Santiago Segura le ha dado 227 millones al cine español (y pronto serán más)
La última de 'Padre no hay más que uno' fue la película nacional más vista de 2025 y la nueva de 'Torrente' amenaza con repetir en 2026. Cómo el director se convirtió en la fuerza comercial dominante tras un volantazo bien medido
El director y actor Santiago Segura. (EFE/Juan González)
Hay dos personas en Madrid de extracciones sociales diferentes, costumbres opuestas y caracteres antagónicos, pero que deberían conocerse, porque tienen más en común de lo que parece.
El primero es José Luis: veterano agente de la ley, machista, racista y alcohólico (no lo decimos nosotros, lo dice él). José Luis vive en una vivienda cochambrosa de un barrio macarra y descuida su higiene con facilidad. ¿Su filosofía de vida? Coge el dinero y corre (y si en tu huida atropellas a tres viejas, que no se hubieran puesto delante).
El segundo es Javier: clásico boomer, padre de familia numerosa de clase media-alta, vive en un barrio pudiente, en una casa de habitaciones infinitas. Javier es descuidado en lo doméstico, aunque trata de ponerse las pilas. ¿Su filosofía de vida? Un poco de cuñadeo por aquí, un poco de vida familiar por allá, y a vivir bien que son dos días.
Si el único partido al que votaría José Luis es a Vox, Javier sería derechita cobarde según José Luis, o algo peor, un centrista que vota al que hay.
José Luis y Javier son los protagonistas de las dos sagas de Santiago Torrente(Padre no hay más que uno y Torrente) que, junto a Ocho apellidos vascos, han mantenido con vida a la taquilla española en el siglo XXI.
La primera parte de Torrente -El brazo tonto de la ley- se estrenó hace 28 años. Desde entonces, Santiago Segura domina la taquilla nacional con mano de hierro. La película española más vista en 2025 fue la quinta entrega de Padre no hay más que uno, en teoría, la última. Pero no se apuren: en dos meses, Segura estrenará la sexta entrega de Torrente, desaparecido en combate desde hace doce años. En estos tiempos en los que predecir el futuro se ha convertido en un deporte de riesgo, y cualquier mañana Trump invade Extremadura, solo una cosa es segura: el nuevo Torrente asaltará la taquilla de un modo u otro. ¿Cómo hace Santiago Segura para tocar siempre la tecla de los gustos del mainstream?
Aunque lo sencillo es decir que Segura va a lo fácil, la idea de que el imperio del degenerado José Luis (Torrente) pudiera heredarlo el formalito Javier parecía descabellada a principios del siglo XXI. Para entender este salto hay que viajar un poco más atrás, a las profundidades noventeras, cuando Santiago Segura se hizo popular con su papel de metalero en la icónica El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995). Antes de esto, Segura ya era alguien en la periferia madrileña tras dirigir varios cortos sobre maniacos, degenerados y asesinos en serie (Evilio, Perturbado). ¿Cómo eran sus cortos? Imaginario del underground estadounidense pasado por el filtro celtibérico; humor entre provocativo y grueso. Es decir, su salto a la dirección de largos -Torrente, el brazo tonto de la ley, 1998- fue una continuación temática y estética de sus primeras obsesiones, la cochambre a todos los niveles, más satírica que crítica social, costumbrismo lumpen de barraca. La evolución entre sus cortos y su largo fue que Segura fue puliendo su humor esos años en la tele, como guionista, personaje o presentador, y no hay nada que te acerque más a los gustos de la gente corriente que la tele generalista. El caso es que Torrente se estrenó con presupuesto ajustado, debía funcionar al menos como peli de culto para los seguidores del primer Segura, pero se convirtió en un fenómeno social. Hasta hoy.
Segura, en 1998, antes de dar su primer pelotazo: "Para qué nos vamos a engañar: yo quiero que me absorba el establishment, y tener éxito"
El éxito brutal de Torrente fue inesperado, por tanto, pero coherente con su obra anterior y meditado por un Segura con un olfato privilegiado para detectar los gustos inconfesables de cualquier miembro de tu familia. La saga se alargó, taquillazo tras taquillazo, pero todo se acaba. En 2014, Segura metió a Torrente en el congelador tras cinco películas. Seguía tirando mucho, pero menos, había signos de desgaste. Además, las promociones de Torrente se estaban poniendo cada vez más densas, con la prensa martilleando con si la saga había pasado de satirizar las costumbres ultramontanas de José Luis Torrente a celebrarlas.
