'¡La novia!': Haces una buena película feminista y nadie va a verla
Se habla incluso de “abandonos masivos” en las proyecciones del segundo largometraje dirigido por Maggie Gyllenhaal
Tiene nueva película Carmen Maura, y ya pueden asestarte el tráiler cuando vayas al cine a ver películas donde no sale Carmen Maura. Antes de la proyección de ¡La novia!, pusieron el avance promocional de Calle Málaga (estreno el 1 de abril), y en sus dos minutos de imágenes conglomeradas uno sólo podía pensar en Juanma Bajo Ulloa. Calle Málaga la dirige una mujer marroquí, Maryam Touzani, y está ambientada en Tánger, y la protagonista es una señora de ochenta años, y su mejor amigo es un joven marroquí, y el sexo en la tercera edad está muy bien, que lo sepas, y Tánger es fantástico, aunque algún fascista habrá por ahí, acechando la alegre diversidad de la vida. Tiene tantos puntos a favor de la subvención Calle Málaga que me extraña que sólo haya recibido 500.000 euros (según leo) de Eurimages, fondo del Consejo de Europa para hacer películas bonitas. También cuenta con el apoyo de RTVE.
¡La novia!, por su parte, va a ser una ruina para la empresa privada Warner Bros. Costó unos 90 millones de dólares y, por lo que sea, a la gente no le gusta. Su estreno está siendo un desastre en Estados Unidos y en Europa, y se habla incluso de “abandonos masivos” de la sala cuando los monstruosos protagonistas se ponen a sangrar o a vomitar, cosa que sucede cada quince minutos. Basta decirles que la sangre y los vómitos en ¡La novia! tienen el mismo color, un negro tinta Pelikán de lo más inquietante. La película propone una versión feminista del clásico La novia de Frankenstein (James Whale, 1935), lo que en principio debería dar dinero. No está dando dinero. Su problema parece claro: es demasiado buena.
Conocimos a Maggie Gyllenhaal en compañía de su hermano Jake en la peli de culto Donnie Darko (2001). Los dos eran jóvenes y guapos. Ella hizo veinte películas entre 2001 y 2010, y su hermano dieciséis. Maggie llegó a ser la novia de Batman en El caballero oscuro (2009), así de bien le iba. También protagonizó una de las pocas películas sexualmente traviesas de este siglo, Secretary (2002).
Entre 2010 y 2026, Jake Gyllenhaal ha participado, y casi siempre como protagonista, en veinticuatro películas; Maggie, por su parte, sólo ha hecho nueve, todas irrelevantes. Lleva sin salir en la gran pantalla desde 2020.
¿Qué queremos decir? Pues que resulta obvio que el envejecimiento de Maggie ha destruido su carrera como actriz, mientras que a Jake le ha favorecido cumplir años. Esto es algo de lo que deben de hablar mucho los dos hermanos cuando se encuentran en las cenas familiares. El edadismo de Hollywood, con las actrices.
Maggie no se resigna, y diríamos que se ha reinventado como guionista y directora. ¡La novia! es su segundo largometraje.
Se trata de una película tan salvaje, retórica y metanarrativa que sólo podemos compararla con Babylon o Assassination Nation, otras dos cintas que la gente quiso destruir (con éxito). Parece que hay un feminismo (el de estas tres películas) que no recibe ni subvenciones ni aplausos porque es demasiado intelectual, demasiado ambiguo o demasiado honesto. Con lo fácil que es hacer una cosa simple de chicas buenas y hombres malos, ¿eh?
Hay un feminismo que no recibe ni subvenciones ni aplausos porque es demasiado intelectual, demasiado ambiguo o demasiado honesto
La película arranca en la mente de Mary Shelley, autora de
La secuela nos presenta a Ida, mujer de compañía que es maltratada por los hombres, algunos de ellos mafiosos. Estamos en Nueva York en los años 30, y a chicas como Ida les suele ir bastante mal. Acaba muerta y resucitada, con mucho aparato eléctrico.
Empieza ahí la carrera sin retorno de los dos monstruos, que huyen de la policía mientras tratan de enamorarse de la monstruosidad del otro.
La cinta es un Bonnie and Clyde con puntos de sutura. O sea, es muy entretenida. Hay tiros, persecuciones, sexo, bailes, ropa bonita y esa elegante América de madera y whisky de hace un siglo.
Maggie ha dado a su hermano el papel de estrella de cine musical; a su marido, Peter Sarsgaard, el papel de detective; a su antiguo novio murciélago (Christian Bale), el rol de Frank (Frankenstein), y a Penélope Cruz el papel de mujer policía con talento, pero que nadie se toma en serio. A lo mejor se le ha ido un poco la mano con el nepotismo, también les digo. El mayor acierto es Jessie Buckley, que hace de Ida, de Mary Shelley y de la novia propiamente dicha.
Se cita a Melville, a Hawthorne, cuando podías citar a Virginia Woolf, y quedar bien con la taquilla. La riqueza de vocabulario es apabullante
La película está muy bien escrita, desborda locuacidad y palabrería literaria. Se cita a Melville, a Hawthorne, cuando podías citar a Virginia Woolf, y quedar bien con la taquilla. La riqueza de vocabulario es apabullante.
Técnicamente, es una joya, desde la fotografía al montaje, pasando por la música, ligeramente anacrónica. Es como punk todo, antes del punk.
Pero a la gente no le ha gustado, ni siquiera a la crítica le ha gustado. Maggie Gyllenhaal debe de estar flipando: haces una buena película feminista y nadie va a verla. Como actriz, le perjudica no ser ya joven y guapa; y como directora, le perjudica no ser simple.
Todo mal.
Tiene nueva película Carmen Maura, y ya pueden asestarte el tráiler cuando vayas al cine a ver películas donde no sale Carmen Maura. Antes de la proyección de ¡La novia!, pusieron el avance promocional de Calle Málaga (estreno el 1 de abril), y en sus dos minutos de imágenes conglomeradas uno sólo podía pensar en Juanma Bajo Ulloa. Calle Málaga la dirige una mujer marroquí, Maryam Touzani, y está ambientada en Tánger, y la protagonista es una señora de ochenta años, y su mejor amigo es un joven marroquí, y el sexo en la tercera edad está muy bien, que lo sepas, y Tánger es fantástico, aunque algún fascista habrá por ahí, acechando la alegre diversidad de la vida. Tiene tantos puntos a favor de la subvención Calle Málaga que me extraña que sólo haya recibido 500.000 euros (según leo) de Eurimages, fondo del Consejo de Europa para hacer películas bonitas. También cuenta con el apoyo de RTVE.