutamente lógica dentro del constante intento vanguardista de la serie.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

A veces tendemos a pensar que los cambios son revoluciones, cuando realmente son más bien evoluciones. 'Los Soprano' ocupa un espacio privilegiado en la evolución de la ficción televisiva, pero no se entendería si antes no hubieran abierto camino 'Canción Triste de Hill Street', 'Dennis Potter', 'Twin Peaks' o, incluso dentro de la propia HBO, la audaz 'Oz'. Supongo que, más allá de sus indudables méritos estéticos y narrativos, lo más relevante de 'Los Soprano' fue su capacidad para convertirse en 'mainstream' para las élites culturales.

-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Esto lo he trabajado mucho desde el punto de vista académico (en mi capítulo para este libro, por ejemplo). Tony Soprano demostró que precisamente el relato expandido (una historia que tiene 50 o 60 horas para desarrollarse) era particularmente apto para jugar con la ambigüedad moral de unos personajes que necesitaban el choque dramático de ciertas virtudes (habitualmente confinadas a su faceta doméstica) con ciertos rasgos detestables o criminales (habitualmente su faceta laboral). Esa intersección se demostró muy fértil dramáticamente y el antiheroísmo ha resultado clave para la complejidad que ha exhibido la ficción televisiva contemporánea.

Manuel Ríos San Martín, guionista de las series 'Sin Identidad', 'Compañeros' y 'Médico de Familia', entre otras.

-¿Qué opina del final de la serie?

A mí, el final de la serie me gustó mucho. Ese fundido en negro tenía algo melancólico. En general soy de respetar los finales que deciden los propios creadores. No me pareció mal ni el de 'Los Serrano'. Si ellos han hecho la serie, suyo es el final. Es su historia.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

A España ha tardado en llegar su influencia. En la serie hay una combinación de géneros que se vuelve interesante: una serie de mafiosos puede ser también una serie familiar, pero de familia con problemas normales, estudios, novios, crisis de pareja… En otro orden de cosas, queda claro a partir de aquí la absoluta importancia de los creadores en todo el proceso. Si los americanos y la mayoría de los europeos han puesto a los creadores en el centro, por algo será.

-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Un mafioso que va al psicólogo porque empieza a tener una cierta sensación de culpa es una genialidad. Esta opción, permite personajes más complejos, más torturados, con más capas. Los protagonistas ya no tienen por qué ser los buenos de la historia. No tienen ni siquiera por qué caerte bien, mientras te interese lo que hacen y cómo resuelven sus problemas. En España, los personajes complejos siguen siendo una asignatura pendiente en la mayoría de las series. 'Cuéntame', 'Policías', 'Isabel' o 'Sin identidad' sí tenían personajes con muchas capas. Para mí, este es el reto de los próximos años.

El reparto de 'Los Soprano' en una imagen promocional de la serie.
El reparto de 'Los Soprano' en una imagen promocional de la serie.


Conchi Cascajosa Virino, profesora de la Universidad Carlos III y autora de libros como 'La cultura de las series', entre otros.

-¿Qué opina del final de la serie?

Me pareció un final muy inteligente y provocativo, abierto a múltiples interpretaciones y que a la vez dejaba la puerta abierta a una película que creo que David Chase, que siempre ha querido hacer cine en lugar de televisión, no tuvo que descartar hasta la muerte de Gandolfini. Y esos segundos en negro quizás fueron un exceso, pero eran perfectamente coherentes con una serie que siempre buscó desafiar los convencionalismos de la televisión. Quizás no dio la satisfacción al espectador de la serie, pero hizo algo más importante: desafiarle.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

Fue influyente por muchos motivos, pero destacaría dos o tres. Uno es que llevó a ver series de televisión a un público más cinéfilo, que en muchos casos empezó por 'Los Soprano' con las series y ya no ha parado. Por otro lado, demostró que era posible hacer una serie con un personaje más allá de la redención y que eso, en lugar de alejar al espectador, lo atraía. Y creo que fue una llamada a la comunidad creativa de que en la televisión por cable podían hacer cosas de una manera distinta, en un momento en el que, al contrario que ahora, el cable no eran un lugar con tanto prestigio como ahora.

-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Sin Tony Soprano no creo que 'Dexter', 'Breaking Bad' y otros programas así hubieran llegado a ser una realidad. También fue interesante su planteamiento de arco dramático, en donde el personaje no busca la redención ni se arrepiente de nada, no es el auge y caída de un criminal, porque no vemos la caída. Y esa idea de que lo importante es el camino del personaje en términos de evolución psicológica, y no lograr un objetivo concreto, me parece que ha sido determinante para marcar el desarrollo de otros personajes protagonistas.

Natxo López, guionista de series como '7 vidas', 'Gran Reserva', 'Con el Culo al Aire' y 'Allí Abajo', entre otras.

-¿Qué opina del final de la serie?

Es un final atrevido y de una enorme inteligencia. Desde el primer momento me sorprendió la controversia que se generó a su alrededor; a mí me pareció una jugada maestra. Los guionistas a menudo caemos en el error, en ocasiones incluso inconsciente, de pretender que nuestras historias tengan una “moraleja”, y David Chase buscó un recurso visual y narrativamente muy impactante precisamente para evitar dar respuestas. Dejar la pantalla en negro era una manera de darle valor a todo lo que habíamos visto hasta entonces en la serie. Lo importante no es si Tony muere o no, porque las dos cosas podrían suceder perfectamente. Lo que nos revela la historia está en la propia historia y en el personaje, no en el final. La vida es compleja, rara, impredecible. Y la ficción debe serlo también.

