Cesc Gay: "Truman' me ha enseñado a tener paciencia"
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LA FIESTA DEL CINE ESPAÑOL

Cesc Gay: "Truman' me ha enseñado a tener paciencia"

La película de Cesc Gay se corona como la gran vencedora de los Goya, con cinco estatuillas, en una noche con muchos jóvenes despuntando entre los premiados y recados para los políticos

placeholder Foto: El equipo de 'Truman', posando con sus Goyas.
El equipo de 'Truman', posando con sus Goyas.

En los Goya destacan el photocall, el auditorio -este año con más políticos sentados en el patio de butacas que nunca-, la sala de prensa y la sala de ganadores. Esta última es la de la felicidad. Es donde los premiados posan besando abrazados a su 'cabezón' y después se muestran pletóricos ante los micrófonos de los cada vez más numerosos periodistas. Anoche 'Truman' fue la película que más se paseó por el escenario y por esta sala. El filme de Cesc Gay fue el gran triunfador de la noche al llevarse cinco de los seis Goya a los que optaba: mejor película, dirección, guion original y actores protagonistas y de reparto para Ricardo Darín y Javier Cámara, respectivamente.

Cesc Gay aseguraba que se encontraban "muy felices porque somos una pequeña familia". Para el director, que espera que estos premios hagan que el filme tenga una segunda vida en las salas, el cine tiene que "ayudar al espectador a mirar". "En el fondo, una película es una invitación. Yo siempre siento eso. El cine tiene que tener en cuenta a la gente porque es un esfuerzo ir al cine. Siempre he buscado que nadie me diga que ha perdido el tiempo".

Gay también aseguraba que 'Truman' le ha enseñado a "tener paciencia a la hora de hacer películas, hay que hacerlas cuando toca. A veces la industria se precipita porque toca rodar". Ricardo Darín, con jet lag y deseando dedicar el domingo a dormir y el lunes a coger "la bici para estirar las piernas", también destacaba el mérito de conseguir cinco Goyas: "Es impresionante cómo 'Truman' ha ido por debajo. No es 'Ocho apellidos vascos' ni ha llevado 12 millones de espectadores por minuto a las salas. Ha trabajado por debajo en la conciencia de la gente y en la experiencia personal de cada uno, y eso es un lazo muy fuerte que no es circunstancial, no ocurre ni desaparece rápidamente. Va un poco más allá. Cala más hondo y eso es lo que estamos viendo y recogiendo", aseguraba a este periódico.

Su compañero de reparto Javier Cámara, con su segundo Goya en las manos, añadía que había vivido una de sus mejores galas. "Soy un privilegiado por haber compartido cada plano con Ricardo”, decía. Y también destacaba la juventud de los premiados: “Hay muy buena añada. Yo hace 30 años estaba en mi pueblo soñando con irme y, de repente, estoy aquí y con esto en las manos. Ha costado muchísimo. Que hay futuro está clarísimo, lo importante es que no se nos escape porque hay muchísima gente con mucho talento”.

La noche de los jóvenes

Entre esos jóvenes destaca Natalia de Molina, que recibió el Goya a la mejor actriz protagonista imponiéndose a Inma Cuesta, que era la gran favorita, y además con una película como 'Techo y comida', que toca un tema tan importante como los desahucios. "Esto le da visibilidad. Hace que el público se interese y vaya a ver la película. Este premio es por todas las Rocíos", decía pletórica e incrédula aún. Eso sí, dejaba una recomendación a los políticos nunca antes vista en una gala de los Goya. "Yo les diría que vayan a ver la película. Es necesario".

Por su parte, Irene Escolar, Goya a la mejor actriz revelación por 'Un otoño sin Berlín' y recién llegada desde Zaragoza de representar 'El público', de Lorca, destacaba la importancia de que el ministro en funciones y los líderes de PSOE, Podemos, Ciudadanos e IU estuvieran en la ceremonia. "Me parece muy adecuado que vengan y se lo agradezco. Ahora lo importante es que valoren esta profesión y, sobre todo, que la apoyen, por favor". Sonriente y acunando su Goya, la actriz también destacaba esa "oleada de cambio" con tantos premiados jóvenes. "Viene gente nueva y el público empieza a valorar más nuestro cine. Yo creo que hace tiempo que debería haber pasado esto. Pienso que nuestro cine es muy querido, simplemente necesitamos un poco más de apoyo", añadía.

El más joven de la noche fue Miguel Herrán, un joven salido de la calle al que Daniel Guzmán le echó el ojo para protagonizar 'A cambio de nada' y que anoche estaba incrédulo y feliz con su Goya en la mano. Cuando se encontraba con esta periodista, Herrán conocía que Guzmán también se había hecho con el premio a mejor director novel. Gritos, ojos vidriosos y "ganas de verle para darle un abrazo y acabar en el suelo". Entre tantos nervios, focos y preguntas, el joven actor explicaba que el Goya intentará ponerlo en su habitación aunque cree que su madre "se lo va a llevar al salón para que lo vea todo el mundo".

Y si Herrán fue uno de los actores más emocionados de la noche, no lo fue menos Guzmán. Mano a mano y Goya a Goya, repartieron lágrimas, besos y abrazos a todo aquel que les diera la enhorabuena. Diez años de trabajo, recordada el mejor director novel, han sido necesarios para llegar hasta aquí. Por eso, explicaba que "después de diez años esto significa todo". Acto seguido, volvía a narrar orgulloso que el premio es para su abuela Antonia, nominada a mejor actriz revelación: "Este premio es de mi abuela. Le he pedido perdón a la Academia pero se lo va a quedar ella".

El batacazo de 'La novia'

Con 12 nominaciones partía 'La novia' y solo se fue con dos Goya: mejor fotografía y mejor actriz de reparto para Luisa Gavasa. La ganadora reconocía que le hubiera gustado que la película de Paula Ortiz se hubiera llevado "dos o tres" premios más, pues sin duda el filme fue el gran perdedor de la noche.

"Esto del Goya es una cosa mediática estupenda, pero tiene mucho trabajo detrás", aseveraba Gavasa. "Mucho trabajo para llegar aquí de muchos años y con una película como ha sido 'La novia', con un rodaje duro, intenso, hermoso pero también con un personaje doloroso. Hacer de la Madre ha sido un regalo como personaje pero no ha sido fácil. Es el más duro que he hecho en mi vida en cine". Aun así reconocía que su verdadero Goya es su hijo Pablo. Por último, acerca de la importante presencia política pidió que no fuera la primera vez: "Sobre todo espero de ellos que hagan cosas por la cultura, además de venir a los Goya".

A este respecto, Fernando León de Aranoa, ganador del Goya a mejor guion adaptado por 'Un día perfecto', aseguró que lo interesante es "recordarles la importancia no del cine sino de la cultura como algo que hay que mimar mucho porque es patrimonio de un país.La cultura se confunde con la industria y con el mercado porque como todo está mercantilizado parece que la cultura no escapa. No deja de ser cultura y un país más culto es un país más libre, gente más formada es gente con criterio y con más defensas y eso hay que defenderlo".

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