la gala del cine español

Mona Martínez, la bailaora de flamenco que acabó con 'Terminator'

La actriz malagueña está nominada al Goya a Mejor actriz secundaria por su papel de María Santos en 'Adiós'

Foto: Mona Martínez es María Santos en 'Adiós'. (Sony)
Mona Martínez es María Santos en 'Adiós'. (Sony)

"A mí en Sevilla me llaman la Marlon Brando de 'Adiós'", se ríe Mona Martínez (Málaga, 1968). Porque a su personaje, María Santos, la matriarca del clan, lo le temblaría el pulso al pasar a cuchillo a Tony Montana o a Tommy DeVito o a cualquier mafioso salido del cine de Scorsese o De Palma. Ella, que siempre quiso bailar con Antonio Gades, ha acabado en el cruce de balas entre los Santos y los Fortuna y, ¡quién se lo hubiese dicho!, compartiendo créditos con Schwarzenegger. No ha sido un camino fácil. De tablao flamenco en tablao flamenco. Salas de fiestas. Personajes episódicos en series de televisión. Pequeños papeles, como en 'Ana de día', con los que sacar la cabeza y hacerse sitio. Hasta que llegó la Santos. Y con ella una nominación a los Feroz y la posibilidad de llevarse un Goya a Mejor actriz secundaria este sábado. Es más, parte como favorita.

"Estoy de un atacamiento que tú no te lo puedes imaginar. Yo no me he casado ni he tenido hijos, pero creo que esto se asemeja a una boda, porque son los preparativos más grandes que he tenido: los invitados, el vestido, la celebración…". Son los nervios de quien ha sufrido la llegada. Además, esta vez los Goya se celebran en su tierra, en Málaga, de donde salió hace más de 30 años para labrarse una carrera como cuerpo de baile flamenco. "Yo estudiaba en Ronda en un colegio donde ya las profesoras de gimnasia consideraban que tenía cualidades para bailar y para actuar. Me apuntaron entonces a una academia de danza. Y uno de los salesianos del colegio consideró que era muy buena actriz para hacer una obra en el colegio mayor. Ese fue mi estreno como actriz. Pero luego tiré más por la danza y estudié la carrera con Tona Radel, que fue quien me introdujo en este mundo porque me empezó a dar clases de declamación".

Mona Martínez posa tras la presentación de la película 'Ana de día', dirigida por la cineasta Andrea Jaurrieta. (Efe)
Mona Martínez posa tras la presentación de la película 'Ana de día', dirigida por la cineasta Andrea Jaurrieta. (Efe)

A Madrid llegó para estudiar doblaje, pero el trabajo como bailaora la llevó por las salas de fiestas de toda España, por Mallorca, por casinos como el de Torrequebrada, por las galas de Telecinco e incluso algún festival en el extranjero. Hasta que en 2002 Benito Zambrano, quien también está nominado en esta edición de los Goya por 'Intemperie', la eligió para tres episodios de 'Padre coraje'. "Ha sido granito a granito y no desistir", admite. "Los personajes episódicos no sostienen una carrera, sobre todo ahora que se ha complicado la situación económica. Antes se podía vivir del teatro con mucha más serenidad. De hecho yo empecé a vivir del teatro en el 2000 sin demasiada dificultad, sin tener la sensación de trabajar en una profesión de la que no se podía vivir".

Martínez reconoce que ha pasado momentos de precariedad. "He recurrido a amigos que me han apoyado mucho en todos los sentidos, anímicamente y, por qué no decirlo, también económicamente. Luego lo repones cuando ganas. Si no quieres desistir, esta carrera consiste un poco en eso. A no ser que tengas ya una posición en la que vivir es más fácil". Pero no quiere sonar lacrimógena o autocompasiva. "También hay abogados que están trabajando en el extranjero limpiando mesas. La sociedad sabe que en el caso de los actores, hay una parte a la que se le paga mucho y otra a la que se le paga poco. Y ya está. Uno llega donde llega y pide el precio que quiere y, si se lo pagan… Todo es relativo".

Mario Casas y Mona Martínez en 'Adiós'. (Sony)
Mario Casas y Mona Martínez en 'Adiós'. (Sony)

El punto de inflexión de su carrera fue su tropiezo con el coach Fernando Piernas, a quien agradece estar siempre preparada para cualquier tipo de personaje. Como el de 'Óscar o la felicidad de existir', la función que sigue representando en Madrid, o el de María Santos, que le llegó a través de Mesala, su agencia, y la directora de casting Laura Cepeda. "Me mandaron un texto muy concreto, una separata, y cuando leí esa prueba pensé que era de las cosas más bonitas que había leído hace muchos años, casi como si estuviese leyendo a Lorca. ‘Adiós’ es un guión escrito por José Rodríguez, Carmen Jiménez y Paco y fue muy fácil emocionarme mientras lo leía".

Durante el rodaje, el equipo de 'Adiós' se adentró en el barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas, donde nunca se había rodado una película de esta envergadura. "Rodamos en zonas conflictivas y eso es uno de los aciertos de la poesía de Paco y de las ganas de contar cosas sobre su tierra. Paco Cabezas, además, en Los Ángeles es una eminencia. Tiene una sabiduría a la altura de muchos directores americanos que están en la palestra. Levanta un dron y te enseña no sólo la Giralda, sino todas esas ciudades colmena que existen a su alrededor, donde la pobreza sigue marcando la vida de mucha gente. Y aunque lo cuenta como un thriller y una película de autor, son historias reales de gente real. Gente que lucha por una justicia que no es tan fácil que llegue a sus manos porque no tienen los medios".

Martínez ha experimentado en 2019 la dicotomía de pasar del realismo de las Tres Mil Viviendas a la irrealidad de Hollywood y 'Terminator: destino oscuro', en un pequeño papel de vendedora ambulante. "No hay comparación, pero la belleza incalculable de las localizaciones de Paco y el respeto del equipo es impagable. En Terminator es todo a lo grande. Es un espectáculo en el que yo me sentía un poco de pueblo. Me tocó un día en el que había 500 extras. Me gusta que ‘Terminator’ tenga una connotación político-social bastante interesante, aunque parezca que va de monstruos y de acción. James Cameron y Tim Miller han apostado por contar una realidad social bastante interesante que está ocurriendo en Estados Unidos. Participar en 'Terminator' ha sido un paso más para darte cuenta de que tampoco hay tanta frontera en ese sentido; sólo el idioma y una buena gestión de tus agentes. Como principio. Lo demás es mucho más complicado".

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