Numerosos abusos sexuales sobre niños tutelados en toda España avisan de una nueva negligencia de las instituciones y de la administración
La joven que ha denunciado haber sido víctima de abusos sexules cuando era menor de edad y estaba tutelada por la Generalitat valenciana. (EFE/Ana Escobar)
Como dejan tener hijos a cualquiera, a veces debemos quitarles los niños a sus padres. Hay padres violentos, madres drogadictas, parejas con muchas cosas que hacer antes que evitar que su hijo se caiga por una ventana. Puedes hacer daño a un niño a diario, de muchas formas, de palabra y de hecho, con la comida, con la ropa, con el frío de la casa o la basura de la casa o la gentuza que invitas a tu casa, y el niño mirando. También hay padres huidos, muertos, incapaces, e hijos solos de pronto, sin otro sitio al que ir que un rincón de burocracia que antes llamaban inclusa; luego, orfanato. Ahora, Centro de Acogida. Esto significa que tu padre es el Estado.
El Estado, como padre, es regular, inasible. Si algo hemos aprendido con la pandemia, la Dana y el apagón es que el Estado no existe. Si todo va bien, parece que sí, se percibe como una presencia suya poderosa y capilar que propone salvamentos. Pagamos tantos impuestos que creemos que es verdad.
Pero cuando llega el tiempo presente, la crudeza, no hay nadie.
Donde creíamos tener Sanidad, Ejército, Policía, redes de acogida (es decir, una abstracción eficiente y de respuesta automática), resulta que sólo hay personas, aquí y allá, un cargo, un superior, un consejero, un médico, y unas personas son mejores que otras, más o menos responsables, entregadas; más o menos indecentes y egoístas. Al final, dependemos, como toda la vida, de la caridad del prójimo.
Porque cuando ocurre una Dana o una epidemia, nunca hay culpables, sólo gente “abriendo una investigación”, dando ruedas de prensa, compareciendo en congresos o asambleas, dejando pasar el tiempo. Abundan las excusas, las culpas bifurcadas, multiplicadas, centrifugadas, y al final, si es culpa del Estado, no es culpa de nadie. El resultado de todo este proceso es el olvido. En realidad, nunca pasó nada.
En el año 2020, la ministra de Educación, señora Celáa, generó revuelo al afirmar que “los niños no pertenecen a los padres”. La ministra daba fuste a esa autoridad que comentamos más arriba, donde el Estado te puede quitar a los hijos; te educa a los hijos; piensa (¿quién piensa?) que puede cuidarlos mejor que tú.
Por eso hay centros de acogida, políticas migratorias destinadas a menores, declaraciones decorativas sobre salvar a todos los niños del mundo, si llegan a nuestro país. Basta con decirlo (una ministra, una líder, una alcaldesa) para salvar mágicamente a todos los niños del mundo que lleguen a nuestro país.
Muchos más de 1.113 menores han sido violados o prostituidos mientras el Estado estaba a otras cosas, pues padre de todos no sabe serlo
Sin embargo, ahora sabemos que desde 2019 ha habido 1.113 denuncias por abusos sexuales a menores tutelados. Esto no significa que 1.113 menores hayan sido violados o prostituidos, cuando debían estar a salvo bajo palio estatal. Significa que muchos más de 1.113 menores han sido violados o prostituidos mientras el Estado estaba a otras cosas, pues padre de todos no sabe serlo.
Ya ven: no podemos cuidar de nuestros propios niños, pero podemos cuidar de todos los niños del mundo.
Sucedió en Mallorca, hace seis años, y lo olvidamos. Y en Madrid y Asturias, y en la Comunidad Valenciana (175 abusos sexuales en un año); y en Canarias. Ahora hemos sabido que en Barcelona una niña fue violada desde los doce años por varios hombres, mientras estaba bajo la guardia y custodia de la Generalitat. Se ha desplegado el tenderete habitual de declaraciones, protocolos, expedientes e investigaciones al objeto de que todo se nos olvide antes del verano.
A la amnesia ayuda la cifra: miles de niños y niñas. La muchacha de Barcelona se nos hace asumible, un caso, muy concreto y ya juzgado. Pero, cuando abrimos la horquilla y entra el horror matemático, sufrimos eso que Jean Baudrillard llamaba “exceso de realidad”. No podemos creer que haya miles de niños bajo tutela del Estado que acaban violados o prostituidos, a sus doce, catorce, dieciséis años de edad. Algo en nuestra cabeza aparta ese espanto, lo da por incomprensible. Se vuelve invisible de tan gigantesco.
Para los pederastas, un niño bajo tutela del Estado es presa fácil
Encontramos un patrón en todos estos casos, y es que, para los pederastas, un niño bajo tutela del Estado es presa fácil. Precisamente porque el Estado se hace cargo de los niños, los niños están solos e indefensos.
En el caso de la niña de Barcelona, las explicaciones oficiales hablan de “vulnerabilidad”. Era una niña vulnerable y por eso un simple electricista pudo acostarse con ella y ofrecer su cuerpo a varios hombres más. Y yo me pregunto: ¿cómo se es vulnerable dos veces? Si la niña no tiene padres, y es acogida por el Estado, ¿no sabes ya que es vulnerable? Además, se pasa de puntillas sobre el hecho de que una niña de 12 años conozca a su violador “por una app de citas”. ¿Deja el Estado que las niñas a su cargo se abran perfiles en Tinder a los 12 años? ¿Y Tinder (o la app que fuera) también lo permite? ¿Y el móvil de la niña, nadie lo revisa?
Por si fuera poco, sirve también de excusa que los cuidadores de estos niños “ganen poco dinero”. ¿Por cuánto dinero más te preocuparías de que varios hombres no violaran a una niña?
Sira Rego, ministra de Infancia y Juventud, está a lo importante: Eurovisión. Pedro Sánchez está a lo importante: Eurovisión
Hay en España un Ministerio de Igualdad, un Ministerio de Infancia y Juventud, sendas ministras, no sé cuántas direcciones de Infancia y agencias y, en fin, siglas. ¿Creen que están poniendo todo de su parte para que ni una niña más sea violada nunca? Lo cierto es que no consigo encontrar un sólo tuit en las cuentas de estos ministerios ni en las cuentas de estas ministras que haga referencia al asunto. No hay manifestaciones. No hay ardor guerrero. No hay nada.
Sira Rego, ministra de Infancia y Juventud, está a lo importante: Eurovisión. Pedro Sánchez está a lo importante: Eurovisión. Parece que Israel ha participado en el festival de Eurovisión, y eso no nos gusta porque han muerto muchos niños palestinos en la guerra. Como saben, Palestina es la Infancia y la Juventud de Sira Rego.
Podemos dedicar todas las horas que hagan falta a la gran controversia de si Israel debe enviar cantantes a Eurovisión. Eso es todo lo que somos capaces de hacer por los niños: discutir la parrilla musical de Eurovisión.
Como dejan tener hijos a cualquiera, a veces debemos quitarles los niños a sus padres. Hay padres violentos, madres drogadictas, parejas con muchas cosas que hacer antes que evitar que su hijo se caiga por una ventana. Puedes hacer daño a un niño a diario, de muchas formas, de palabra y de hecho, con la comida, con la ropa, con el frío de la casa o la basura de la casa o la gentuza que invitas a tu casa, y el niño mirando. También hay padres huidos, muertos, incapaces, e hijos solos de pronto, sin otro sitio al que ir que un rincón de burocracia que antes llamaban inclusa; luego, orfanato. Ahora, Centro de Acogida. Esto significa que tu padre es el Estado.