LA PRIMERA VEZ QUE SE CELEBRA EN UN PABELLÓN

Marisol y Almodóvar: corazones contentos en los Goya que reivindicaron a Banderas

¿No podía haber grabado al menos un pequeño vídeo? ¿Y una nota de audio por WhatsApp? Pepa Flores ha enterrado a su personaje y no apareció por la Gala celebrada en Málaga

Foto: as hijas de Pepa Flores Marisol, (i-d) Celia Flores, Tamara Gades y Maria Esteve recibieron el Goya de honor en nombre de su madre (EFE).
as hijas de Pepa Flores "Marisol", (i-d) Celia Flores, Tamara Gades y Maria Esteve recibieron el Goya de honor en nombre de su madre (EFE).

¿No podía haber enviado al menos un pequeño vídeo? ¿Y una nota de audio por WhatsApp? Marisol, Goya de Honor en esta edición, la de 2020, no estuvo. Es coherencia pura. Ella decidió hace ya muchos años no aparecer en ningún sitio, ni una entrevista; cero presencia en la vida pública. Su personaje murió y no está dispuesto a resucitarlo.

Pepa Flores no apareció. Allí estaban sus tres hijas (María Esteve, Tamara Gades, Celia Flores, que cantó, al igual que Amaia), pero Marisol ya no está. Sigue teniendo el corazón contento, pero esa alegría se la queda ella, en su intimidad, refugiada en Pepa, la señora que pasea, con su moño y pañuelo, para que nadie la reconozca, por la playa de La Malagueta.

Quién sí estuvo omnipresente fue Antonio Banderas. Sentado en la primera fila, junto a Pedro Almodóvar, sabía que el Goya era suyo. Preparó un discurso desde su ático de calle Alcazabilla. Lo tenía metido en la chaqueta, pero no lo sacó. Construyó una alabanza a Pedro Almodóvar, recordó que ya había estado nominado en su primera etapa almodovariana y justo anoche era en realidad su aniversario: hace 3 años le dio el “jamacuco” en su casa de Londres, dejó de fumar cigarrillos Natural American Spirit y empezó a quitar lo superfluo de su vida.

Banderas sorprendió con ni una sola mención a su ciudad natal. Tampoco se refirió a sus compañeros con los que competía en la categoría a la mejor interpretación masculina. Eran las prisas o que, de súbito, se tenía que cambiar de vestuario para interpretar una versión reducida de ‘A Chorus line’, que hoy cumple su última función en Málaga antes de partir de gira.

Durante la Gala no hubo ni sola mención a José María Martín Carpena, el concejal malagueño (PP) asesinado por ETA en 2000

Un académico con muchos trienios en la calle Zurbano, la sede de este colectivo, lamentaba poco después de las 3,20 horas de este desigual espectáculo, que nunca más deberían celebrarse unos Goya en un Palacio de los Deportes (ni una sola mención hubo a José María Martín Carpena, el concejal malagueño asesinado por ETA en 2000).

El Carpena, que aguantó las lluvias torrenciales de los últimos días, salvó su imagen de lugar improvisado. No hubo goteras, a pesar de haber sido durante años uno de los principales problemas de la instalación deportiva. Eso sí, la acústica era infinitamente mejorable y los anillos que rodean la estructura, convertidos en lugar para agasajo de los invitados, se estrechó de tal manera que apenas se podía dar un paso sin atropellar a un camarero o tropezar con bandejas. Un despropósito.

Hubo paz para Almodóvar con ‘Dolor y Gloria’, que acaparó los premios cinematográficos más relevantes. Y la reconciliación comenzaba a escribir sus primeros versos a las 22.50 horas con el galardón para el cineasta manchego al mejor guion original.

Rhodes mejor que Michael Robinson

Detrás de la grada superior del Carpena integrantes del equipo técnico de ‘La Trinchera infinita’ (o al menos muy enfervorizados sí que eran por sus gestos) se levantaron de su asiento por el Goya a Belén Cuesta, formada en la Escuela de Arte Dramático de Málaga, aunque más bien parecía haber estudiado en la Escuela de Comedia. Este es su primer gran papel de drama. Y seguro que no será el último.

Cuando apareció en escena James Rhodes unos buscaban complicidad. Otros desplegaron su perfil más ‘hater’. No hay manera con Rhodes... aunque ya sea capaz de hablar en castellano casi mejor que Michael Robinson. Más consenso y más desplegó Jamie Cullum, pianista y vocalista de gran prestigio mundial.

Andreu Buenafuente y Silvia Abril ya habían agotado el repertorio de chistes. Los problemas de acústica no habían desaparecido, y ‘ Dolor y Gloria' no paraba de recibir premios. Almodóvar sí que tenía el corazón contento. De Marisol ya lo sabíamos. Y Pepa Flores sigue cantando canciones optimistas, pero sin testigos ajenos, libre de la mirada de los otros, de nosotros.

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