Así es Pilar Palomero, la directora novel que puede arrasar en los Goya
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Así es Pilar Palomero, la directora novel que puede arrasar en los Goya

Han sido años y años de trabajo incansable para que Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) haya dirigido su primera película, 'Las niñas', que cuenta con nueve nominaciones a los Goya

placeholder Foto: La directora de 'Las niñas', Pilar Palomero, la gran revelación del cine español de 2020. (Efe)
La directora de 'Las niñas', Pilar Palomero, la gran revelación del cine español de 2020. (Efe)

Han sido años y años de trabajo incansable para que Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) haya dirigido su primera película, un drama de juventud humilde pero no pequeño en la naturaleza de lo que busca abarcar. Pero es que la ópera prima de Palomero ha sido, además, la gran revelación del cine español en el año más atípico para una industria que intenta reponerse de una pandemia que -como en otros sectores- ha paralizado la actividad y ha dejado renqueante a las productoras y distribuidoras independientes y a las salas. 'Las niñas', seleccionada en la sección Generation de Berlinale y ganadora del Festival de Málaga, fue una de las primeras películas españolas del otoño, cuando los cines intentaron volver a su nueva normalidad y este film protagonizado por un reparto preadolescente y por una Natalia de Molina tan brillante como siempre en un papel que le ha valido otra nominación al Feroz y al Goya como secundaria, consiguió atraer a las salas a casi 84.000 espectadores. A cuatro días de que se celebren los Goya 2021 y con nueve nominaciones para su película, Palomero habla con 'El Confidencial' para repasar el camino que la ha traído a las puertas de la historia del cine español.

La ceremonia de este sábado, dirigida por Antonio Banderas y María Casado, propone un formato semipresencial, con los entregadores y los números musicales presentes en el Teatro Soho de Málaga y los nominados de forma telemática desde sus casas. "Está siendo un año tan extraño que intento huir de todo este ruido e ir día a día. Más que nervios tengo ilusión", confiesa la cineasta, a la que, además, ha elegido la Academia de Cine para formar parte de su Residencia con la idea 'La maternal'. De las 931 propuestas, los seleccionados han sido 20.

placeholder Pilar Palomero en Zaragoza. (Efe)
Pilar Palomero en Zaragoza. (Efe)

La trayectoria de su segundo largometraje ha sido mucho menos accidentada que la de 'Las niñas', que ha tardado más de tres años en salir adelante. "Ha sido un viaje largo y azaroso, porque nunca me planteé de forma consciente que quería dirigir", recuerda. Ya desde pequeña escribía novelas, cuentos y cómicas, pero el cine no aparecía en sus planes de futuro. "Estudié Filología Hispánica por aquella mentalidad que había de que tenías que hacer una carrera universitaria. Me alegro de haberla hecho, de todas formas, por la base que me dio. Yo sabía que me gustaba hacer cine, pero no tenía claro qué ni cómo". Por ello se presentó a las pruebas de la Escuela de Cine y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid para los departamentos de Dirección de fotografía y Montaje -o guión, no recuerda bien-, aunque al final se decantó por la primera especialidad.

Porque una de las particularidades de la carrera de Palomero, que difícilmente se replica en el caso de otros directores, es su polivalencia: ha trabajado como operadora de cámara, asistente, eléctrica, directora de foto, script, montadora, guionista y directora. "Yo sabía muy poquito de cómo se hacen las películas -sobre todo en el aspecto técnico- y fueron años muy intensos en los que, además, dirigí varios cortos: el primero fue un rodaje traumático, pero tuvo una trayectoria buena. Era 2005 y me di cuenta de que me gustaba contar historias y dirigir".

Tras su paso por la ECAM de 2003 a 2005 y cuando apenas le había dado tiempo a meter la cabeza en el mercado del cine, Palomero -y todos los jóvenes de su generación- se dieron de bruces con la crisis de 2008. Exprimió el departamento de cámara, trabajó de lo que pudo y empezó a impartir clases en la universidad. "Tuve que dejar de lado ese aspecto más creativo y autoral, pero empecé a trabajar en equipos como guionista, en programas de televisión, también en el equipo de cámara. Veía que siguiendo el camino que llevaba no iba a conseguir ser directora porque no tenía tiempo para dedicar a la escritura de un largo".

Foto: Natalia de Molina y Andrea Fandos son madre e hija en 'Las niñas'. (BTeam)

Y luego llegó 2013, el gran punto de inflexión en la vida y la carrera de Palomero. La cineasta habla con pasión, con devoción del tiempo que pasó en Sarajevo como parte de un experimento educativo ideado por Béla Tarr, mito húngaro del cine de autor europeo más radical y artístico. "Lo de Sarajevo, que ya no existe, fue único. Béla Tarr, que es un genio, y que tiene esa parte impulsiva y loca de los genios, quiso que unos quince cineastas de todo el mundo formáramos una familia. De esa idea nació la Film Factory, que es cómo se llamaba. El primer año fuimos 16 cineastas de todo el mundo, desde Japón a Islandia, y de España vinimos Manuel Raga y yo, los dos únicos que repetíamos nacionalidad. Sólo hubo dos promociones, porque de lo increíble que era la idea, era insostenible", recuerda con cierta nostalgia en la voz.

