El cine español se hunde en su mejor año
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doce meses de taquillazos y recortes

El cine español se hunde en su mejor año

Récord histórico de taquilla y hundimiento del tejido industrial. La gran paradoja cinematográfica del 2014

placeholder Foto: Fotograma de 'La isla mínima'.
Fotograma de 'La isla mínima'.

Una cosa es a) ver el vaso medio lleno o medio vacío. Y otra bien diferente es b) verlo completamente vacío o desbordante de líquido. Cualquier análisis de la industria del cine español en 2014 tiene que caer necesariamente en el campo b). Se podría escribir un artículo argumentando una cosa, y otro argumentando su contraria, sin mentir en ningún de los dos casos. Así que lo más sensato quizás sea defender las dos tesis contradictorias al mismo tiempo. Atentos:

2014 ha sido el mejor año del cine español (si hacemos caso al acumulado en taquilla).

2014 ha sido el peor año del cine español (si hacemos caso al resto de indicadores industriales).

Empecemos con las buenas noticias. La recaudación del cine nacional ha batido su récord histórico gracias al terremoto de Ocho apellidos vascos, al taquillazo de El niño, al ya clásico tirón comercial de Santiago Segura/Torrente, a la juerga familiar de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo y al poderío visual de La isla mínima.

Así que nadie podrá afear al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, que saque pecho por los buenos resultados anuales de nuestra cinematografía. Algo estará haciendo bien el Gobierno… ¿O no?

Hay un dato político revelador que da una idea de la profundidad de la crisis industrial que atraviesa el cine: Susana de la Sierra, ex directora del ICAA, rama cinematográfica del Ministerio de Cultura, dimitió a principios del verano. De la Sierra dejó el cargo tras chocar reiteradas veces contra el muro del ministerio de Hacienda; frustrada, por tanto, ante la inoperancia política de su propio ministerio: durante su mandato, no logró ni la bajada del IVA cultural ni la prometida subida de las exenciones fiscales para los rodajes (que Cultura había pactado con la industria del cine tras meses de negociaciones y Hacienda frenó a última hora: del 30% prometido se pasó al 18% ya existente).

La casa por el tejado

En otras palabras: el cacareado cambio de modelo industrial –pieza clave de la legislatura cultural que podría resumirse así: adiós a las subvenciones, hola a las deducciones fiscales- solo se iba a cumplir en su primer punto: El Fondo de Ayuda a la Cinematografía, del que salen las subvenciones, se ha desplomado en los últimos años: 89,3 millones de euros (2010), 76 millones (2011), 49 millones (2012), 39,2 millones (2013), 33,70 millones (2014) y 36.5 millones de euros (2015). Resumiendo: La legislatura está ya en la cuenta atrás y el Ministerio de Cultura ha sido incapaz de construir una alternativa industrial a los recortes de las subvenciones.

¿Tiene sentido que una directora del ICAA dimita en el mejor año de la historia del cine español? No. ¿Qué ha ocurrido entonces? Que los taquillazos no pueden ocultar una realidad industrial tétrica

Conclusión política de todo ello: ¿Tiene sentido que una directora del ICAA dimita en el mejor año de la historia del cine español? No, ningún sentido. ¿Qué ha ocurrido entonces? Que los taquillazos no pueden ocultar una realidad industrial tirando a tétrica. Que los éxitos no pueden tapar la tensión y la bronca (recuerden la espantada del ministro Wert en la pasada gala de los Goya).

El problema es que, al margen de la taquilla, el resto de indicadores se han hundido tras varios años de crisis económica/industrial. Más allá de los taquillazos, el tejido industrial atraviesa su peor momento en lo que va de siglo. Según datos aportados por la patronal de productores (FAPAE) durante el Festival de San Sebastián, el presupuesto medio del filme español se ha desplomado en cinco años: de 3,2 millones de euros a 1,3 millones, una caída de un 60%, lo que podría significar que la industria del cine ha reducido su tamaño a la mitad esta década. Mitad de presupuesto, mitad de trabajadores, etc.

Otro dato aportado por FAPAE: la inversión de TVE dedicada a la compra de derechos de antena, sostén fundamental de la industria, ha descendido cerca de un 40% en lo que va de década.

placeholder Antonio Banderas, junto a la efigie de los Goya.
Antonio Banderas, junto a la efigie de los Goya.

En este contexto de apreturas de cinturón para ajustar el pantalón a un cuerpo que ha reducido su masa a la mitad, no ha sentado nada bien que Hacienda lleve dos años batiendo todos sus récords de recaudación a costa del IVA cultural. En 2014, el ministerio de Cristóbal Montoro recaudará aproximadamente 91,3 millones de euros vía venta de entradas de cine (de los que 23,1 millones corresponderán a las películas españolas). Si el IVA hubiera permanecido en el 8%, Hacienda hubiera recaudado 52,3 millones(es decir, 39 millones de euros menos... para la industria).

Todo ello en un contexto en el que el Ministerio de Cultura es incapaz de liquidar su deuda histórica con los productores por escasez presupuestaria (faltan por pagar 5 millones de euros de las ayudas a la amortización para las películas estrenadas en 2012).

Así están las cosas en el vaso del cine español. ¿Medio lleno o medio vacío? ¿Vacío del todo o a rebosar? Hagan sus apuestas.

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