Segura debió preguntarse entonces. ¿Qué hago ahora con mi vida? ¿Cómo sobrevivo a Torrente? El primer paso de su segunda vida artística quedó algo desenfocado, Sin rodeos, con Maribel Verdú, remake de una exitosa comedia chilena reciente. Pese a ser la película menos taquillera de Segura, Sin rodeos fue la octava española más vista de 2018, lo que da idea de su tirón comercial hasta cuando no da en el centro de la diana. Otro detalle probablemente relevante: Santiago Segura tenía solo un papel secundario en Sin rodeos; lo que parece gustarle a la gente es que Segura lleve la voz cómica cantante en sus funciones..
Lo familiar
Pero tras la bisagra de Sin rodeos, ocurrió el segundo milagro: repitió el triunfo con otra saga, Padre no hay más que uno, de un costumbrismo blanco alejado de la mugre torrentiana, Segura no solo logró mantener a su público, sino ampliarlo, llegando al único nicho inmune a las crisis del cine, el del público familiar de padres e hijos riendo al unísono. Una nueva saga cómica sobra y para familias tirando a normales.
Aunque el salto de José Luis a Javier fue una reinvención estética, en cierto modo Segura fue a lo seguro: la primera entrega de Padre no hay más que uno fue un remake de un éxito argentino reciente, Mamá se fue de viaje, aunque la argentina, claro, no tenía el plus de ver a José Luis Torrente convertido en padre de familia de barrio madrileño fetén. El público se volcó otra vez.
Segura lleva tres décadas siendo la mayor fuerza comercial del cine español -sus películas han sumado 171,5 millones de euros (227 millones al cambio), casi el 16% de lo recaudado por el cine español esos años. Su mayor hito llegó en pandemia. Con los cines cerrados muchos meses y el espectador pasándose en masa al streaming casero, Segura logró salvar al cine español de la hecatombe con la segunda parte de Padre no hay más que uno, que sumó el 30% de la taquilla española en el fatídico 2020.
Si sumamos toda la filmografía de Segura, sale una cuota media del 15,8%. Torrente suma el 16,8% y Padre no hay más que uno el 18,4%. Increíble pero cierto, el pureta Javier acabó dándole el sorpaso al mugriento José Luis, que, no obstante, aún no ha dicho su última palabra…
El presidente
Torrente presidente se estrenará el 13 de marzo. Como es habitual, Segura promocionará el filme por tierra, mar y aire, parte fatigosa pero importante de un lanzamiento así. Ya hemos visto a Segura en las campanadas de Atresmedia (coproductora de los Torrentes) diciendo lo siguiente: "He hecho mi mejor película, tampoco es que tenga mérito viendo mi trayectoria. Me ha quedado muy bien y estoy muy ilusionado".
Semanas antes, Segura había estado en El Hormiguero promocionando un filme en el que aparecía como actor, La Navidad en sus manos, pero no perdió la oportunidad de calentar el torrentazo: "Los que sois fans de Torrente id a ver la película; los que tenéis sensibilidad no vayáis, por favor. Es una película para reírse, es ficción y en la ficción cabe todo. Lo políticamente correcto está bien para la vida, pero no cabe en la ficción. La estrenamos el 13 de marzo y tengo las maletas hechas para irme del país el 14 de marzo".
Si se va del país, dará para otra saga… Aunque doce años (desde el último Torrente) son hoy una eternidad, y la cultura ha cambiado mucho desde Torrente1, es probable que Segura se ajuste otra vez a la época, sobreviva a la polémica y asalte la taquilla.
Plan sin fisuras
Cuando se estrenó el primer Torrente, pero aún no se olía el pelotazo, El Mundo publicó una entrevista en la que Segura anticipó notablemente el futuro de su carrera.
P. Pero si triunfa, Santiago, se va a fastidiar su imagen rompedora y heterodoxa. El éxito es un arma de destrucción.
R. Pretendo llegar a la máxima cantidad de gente posible, y eso no es un deseo innoble. Nunca me he empeñado en ser outsider, marginal, rebelde y cutre. Lo soy porque no me queda más remedio. Para qué nos vamos a engañar: yo quiero que me absorba el establishment, y tener éxito, y estar rodeado de señoras estupendas y vivir en un dúplex en la torre de Madrid...
R.¿Y por qué no? A mí también me gustaría ser como las estrellas del jabón Lux. Estoy harto de vivir en Carabanchel, que es un barrio entrañable pero donde no hay pisos estupendos ni baños con jacuzzi...
Resumiendo. Lo alternativo para Segura era una herramienta para petarlo (a las claras y sin engañar a nadie). Como bien vaticinó, acabó haciendo géneros alejados de Torrente para triunfar (más. Segura tenía un plan y lo ejecutó a rajatabla.
Hay dos personas en Madrid de extracciones sociales diferentes, costumbres opuestas y caracteres antagónicos, pero que deberían conocerse, porque tienen más en común de lo que parece.