El actor Carlos Cuevas ha afrontado uno de los trabajos más exigentes de su carrera con la película La fiera, que ha llegado a los cines el pasado viernes, y que adapta hechos reales. A los 30 años, el intérprete se ha puesto en la piel de un aventurero vinculado a los deportes extremos, tras un rodaje marcado por la preparación física, la convivencia del equipo y una fuerte carga emocional ligada a la amistad y la superación personal.
El largometraje narra la historia de un grupo de aficionados al salto BASE y a otras disciplinas de riesgo, poniendo el foco en la adrenalina y también en los vínculos humanos que se generaron. Según ha explicado Cuevas en el programa Zapeando, se trata de una cinta que reivindica la camaradería y la amistad, elementos centrales de una historia real llevada al cine con respeto.
Para el actor, encarnar a Carlos Suárez ha supuesto un reto personal y profesional. Cuevas ha reconocido que tuvo la oportunidad de conocer al protagonista real de la historia e incluso compartir escalada con él, una experiencia que reforzó su compromiso con el proyecto. Su preparación incluyó una preparación física especialmente intensa.
El propio intérprete ha señalado que el entrenamiento fue tan exigente que aún conserva las huellas en forma de callos en las manos, reflejo de un proceso que buscaba autenticidad y rigor en cada escena. Bajo el comentario de que “el rocódromo es el nuevo Tinder”, Cuevas admitió que varias personas se le acercaron a charlar con otro tipo de intenciones más allá de las deportivas.
Según comentó el actor catalán de Merlí y El 47 en el programa, la dinámica de grupo entre los actores se trasladó al ambiente de trabajo, generando lo que él ha descrito como un “efecto campamento” junto a compañeros como Miguel Ángel Silvestre y Miguel Bernardeau.
Esa conexión, visible en pantalla, refuerza el mensaje central de la película: la pasión que empuja a seguir adelante, incluso cuando implica riesgo. Para Cuevas, “la fiera es aquello que no puedes dejar de hacer, que es más grande que tú”, una pulsión que define a quienes viven movidos por aquello que sienten más grande que ellos mismos.
El actor Carlos Cuevas ha afrontado uno de los trabajos más exigentes de su carrera con la película La fiera, que ha llegado a los cines el pasado viernes, y que adapta hechos reales. A los 30 años, el intérprete se ha puesto en la piel de un aventurero vinculado a los deportes extremos, tras un rodaje marcado por la preparación física, la convivencia del equipo y una fuerte carga emocional ligada a la amistad y la superación personal.