Por allí pasaron directores y admiradores de Béla Tarr como Gus Van Sant, Carlos Reygadas, Apitchapong Weerasethakul, Jonathan Rosembaum y Gael García Bernal. "Venían 15 días a Sarajevo y no eran sólo profesores, sino que convivíamos en una ciudad como esa, en la que vivíamos de lleno la experiencia del cine. Fueron tres años, pero tuvo que cerrar porque la Film Factory era una utopía y Bèla Tarr un Quijote absoluto. Ahí entendí qué tipo de cine quería hacer, por qué quería hacer cine y qué cosas no iba a hacer".

placeholder Béla Tarr posa en la Berlinale de 2011. (Efe)
Béla Tarr posa en la Berlinale de 2011. (Efe)

De Sarajevo se llevó experiencias y el empuje para convertirse, le pesase a quien le pesase, en cineasta. "En la Film Factory tenía 32 años y me fui con mucho miedo. Es dejarlo todo. Aun así, me alegro mucho de haber dirigido ‘Las niñas’ con la edad que tengo y haberme ido a Sarajevo entonces y no con 22. Yo era otra persona y he podido vivir esto de forma más adulta y madura. Pero es increíble cómo está asentada la idea de que la primera película hay que hacerla, como tarde, en los 30. Pero eso es absurdo, cada uno está preparado cuando está preparado". Después de Sarajevo, se volcó en la escritura y en levantar 'Las niñas'.

"Podría perfectamente no haber salido la película y haberle dedicado tres años de mi vida a nada, porque sí hay un momento en el que es un acto de fe por completo2, admite. "El azar me hizo que conociese a Valérie Delpierre [su productora] por un corto que rodé. Nos llevamos muy bien y le propuse hacer una película, sin tener el guión ni nada, sobre cómo había sido la educación para mucha gente de mi época y le conté un par de anécdotas, a ella le gustó y empezamos a desarrollarlo. Pasamos por varios talleres, laboratorios de guión y encuentros". Ese mismo año, entró Álex Lafuente [su productor] en el proyecto y, aunque todo parecía empezar a ir hacia adelante, la preproducción se paralizó. "Fue catastrófico: nos dijeron que no en todas las ayudas a las que nos presentamos. Te planteas y te replanteas si está mal, si no has sabido transmitir lo que quieres hacer. Al ser una ópera prima es difícil que confíen en ti. Me daba miedo que a Valérie y Álex les dejase de interesar el proyecto. Pero tuve la suerte que ellos dijeron todo lo contrario y lo empujamos. Le dimos muchas vueltas de guión para ver lo que podía estar fallando. Porque aunque en el rodaje puedes no tenerlo muy presente, a la hora de presentar ayudas es fundamental".

placeholder Las protagonistas de 'Las niñas', de Pilar Palomero. (BTeam)
Las protagonistas de 'Las niñas', de Pilar Palomero. (BTeam)

"Muy poco a poco, en una segunda vuelta al siguiente año, empezó a entrar gente en el proyecto: Aragón Televisión, Movistar+; en Guadalajara (México) nos dieron un par de premios a proyecto y consiguieron armar la financiación, aunque no toda la que hubiesen querido conseguir", relata. "Me recuerda Lara Pérez Camiña, de BTEAM, que en las reuniones le preguntaba con miedo: “Pero, ¿la película se va a hacer?”. Porque lo veía tan difícil… lo recuerdo pesadillesco. Yo tuve mucha cabezonería y estaba convencida de que tenía que convencerles de que era una película que tenía que hacerse. No sabes cuánto tiempo dediqué a escribir, reescribir y preparar los dosiers. Me dejé la piel. Yo tenía muy claro qué película quería hacer y por qué. Me gustaría, si sigo haciendo películas, hacerlas con la misma energía, con esa misma seguridad".

También ha agradecido el empuje que dio Natalia de Molina, que se ha comprometido mucho más de lo exigible a cualquier actor, a 'Las niñas'. "Natalia ha sido nuestra madrina en muchos sentidos. Ha sido firme defensora del proyecto desde que leyó el guión. Para una primera película hay ciertas instituciones a las que les tranquiliza que tengas un rostro conocido. Como autor es un error involucrar a alguien conocido para que se financie el proyecto, pero Natalia nos ha ayudado mucho de una forma activa, pero ha sido más a nivel personal que como rostro conocido".

placeholder Andrea Fandos en su primer papel en 'Las niñas'. (BTeam)
Andrea Fandos en su primer papel en 'Las niñas'. (BTeam)

Palomero es la última prueba de que el cine de autor español está cambiando poco a poco. Representa a esa nueva generación de cineastas procedentes de la periferia -en este caso, Zaragoza- y que no proceden de familias vinculadas a la profesión. Y, sobre todo, a esas nuevas voces femeninas e íntimas que llegan a los festivales europeos, un lugar en el que el cine español no suele estar representado. Palomero, además, quiere tirar abajo la idea de que hacer una película tiene que entrañar sufrimiento para el artista y, aunque la producción de la película le ha costado años, durante el rodaje encontró el sentido de todos aquellos años de formación y de puertas cerradas: "Fue increíble ver cómo la película se construía y cómo lo que yo tenía en la cabeza iba tomando forma. Las mejores seis semanas de mi vida".

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