Desde ALMA, el sindicato de Guionistas, invitamos hace unas semanas a dar una charla en Madrid a Terence Winter, uno de los guionistas de 'Los Soprano'. Él ofreció de primera mano una explicación muy semejante. Según él, para David Chase lo importante no era si esa noche iban a matar o no a Tony Soprano, sino dejar claro que ese peligro sobrevolaría sobre él y su familia probablemente el resto de su vida.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

'Los Soprano' tomó un camino que ya había iniciado un par de años antes una serie no tan conocida llamada 'Oz', que fue la primera que desafió una serie de normas aceptadas sobre la bondad de tus personajes protagonistas y la necesidad de contar historias con un patrón moral muy marcado, un esquema que caía con frecuencia en un profundo maniqueísmo y que había perdido la capacidad de sorprender al espectador. 'Los Soprano' fue la que definitivamente rompió estas normas, al convertirse en una ficción de gran éxito que llamó la atención de público, crítica, 'networks' y creadores. Se inició una profunda transformación de la industria. Se instaló en la cabeza de todo el mundo que había otra manera de escribir, de rodar, de programar televisión.

Edie Falco en el papel de Carmela Soprano, la mujer de Tony
Edie Falco en el papel de Carmela Soprano, la mujer de Tony


-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Tony Soprano demostró de forma inequívoca que la implicación que un espectador siente por un personaje no está directamente relacionada con su posición moral. No se trata de que el personaje sea bueno o malo, sino de que sea fascinante, atractivo. Y eso se consigue, por un lado, con personajes que destilen verdad, que resulten creíbles y se alejen de clichés y que, al mismo tiempo, lleven en su ADN el estigma del conflicto.

Entre las pocas pegas que se le pueden poner a “Los Soprano” está que haya iniciado un patrón protagónico que ha dejado en un segundo plano el rol de la mujer. Por supuesto la serie tenía personajes femeninos fascinantes, especialmente Carmela Soprano. Pero aun así es una serie eminentemente masculina, como lo fueron después –con matices y variaciones- 'Mad Men', 'Breaking Bad', 'The Shield', 'Boardwalk Empire'… Afortunadamente estamos asistiendo desde hace años, creo, a una “segunda ola” de ficción adulta que está poniendo el acento también en historias femeninas, no desde una óptica trasnochada de lo que significa “femenino” (habitualmente relacionado con el culebrón o el drama sentimental, especialmente en nuestro país), sino desde la percepción de que la mujer puede y debe estar al frente de un relato de la misma manera que el hombre y en el mismo tipo de géneros.

Homenaje a James Gandolfini en el local que hizo las veces de 'Bada Bing' en la ficción de HBO.
Homenaje a James Gandolfini en el local que hizo las veces de 'Bada Bing' en la ficción de HBO.

Mikel Labastida, jefe de la sección de Cultura de Las Provincias, responsable del blog 'El síndrome de Darrin'.

-¿Qué opina del final de la serie?

Cerrar dignamente una serie que estaba haciendo historia, y que había mantenido un nivel altísimo durante seis temporadas, era una empresa complicadísima. Así que Chase decidió darle al espectador la opción de que concluyese la historia como quisiese, a través de aquel fundido en negro que daba lugar a todo tipo de interpretaciones. En realidad, la ficción nos había ido contando el final desde años atrás: todos los protagonistas terminaban igual, todos estaban abocados a un desenlace aciago. Y el de Tony Soprano y los suyos no iba a ser diferente. La cuestión era cuándo se produciría ese final. Esa decisión quedó en manos del espectador en un gesto valiente del creador.

-¿Qué supuso la serie para la ficción audiovisual posterior?

La reinvención del personaje principal fue uno de los elementos clave de una serie que llegó para darle una vuelta a todos los convencionalismos que habíamos visto hasta entonces en televisión. Influyó posiblemente que David Chase no quisiese hacer nada de eso, porque él en realidad ansiaba dirigir una película y homenajear a Coppola y Scorsese. Pero se tuvo que “conformar” con dirigir una serie. Y HBO, que por aquel entonces buscaba fraguarse una identidad, le permitió experimentar. Y fue así como ‘Los Soprano’ reinventó en la tele el concepto de la familia, la plasmación de la violencia, las tramas de mafiosos…

-¿Qué papel ha jugado Tony Soprano en la concepción de personajes protagonistas que llegaron después?

Pocos personajes han colocado al espectador en una postura tan incómoda como el de Tony Soprano. Al menos hasta entonces. A priori Tony Soprano es un ser que solo nos puede causar repulsión (por su modo de vida, por su forma de tratar a las mujeres, por cómo se relaciona con el resto del mundo…) y sin embargo los seguidores de ‘Los Soprano’ fuimos cayendo rendidos ante él. Porque nos mostró que también era vulnerable: que podía sufrir un ataque de ansiedad ante la presión de su trabajo o por la falta de afecto de su madre, que podía enternecerse y entristecerse cuando una familia de patos emigra, que podía atormentarse por no estar a la altura. Y fue así cómo nos sentimos identificados con un personaje turbio, que inauguraría una galería de protagonistas antiheroicos que han marcado las series de este siglo.

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